Todos en capilla

 

key placed on an 18st century vintage book, isolated on white

 

Queridos hermanos, estamos aquí reunidos para compartir la palabra de nuestros apóstoles y esparcir la buena nueva a los cuatro puntos cardinales. Abramos nuestros libros y leamos el versículo de nuestro apóstol Friedrich Nietzsche, quien nos dice:

«No es la falta de amor, sino la falta de amistad lo que hace a los matrimonios infelices».

¿Qué es lo que nos dicen estas palabras, hermanos míos? Hoy el amor es considerado como un sentimiento maravilloso y mágico que se encuentra de forma azarosa cuando dos personas se encuentran y algo inexplicable ocurre entre ellos. Esa tonta idea es hija de Hollywood y de sus fantasías más que de la realidad. Así las personas olvidan que el amor es un sentimiento que se construye con base en diversos ingredientes y que debe hacerse día a día, momento a momento. Respeto, amistad, paciencia, diálogo, lealtad son algunos de ellos y si alguno falla no habrá guión ni Hollywood que salve al matrimonio del desastre.
El apóstol, en otro versículo notable, también nos dice:

«La esencia de todo bello arte, todo gran arte, es la gratitud».

 

Ruth

 

El significado etimológico de amistad no ha podido ser determinado de manera fehaciente; pero se cree que proviene del latín amicus (amigo) y éste de amore (amar). Por su parte, gratitud proviene de la cualidad de gratus (agradable, bien recibido, agradecido). Como se ve, todos estos términos están estrechamente relacionados y se solapan y enriquecen los unos a los otros.
Ahora, si unimos ambas ideas podemos decir que un buen matrimonio es aquel que se construye día a día, tal como se hace como con toda buena obra de arte. Se construye con el objetivo consciente de lograr una obra bella y sólida de la que se puede estar plena y orgullosamente agradecido.
No olvidemos que también el término matrimonio significa algo más que la unión de una pareja tradicional; también el término incluye a toda unión sentimental honesta: familiar, amistosa y, hasta podríamos decir, laboral. El amor, hermanos, se construye, no se encuentra a la vuelta de la esquina.

Que la paz esté con vosotros.

Anuncios

Feminismo medieval

Matrimonios medievales (1)

En la Edad Media, los maridos y las esposas a veces resolvían sus diferencias por medio del combate físico. Para compensar la mayor fuerza del hombre, su esposa recibió ciertas ventajas: La mujer debía estar preparada sostener un pequeño adminículo de un codo de extensión en su mano, como un pequeño saco. En el extremo se ponía una piedra que podía llegar a pesar tres libras; no estaba vestida  nada más que con su camisa y ésta se encontraba unida entre las piernas con un encaje. El hombre debía meterse en un hoyo, enterrado hasta el cinturón, y tenía una mano atada por el codo a un costado (en otros dibujos el hombre se sienta en una bañera, así que podemos suponer algunas variaciones en este punto).

Matrimonios medievales (2)

“Los duelos judiciales eran bastante comunes en el período medieval y temprano; tanto es así que hasta se publicaron libros de etiqueta al respecto”, escribe el erudito Allison Coudert, “pero hasta donde yo sé, en ninguna parte excepto en el Sacro Imperio Romano fueron los duelos judiciales considerados como medios apropiados para arreglar disputas; y no se ha encontrado ningún registro de tal duelo después de 1200, momento en el que se dice que una pareja ha luchado por una sanción frente a las autoridades cívicas en Bâle”.

Matrimonios medievales (4)

Los dibujos que han sobrevivido provienen de tratados históricos de los siglos XV y XVI. (Allison Coudert, “Duelos judiciales entre esposos y esposas”, Notas en la Historia del Arte 4: 4 [Verano 1985], 27-30).

Matrimonios medievales (3)

Como puede verse en algunas de las imágenes, las mujeres de aquella época no parecen tan dóciles ni amables como solemos creer (los hombres no necesitan explicación ni condescendencia, lo sabemos); y eso tal vez se deba a una imagen arquetípica que tenemos de la edad media y de quienes la habitaron, la cual tiene mucho de oscuridad, pero también mucho de romanticismo.