Rodeado de mariposas (II)

16832105_1890685504476363_3721053779055840556_nAyer dije que la visita que hice no fue todo lo espectacular que esperaba, pero eso fue en un todo culpa mía; me habían contado tantas maravillas sobre su vuelo y había visto unas imágenes tan hermosas en diferentes sitios de la red que sólo fui con esa idea en mente; y eso, como se sabe, es un grosero error. La naturaleza no está allí para satisfacer nuestras necesidades, sino para hacer lo que sabe y debe hacer. Pero también dije que de ninguna manera podía decir que lo que vi allí no fue algo maravilloso.
20170219_110253De los altos pinos que nos rodeaban por doquier pendían racimos de mariposas que esperaban a que apareciera el sol para iniciar su vuelo. Hasta donde la vista se perdía los pinos rebosaban de grupos cerrados que a la distancia parecían panales o extraños frutos gigantescos. Cuando el sol apareció vimos a la distancia a un grupo que comenzó a volar en lo que parecía una coreografía fantástica. Poco a poco algunas se acercaron a donde nos encontrábamos y pudimos verlas frente a nosotros deteniéndose unos instantes en una hoja o en una rama para iniciar de inmediato su vuelo. Cuando el sol desaparecía también lo hacían ellas de manera casi inmediata; sólo alguna que otra quedaba dando vueltas por sobre nuestras cabezas por unos instantes más.

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Desde mediados a fines del mes de marzo las mariposas monarca comienzan su regreso a Canadá. Tal vez tenga la oportunidad de volver a visitarlas y, si el dios sol se aviene a hacerme el favor de aparecer en todo su esplendor, tal vez tenga la posibilidad de guardar en mi interior una de esas imágenes que uno sabe que nunca va a poder olvidar.

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Rodeado de mariposas (I)

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La Reserva de la Biosfera de la Mariposa Monarca se encuentra al este del estado de Michoacán y parte del oeste del Estado de México. Llegar hasta allí desde Morelia implica unas tres horas de ruta sinuosa. La reserva fue creada para proteger el entorno natural y hábitat de la mariposa monarca y fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 2008. Me hacía mucha ilusión saber que iba a visitar la reserva y tal vez eso me jugó un poco en contra. La visita no fue tan espectacular como lo esperaba, pero de ninguna manera puedo decir que no fue maravilloso el haber estado allí. Las mariposas, en esta16831957_1890685871142993_5593796591494910125_n época del año, vuelan por miles a lo largo y ancho del enorme santuario; pero sólo lo hacen cuando el sol está a pleno, cuando la luz y el calor se filtran en el cerrado bosque michoacano. El día en que pude ir, por otra parte, estuvo nublado y frío, con eventuales apariciones del sol; y allí sí que pude verlas desplegar su encantador vuelo (ver volar una mariposa tal vez no sea gran cosa; ver volar a miles en el mismo sitio es algo que una de esas cosas que no se olvidan tan fácilmente).
Llegamos al parque por la mañana temprano y subimos los casi tres kilómetros hasta el Santuario el Rosario (en total son cinco) en silencio. Las nubes cubrían el cielo (lo cual no es extraño si pensamos que nos encontrábamos en una montaña a unos 3000 metros de altura) y al comenzar la caminata también soportamos una ligera lluvia, la cual no duró
demasiado. Entre los muchos datos que sorprenden, tal vez el mayor sea el saber que las mariposas Monarca realizan un viaje migratorio de alrededor 16649434_1890685547809692_2411371478049313498_nde 4000 kilómetros entre Canadá y esta precisa zona mexicana, donde los bosques de Oyamel (una variedad de pino de tronco delgado y notable altura) les brindan la protección que necesitan.
A lo largo de la subida hay carteles informativos sobre el ciclo de vida de las mariposas; fue allí que me enteré de que las mariposas que llegan aquí son las que para hibernar durante unos tres meses.
forman la llamada Generación Matusalén. Cuando se acerca el otoño, en los sitios de Canadá y Estados unidos donde vive esta mariposa, surge esta generación especial que se caracterizará por su largo período de vida. A diferencia de sus padres, abuelos, bisabuelos y tatarabuelos que tendrán vidas efímeras (de cuatro a cinco semanas) las mariposas migratorias vivirán hasta ocho meses y serán quienes realicen el viaje de miles de kilómetros de largo.

Sinfonía sutilísima

il_570xn_354447294_4gk6La Composición 1960 # 5, escrita por el compositor vanguardista La Monte Young es la siguiente:

Una mariposa (o cualquier número de mariposas) se sueltan en el área donde se llevará a cabo la ejecución de la obra. Cuando la composición haya terminado, debe asegurarse que la mariposa salga volando afuera. Dicha composición puede tener cualquier longitud, pero si se dispone de una cantidad de tiempo ilimitada, las puertas y ventanas pueden abrirse antes de que la mariposa se suelte y la composición puede considerarse terminada cuando la mariposa salga de la sala.

“Tenía la certeza de que las mariposas hacían sonidos”, escribió Young, “no sólo con el movimiento de sus alas, sino también con el funcionamiento de su cuerpo… y a menos que uno dicte cuán alto o cuán suave debían ser los sonidos, éstos deberían ser permitidos en el reino de la música. El sonido producido por la mariposa era la música”.41veiz8v0el-_sx321_bo1204203200_

En Visible Deeds of Music, Simon Shaw-Miller escribe: “Un insecto reconocido como de gran belleza, a menudo entendido como un símbolo de transformación en el arte, es aquí el instrumento mismo. Su vuelo actúa como una metáfora visual para la melodía ausente o para el sonido inaudible. Young alguna vez dijo: “¿No es maravilloso que alguien pueda escuchar algo que normalmente se supone que debe ser sólo mirado?”

La idea del vuelo de una mariposa como música me acerca dos ideas que me resultan muy atractivas: la sinestesia, primero; y luego aquella idea de Borges, quien decía que seguramente a lo largo del día decimos —o alguien a nuestro alrededor podía hacerlo— algunas palabras que pueden ser versos maravillosos, pero que no somos conscientes de ello. En un diálogo casual podemos decir esas palabras exactas que el poeta busca afanosa e infructuosamente. La idea, en síntesis, de algo que fue hecho, en un primer momento, con un objetivo determinado pero que puede ser visualizado de otra manera diferente, me parece fantástica y me hace mirar alrededor con la esperanza de encontrar algo similar; aun cuando sé que estos hallazgos son, en general, obras del azar.