Un maravilloso mapa interactivo de México en 1550

Imaginen tener la posibilidad de ver con sus propios ojos cómo era la vida cotidiana en la Colonia, cómo lucían las calles, las casas, las montañas del México en el siglo XVI. Hace unos meses se presentó un ambicioso proyecto cuyo objetivo principal fue recrear de forma digital un mapa de la Ciudad de México en 1550 y hacerlo interactivo para que las personas puedan navegar de una manera fascinante y sencilla por el siglo XVI. Basta poner el cursor sobre un plano para que aparezcan centenas de indicadores de color rojo distribuidos por el territorio de lo que alguna vez fue la capital de la Nueva España. Los visitantes tienen la oportunidad de escoger lo qué quieren saber, y con sólo un clic en la región de su interés pueden enterarse de qué es lo que pasaba allí y cuál es su valor histórico. Además de lo anterior, este mapa digital contiene una antología en video de las leyendas del Centro Histórico de la Ciudad de México, que se generó en gran parte gracias a la contribución de un grupo de estudiantes de la Universidad Iberoamericana, quienes se dieron a la tarea de recopilar relatos prehispánicos.

 

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Cabe destacar que este proyecto nació cuando la connotada especialista Lili Díaz vino a México en 1997. En su viaje, la Doctora tuvo la inquietud de digitalizar un mapa que encontró de la Colonia. Sin embargo, como la tecnología para lograr esto todavía no estaba desarrollada, la geóloga buscó asistencia en distintos recintos educativos del mundo y encontró ayuda en la Universidad de Helsinki. Tras varios años de investigación, fundó Map of México 1550 un proyecto que se logró gracias a la intervención de diversas disciplinas científicas. Por otro lado, es importante mencionar que el mapa original que se usó proviene de la primera mitad del siglo XVI y su ejecución se le atribuye a Alonso de Santa Cruz, un cartógrafo que trabajaba para Carlos V. Por su formato, similar a un códice, muchos especialistas sugieren que en este documento intervinieron algunos indígenas, lo que lo hace único en el mundo.

 

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Aunque el mapa original se conserva en Suecia, hay una copia en el Museo de la Ciudad de México para que cualquier persona que así lo desee pueda ver el plano «en vivo».  Algunas de las cosas que pueden encontrarse en este estupendo trabajo: la llegada de la Santa Inquisición a la capital, el origen de los topónimos de distintas poblaciones, el significado de algunos objetos encontrados por los arqueólogos y la fundación de varias iglesias, por sólo mencionar algo de todo este asombroso universo que nos presenta.

El mapa, aquí.

 

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El mapa y el territorio

El mapa y el territorio

El mapa y el territorio

Si yo soy el territorio
este poema es
un mapa
o un fragmento de mapa
este poema podría ser el mapa de hoy
sábado 3 de marzo del 2017
por la tarde
en la Ciudad de México

Podríamos ver que indica
los itinerantes derroteros de mis pensamientos
que tengo las manos vacías
y sin motivo alguno
señala el recuerdo de aquella perrita
que me esperaba en la parte superior de la escalera.

¿Cuántas veces he hecho
lo que no quería hacer?
fíjate: aquí lo indica.
tardes como gorriones con las alas rotas
días de robar monedas de los bolsillos adultos
para poder ir al cine
o para comprar cigarrillos
tardes de ver al pescador cómo tira de la línea
al chofer del autobús que no cierra la puerta
a pesar del frío
la sombra de la cruz en cada esquina
el patio de la escuela que aún no dice nada.

Este mapa o poema o fragmento
es un pedacito del yo que se dispersa
como una melodía de oboe
en todos los otros poemas
en todos los otros días.

 

©Borgeano

 

Trabajar con mapas

El mapa original de Robert Louis Stevenson de La isla del tesoro se perdió durante el proceso de publicación. El escritor lo envió a su redactor y el trabajo nunca llegó a destino. Stevenson estaba “horrorizado”. “Había escrito todo basándome en el mapa”, escribió. La mayor parte de la trama de la novela se había inspirado en el pintoresco mapa que había imaginado al principio. Ahora tenía que redibujarlo trabajando hacia atrás, deduciendo el diseño de la isla de las descripciones en el texto. Stevenson - La isla del tesoro

Una cosa es dibujar un mapa al azar, establecer una escala en una esquina y escribir una historia a partir de allí; otra muy distinta tener que examinar todo un libro, hacer un inventario de todas las alusiones que contiene y, con un par de brújulas, diseñar un mapa para adaptarlo a los datos escritos. Stevenson trabajó en ello y dibujó un nuevo mapa en la oficina de su padre, con las líneas de la rosa de los vientos y detalles de navíos antiguos. Su propio padre ayudó con el trabajo y estampó la firma del capitán Flint y las direcciones de navegación de Billy Bones.

