Las listas del supermercado literario.

Ray Bradbury

En su libro Zen en el arte de escribir, Ray Bradbury nos cuenta algunos trucos de escritura que usó a lo largo de toda su vida. Uno de esos trucos era hacer largas listas de nombres que usaba como disparadores para escribir historias o como títulos potenciales para sus relatos. «Esas listas eran meras provocaciones para que mi yo escritor emergiese a la superficie con el buen material en la mano. Era la forma de abrirme paso hasta lo que tenía en el cabeza».

Las listas que Ray usaba eran algo así:

El lago
El barco
La noche
Los grillos
El rabino
El ático
El sótano
El niño
El cruce
El carnaval
El esqueleto

No había que pensar; el asunto era escribir todo lo que se le ocurría sin detenerse un segundo. Con el tiempo Bradbury diría que es la mente intuitiva la que termina por articular todos estos nombres en un producto literario. Ray Bradbury comenzaba a ver patrones en la lista de nombres y si hacemos el ejercicio nosotros mismos veremos cómo esas listas que parecen aleatorias tienen mucho que ver con nuestro yo más íntimo. Asegura que gracias a esas listas reconoció que temía los circos y las ferias. Es un proceso de olvidar, recordar y olvidar otra vez; un proceso inconsciente. De esta forma recordó el miedo que pasó la primera vez que su madre lo llevó a la feria y lo hizo subir a un carrousel. La música de fondo, el mundo dando vueltas y los caballos le produjeron un miedo terrible. Ray no volvió a acercarse a un carrousel hasta muchos años después y cuando lo hizo fue para escribir La feria de las tinieblas. Hacer este tipo de listas, nos dice, es muy beneficioso para los escritores, es una excelente herramienta de auto-descubrimiento que sirve como punto de partida para luego escribir todo tipo de historias.

No es del todo descabellado apelar a este tipo de juegos o de formas indirectas para romper los bloqueos; a veces suelen salir ideas de los sitios menos pensados y éste es uno excelente para ello.

¡Feliz día!

Día del...

Considerando que hoy hay un día para todo: el día de la madre, del padre, del abuelo, del niño y también el día de la secretaria, el día del médico, el día del chef, el día de la enfermera, etc.; creo que se hace necesario, en lugar de quitar tanto festejo inútil e improcedente para poder vivir más relajados, seguir sumando nuevas ocasiones para brindar con amigos y familiares. Personalmente soy de los que prefiere las listas personales a las clásicas e impuestas consideraciones generales o tradicionales. Así, suelo pensar en términos de “años” según convenga a mis necesidades del momento; por ejemplo: puedo pensar en el año que va del 26 de octubre al siguiente 26 de octubre (también allí pasó un año ¿no?) o puedo, como realmente hago, sentirme triste porque sí. Por ejemplo: muchos de mis amigos saben bien que siento la ausencia de mi padre de una manera muy fuerte y constante; pero sin embargo no sé en qué día murió. No lo sé ni quiero saberlo por la simple razón de que quiero sentir esa ausencia cuando la ocasión me haga sentirla, no cuando el almanaque me lo mande. Al diablo, entonces, con las normas y los aniversarios preestablecidos. En ese sentido, entonces, no suelo festejar casi ninguna fecha de las clásicas salvo, claro está, que tenga ganas de hacerlo y justamente mi deseo coincida con la fecha del calendario (cosa bastante rara, por cierto). Es entonces que hago mi propia lista de fechas dignas de ser festejadas o conmemoradas o recordadas o lo que sea ¿Por qué hay un día internacional del panadero y no un día internacional del pecoso? Siguiendo esta línea de pensamiento comienzo una nueva lista de festejos que se pondrá en efecto el siguiente año, el cual comenzará próximo 3 de noviembre. Algunos de los nuevos días festivos son:

  1. Día internacional del pecoso.
  2. Semana universal del sin hogar o homeless (todos quienes no pertenecemos a este grupo debemos, ese día, brindar un techo, alimentos, duchas y abrazos nutridos a quien lo necesite).
  3. Día del cornudo.
  4. Día internacional de los que ceden el asiento.
  5. Semana itinerante de los amores por chat.
  6. Día del “No subirás cartelitos imbéciles a Facebook” (lo que se dice: un día higiénico)
  7. Día del beso experimental.
  8. Día del “Retorno al viejo arte de enviar cartas”.
  9. Día de la sinceridad (ay, cuántos amigos quedarían por el camino; cuántas parejas se disolverían en el aire; cuánto mentiroso expuesto si se atrevieran a festejar).
  10. Semana del silencio.
  11. Día de la sonrisa itinerante (Hay que llevarla puesta a todos lados y ver qué efecto produce).
  12. Día de la duda.
  13. Semana de la “Selfie tomada para ser enviada por mensaje privado” (Eso, mis queridos amigos, es un verdadero acto de seducción).
  14. Día del carajo (Sí, ahí donde nos han enviado a todos más de una vez).
  15. Día del sexo porque sí.
  16. Día del VAB (“Verdadero Amigo Bloguero”. Al menos yo he encontrado aquí muestras de que eso existe).
  17. Día del…

Bien, pueden sumar sus días preferidos o aquellos que piensen que deberían estar incluidos aquí; pueden hacer sus propias listas personales y privadas o pueden, llegado el caso, esperar a que llegue el día internacional de aquellos a quienes no les gusta esta entrada. Supongo que van a ser legión.

Actualización (13:30 Hs.) Algunas colaboraciones recibidas hasta ahora.

Danioska (Bien por ella. Siempre primera y dispuesta a jugar), propone:
17. Día del buen librero (ese que nos ha cambiado la vida a varios).
18. Día de los besos no dados pero que todavía pueden darse o imaginarse.
19. Día de los amores enloquecidos de un día (por qué no?).
20. Día de regalar libretas o cuadernos
21. Día de celebrar los lunares propios o ajenos.

Por su parte, Rosa Ave Féenix propone sus cariñosos:

22. Día de la amistad a distancia.
23. Día del beso transoceánico.

Luego Sil.Alcalá nos regala sus geniales:

24. Día del calcetín desparejado
25. Día del Hoynomepeino.

Por último, ShiraShaman nos invita:

26. Día del pastel de chocolate.
27. Día del helado.
28. Día de caminar descalzos.
29. Día de comer pasta.
30. Día de cantar Fado
31. Día de hablar con los amigos ausentes.
32. Día de la sonrisa.
33. Día de las películas favoritas.

Gracias por sumarse al deelirio festivo, y siguen aceptándose nuevas propuestas.

¿Qué mejor forma de comenzar el domingo que leyendo un post que te empuja, que te alienta, que te impulsa, que te despierta? Eso encontré hoy a las seis de la mañana en uno de los blogs que más disfruto. Sería una descortesía rebloguear (detesto el verbo, pero por ahora no hay otro) todo el blog, así que mejor los invito a pasar por allí. No corro ningún riesgo innecesario, sé que nadie va a salir defraudado.