Fondos congelados

frozen-assets-diego-riveraCuando miro a mi alrededor a la realidad y a la historia mexicana, me parece ver que este país ha tenido más representatividad por parte de sus artistas que por parte de sus políticos. En lo personal, una parte importante de esta representatividad la encuentro en sus tres grandes muralistas: Diego Rivera, José Clemente Orozco y David Alfaro Siqueiros (y que me perdonen mis hermanos mexicanos si dejé a alguno de los importantes fuera; no se olviden que aún estoy aprendiendo y que no me van a alcanzar seis vidas para saber todo lo que hace falta saber de este país). Visitar en repetidas ocasiones el Palacio de Bellas Artes en la capital mexicana, recorrer cuando puedo los murales de Morelia o sorprenderme cuando encuentro un mural nuevo en una ciudad o un pueblo nuevo es un placer que por fortuna parece que no va a acabar nunca.

Ahora acabo de encontrar en la red este mural que no conocía de Diego Rivera y que se encuentra (creo) en Nueva York. Como siempre, me siento profundamente atraído por la calidad artística de Rivera, pero siento que el significado de la obra le suma un valor difícil de cuantificar. La descripción del mural que hace el curador del MOMA (Museum of Modern Art) nos explica a la perfección la intención de Diego Rivera:

“En Fondos congelados, Rivera conjugó su admiración por la arquitectura vertical característica de Nueva York con una vigorosa crítica a las desigualdades económicas de la ciudad. El extremo superior del tablero muestra una secuencia dramática de rascacielos en gran medida identificables, la mayoría terminados a pocos años de la llegada de Rivera a Nueva York. En la sección media, una bodega de acero y cristal sirve de refugio a hileras de hombres que duermen, destacando así a los trabajadores desposeídos que hicieron posible el crecimiento extraordinario de la urbe durante un periodo de crisis económica. En el extremo inferior, la sala de espera de un banco alberga a un guardia, un empleado y un trío de figuras ansiosas por inspeccionar sus bienes crecientes depositados en la bóveda que se encuentra atrás. La visión penetrante de Rivera sobre la ciudad —en la cual las masas avanzan pesadamente al trabajo, los desposeídos son embodegados y los ricos acumulan su dinero— tocó una fibra sensible en 1932, en plena era de la Gran Depresión”.

Quienes deseen ver el cuadro en mayor tamaño, pueden hacer clic aquí.

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Los héroes de Rivera

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La verdadera novedad de la pintura mexicana, en el sentido en que la iniciamos con Orozco y Siqueiros,fue hacer del pueblo el héroe de la pintura mural. Hasta entonces los héroes de la pintura mural habían sido los dioses, los ángeles, los arcángeles, los santos, los héroes de guerra, los reyes y emperadores y prelados, los grandes jefes militares y políticos, apareciendo el pueblo como el coro alrededor de los personajes estelares de la tragedia…

Diego Rivera.
Tomado de Memoria del fuego III, de Eduardo Galeano.
El pueblo es el héroe de la pintura mural mexicana.