Pero, de alguna manera, ése nunca sería un trabajo satisfactorio. “Tal vez no sea algo habitual que un mapa figure tan ampliamente en un cuento y tal vez no sea demasiado importante”, escribió Stevenson. “Incluso con lugares imaginarios, el autor hará bien al principio en trabajar con un mapa; mientras lo estudia, aparecerán relaciones que él no había pensado; descubrirá resquicios evidentes, aunque insospechados, y huellas para sus mensajeros; incluso cuando un mapa no contenga toda la trama, como sucedía en la isla del tesoro, será muy útil como un marco de referencias”.

(De Stevenson “My First Book: ‘Treasure Island”, publicado por primera vez en Idler, agosto de 1894)

Es interesante la idea de Stevenson de que el autor trabaje con un mapa. Esa es una costumbre que tomé luego de leer los trabajos de Navokov sobre literatura rusa y europea (dos libros que deberían ser leídos por todo aquel que pretenda escribir un par de páginas con alguna lógica o con pretensiones artísticas) y es sumamente útil el hacerlo siendo un mero lector; con más razón aún debería hacerlo un autor, quien en lugar de horas pasa meses o años con el texto, es decir, con la posibilidad de olvidar algo o de cometer algún error lógico, además de las razones que nos brinda el propio Stevenson.

No todos los caminos conducen a Roma

Me gustan los mapas. Mucho (en este mismo sitio hay varias entradas en las que hablo de ellos. Dejaré un enlace más abajo). Cada tanto encuentro alguno que me hace el día por algún motivo particular. En este caso encontré este mapa típico de mediados del siglo XIX, donde se creaban muchos de estos mapas como diversión. El autor es C. Wiltberger, quien creó este mapa alegórico de la templanza en 1838. El objetivo es llegar desde el Océano del Apetito Animal en el oeste hasta el Océano de la Eternidad en el este. (Pueden ver el mapa en mayor tamaño aquí).

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En un primer momento uno piensa que sería bastante natural investigar las Islas Indulgencia y de la Generosidad, pero esto te llevará a la Isla de la Compañía del Mal, y una vez que hayas atravesado la Trampa del Diablo tendrás que navegar por el Mar de la Intemperancia, con sus islas del Asesinato, del Hurto y de la Pelea. Más allá del Gran Golfo de la Miseria se encuentra el Mar de la Angustia, que te llevará a la Isla del Suicidio (y su capital, la combustión espontánea).

El sur aparenta ser un buen plan, con sus Lagos de Vino, Cerveza, Ron o Whisky; pero para ello hay que atravesar las tierras del Falso Placer, la Falsa Seguridad o las Falsas Esperanzas, lo cual no parece una buena idea.

Creo que el mejor plan es dirigirse hacia el norte y entrar en el Río de Agua Fría en Isla Esperanza. Luego tomar hacia el sur, hacer una parada en Cultureville (Villacultura) y seguir hacia el Monte la Ciencia. El Camino sigue hacia el Mar de la Templanza y luego dirige hacia el norte a través de la salida de la Edad Antigua, bordeando la tierra de la Plenitud (Cuidado con el golfo de las promesas rotas; incluso en esta última etapa, puede llevarte directamente al punto de la desesperación).

Mi parte favorita: Poverty Island (Isla Pobreza), la que tiene un puerto llamado Nosupper (Sincena).

Desconozco cómo era que se promovían o vendían estos mapas en aquellos tiempos y qué tanto se divertían las personas con ellos. Por mi parte me encantaría tener uno de verdad en mis manos y revisarlo cada tanto sintiéndome un Livingston momentáneo.

De una vieja entrada en este blog: El mapa del corazón.

Cartografía en tres dimensiones

En Maps Are Territories, de David Turnbull, de 1989 (pueden ver parte de su trabajo aquí), encuentro la siguiente historia: Cuando el oficial naval danés Gustav Holm estaba explorando la costa oriental de Groenlandia en 1885, un inuit llamado Kunit le dio este mapa de madera tridimensional:

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Las dos partes forman un todo: la talla inferior representa la costa de Sermiligak a Kangerdlugsuatsiak, y la superior representa a las islas en alta mar, frente a la costa. Los Inuit llevaban estos mapas en sus kayaks para navegar por las aguas entre las dos masas terrestres.

