Una lista para irresponsables rimadores

Encontré este extracto de una de las libretas de anotaciones de Jorge Luis Borges. La lista que contiene hace referencia a un concurso de poesía llevado a cabo en 1963, donde el escritor argentino formaba parte del jurado. La lista, al menos la parte a la que podemos acceder, es una muestra del típico humor borgesiano:

 

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Hubiese sido muy interesante haber podido tener la lista completa, pero por más que busqué no encontré ningún sitio que la tuviera. De todos modos algún día la encontraré; aquí en la red tarde o temprano todo termina apareciendo.

Por el momento me gustaría jugar un poco con la lista. Lo más obvio que se me ocurre es utilizarla para criticar los libros que uno lee, incluso los libros de los amigos (sobre todo aquellos a los que uno les reconoce buen sentido del humor). Otro uso podría ser el de exponer nuestro estado de ánimo a través de ella. Hoy, por ejemplo, me siento un poquito 28; pero más que nada, 31…

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Galileo y Miguel Ángel van de compras

La historia recorta aquí y allá la vida de los personajes que trata y nos los presenta como seres casi inmateriales, como si hubiesen aparecido en el planeta para llevar a cabo una obra determinada y nada más que esa actividad hubiese sido todo su ser. Tonteando por este infinito que es la red me topé con una página que, al igual que la historia de amor de Alexander Pope que hace poco dejé por aquí, me acercó a una de esas personas que tengo ahí, en un pedestal de admiración, respeto y hasta me atrevería a decir —sin temor a exagerar ni una pizca— que también de afecto, porque sí, uno también siente cercanas a esas personas a las que tanto admira por una razón u otra. Lo que encontré, en definitiva, fue esto:

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Esta vez no se trata de una carta de amor ni nada por el estilo. Esto es más sencillo y prosaico: una lista detallada de implementos para un experimento de óptica escrita de puño y letra por Galileo Galilei. Lo que me gustó fue que, incluida en esa lista de lentes y aparatos diversos se detallan productos como arroz, pimienta y azúcar. Sin duda, una breve lista de compras de Galileo, igual que la que hace cualquiera de nosotros para no olvidar lo que debemos traer del mercado.

Buscando más información (sobre todo para verificar que esos datos fueran ciertos, lo cual es, por supuesto. El original se haya en el Museo de Ciencia de Florencia, Italia), encontré otra lista más. Ésta del enorme Michelangelo o Miguel Ángel, para los amigos.

Michelangelo´s list

Ésta última página formó parte de la exhibición “Michelangelo: Sacred and Profane, Master Drawings from the Casa Buonarroti” del Boston Museum of Fine Arts durante al año 2013. Miguel Ángel, además, ilustró su lista de “arenques, tortelli, dos sopas de hinojo, cuatro anchoas y ‘un pequeño cuarto de un vino áspero'” con encantadores dibujos a tinta. Nada de todo esto va a cambiar la historia del mundo, lo sé; pero estas pequeñas cosas son las que me arrancan una sonrisa que me dura todo el fin de semana. Espero que a ustedes también.