Pequeños orgasmos

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El estado de alerta constante (o mindfulness) nos brinda la posibilidad de vivir con más intensidad y, por ende, también nos permite vivir mejor y por más tiempo (si bien no cronológicamente −al menos en un primer momento− sí logrando que el tiempo vivido sea más rico y que nos deje una sensación más persistente). Cuando nos encontramos en ese estado de alerta constante, cada momento tiene la intensidad y el desapego de un orgasmo. Cuando llegamos al momento del clímax sexual no hay pensamiento alguno que se interponga en nuestro sentir; somos uno con el todo, por decirlo de un modo casi taoísta (no por nada se lo llama, también, éxtasis). La idea es, entonces, vivir de tal manera que cada acto o momento de nuestra vida quede grabado en ese instante en que ocurre, en ese momentáneo todo, en ese breve ser de su existencia; lograr, en síntesis, que nuestra vida sea una sucesión (bien entendida) de pequeños orgasmos.