Como el “artefacto” me resultó curioso pero incomprensible, busqué algo más de información y encontré esta explicación, basada en la comparación con un mapa clásico de dos dimensiones (clásico, claro está, para nosotros), comparación que puede ayudarnos a entender mejor el significado de la talla de madera.

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Noto que cuando uno encuentra estas cosas en un primer momento lo considera algo curioso, pero luego se da cuenta de que ello no es más que una cuestión de etnocentrismo radical (por no decir egocentrismo, directamente) ¿Quién dice que un mapa tiene que tener dos dimensiones? Sólo la costumbre nos impulsa a pensar de determinada manera. Abrirse a cosas como estas también nos ayuda a impulsar nuestros propios aspectos creativos. Por ejemplo ¿de qué otra forma podríamos representar los accidentes geográficos? ¿De qué manera original podríamos establecer similitudes entre dos cosas totalmente diferentes? ¿De qué otro modo podríamos exponer lo que queremos decir? Eso, después de todo, no es otra cosa que lo que hacen los artistas o, en algunos campos, también los científicos. Otra forma de disminuir los límites entre el juego y la realidad.

El mapa del corazón (otra vez)

Aprovechando el lugar común del 14 de febrero (y sí, se aceptan críticas cínicas al respecto) les dejo un post que subí hace un par de años, cuando recién recomenzaba a escribir en este sitio y, por lo tanto, leído por nadie. Está dedicado, por supuesto, a todas las damas que frecuentan este sitio. Espero que les agrade.

Los mapas Forma de Corazón son una cosa, pero los mapas del corazón humano son otra muy distinta. La cartografía del territorio emocional, en comparación con el espacio físico, se ha traducido en la producción de varios mapas interesantes desde el siglo XVII hasta el cercano presente. A continuación se presentan el Mapa Abierto del Corazón de una Mujer y el Mapa del País Generoso del Corazón de un Hombre,  elaborado de forma anónima “por una señora” y publicado por los hermanos Kellogg de Hartford, Connecticut en la década de 1830. Estos mapas del corazón, junto con muchos otros ejemplos de la litografía impresionante de Kellogg, se puede ver en la galería en línea de la Sociedad Histórica de Connecticut.

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Se iluminaron y se recortaron los dos mapas para que pueda ver mejor las diferentes regiones que conforman estos corazones humanos. Es muy interesante que el corazón de la mujer es un “abierto” país, mientras que el del hombre es una fortaleza amurallada. El dinero parece tener una gran cantidad de territorio en el corazón masculino; mientras que las apariencias dominan la mujer, al igual que el romance y el sentimiento de ocupar espacio. El matrimonio está muy claramente fuera del corazón del hombre (mientras que la “ciudadela de amor a sí mismo” está en el interior).

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Estos mapas del corazón parecen ser la fusión de dos tendencias cartográficos de la Edad Moderna: el mapa cordiforme, en la que lugares reales se muestran en un mapa en forma de corazón, y los mapas alegóricos, que utilizan formatos de mapas, pero prescinden de los lugares por completo con el fin de anteponer el mensaje, a menudo en forma de caricatura. El mapa del mundo más famoso con una proyección cordiforme, el Nova et Universi Orbis Descriptio de Oronce,  fue publicado en una sucesión de atlas modernos después de su aparición inicial en 1531.

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En cuanto a lo alegórico, dos mapas sentimentales fueron publicados en los siglos XVI y XVII: la carte de tendre, una hoja de ruta hacia y a través del país de “ternura”, publicado por primera vez en la novela de Madeleine de Scudéry Clélie en 1654, y el Imperio “del Amor “mapa publicado por el tipógrafo alemán Johann Gottlob Immanuel Breitkopf en 1777.

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 Incluso después del giro del siglo XX, los mapas emocionales se siguieron publicando en diversos formatos. He encontrado una tarjeta postal de Brasil de 1904 en el foro de un coleccionista junto con un mapa de fabricación local de “Loveland” en la colección del Centro de Mapas Leventhal  de la Biblioteca Pública de Boston (parte de su muestra permanente de “Los mapas no convencionales”), y dos mapas del corazón que están claramente basados en las impresiones de Kellogg que se publicaron por primera vez en la revista McCall en 1960 yque fue  reimpreso en el fascinante libro de Katherine Harmon, Usted está aquí: Geografías personales y otros mapas de la Imaginación (Princeton Architectural Press, 2004).

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Los tiempos cambian, al igual que los sentimientos. Creo que ya va siendo hora de que hagamos un nuevo mapa del corazón humano.