Asquerosa humanidad

Mahatma ghandi

«Todo lo que se come de más se roba al estómago de los pobres» dijo alguna vez el Mahatma Ghandi en lo que tal vez sea la sentencia más bella y más dura sobre la hermandad entre los hombres. La dureza de la expresión es la que nos obliga a sentirla como propia, como si hubiese sido formulada para nosotros mismos y de manera expresa cada vez que tomamos un bocado de más o cada vez que desperdiciamos lo que sea, no sólo comida, sino cualquier otra cosa (la lista sería interminable; por ello mejor ni intentar comenzarla).

La frase también puede ser explicada en términos prácticos: si nos atenemos a consumir lo estrictamente necesario, vamos a comprar menos cosas; si compramos menos cosas habrá menos demanda y, por lo tanto, los costos bajarán. Si los costos bajan, los pobres podrán acceder a ellos con más facilidad. Por lo tanto, volvemos a Ghandi: «Todo lo que se come de más se roba al estómago de los pobres».

 

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La foto anterior corresponde a un sándwich que se vende en Nueva York; y al verlo me pregunté ¿Qué clase de enfermo puede pedir semejante cosa? Sí, ya sé que cuando estas cosas ocurren me transformo en el mismo niño idiota que hace las mismas preguntas obvias de siempre; pero no puedo evitarlo. Será que mi limitado sistema límbico entra en cortocircuito o algo similar; pero es así, las preguntas se agolpan ante semejantes muestras de estupidez. ¿En qué mente puede haber nacido la idea de crear esto? ¿Qué clase de personas son las que consumen esta asquerosa muestra de arrogancia? Porque ustedes me perdonarán la lectura socio-psicoanalítica; pero esto no es placer gastronómico ni tampoco simple gula; esto es algo más. Algo que excede lo lógico, lo humano, lo natural, lo estético.

No es de extrañar que estas cosas provengan del Gran País del Norte; quien se cree por sobre toda norma termina incluyendo a la moral en esa lista y así se comporta después.

Por último; una nota extra, la cual tenía guardada para otra ocasión; pero no quiero darle tanto espacio a la estupidez; así que la dejo aquí, ahora. La foto siguiente fue tomada en un WalMart hace pocos días y bajo el rótulo “Tómate la escuela como un héroe” la empresa ofrecía armas de grueso calibre. Esa misma empresa es la que el año pasado ofrecía en su catálogo disfraces “para chicas gordas”. Ahora que lo pienso, un país que ofrece un sándwich de cinco kilos no puede pretender bajos niveles de obesidad… todo un círculo vicioso, en el más estricto sentido del término.

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Moral de centavos

Pobreza y lujo

Todo lo que se come sin necesidad se roba al estómago de los pobres”. Dijo alguna vez el Mahatma Gandhi en lo que tal vez sea la cita más concisa sobre la inequidad en la distribución de la riqueza. Pero al ver una foto como la que ilustra esta entrada, no se puede menos que recordar, tal vez como complemento a la primer cita, aquellas palabras de Henri Grouès, más conocido como el Abate Pierre: “Las principales ciudades del mundo están afectados por dos plagas: el lujo excesivo y la miseria”.
Claro, hay que diferenciar la miseria económica de la miseria moral; ya se sabe que usar el mismo término para dos asuntos diferentes no siempre es lo más adecuado. Es entonces que uno se pregunta ¿No es acaso la miseria moral hija de los excesos de lujo? Creo que, aunque esto no sea siempre así, hoy en día el porcentaje es tan alto que bien podemos responder a esa pregunta con un rotundo “Sí”, sin temor a equivocarnos.