Siempre hay uno

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Siempre hay uno. Siempre hay uno que es el que «da la nota»; el que «quiere hacerse notar»; el que «se cree diferente a los demás». Todos conocemos a uno de ellos. A veces es un amigo cercano, un familiar e, incluso, y si la fortuna tuvo la decencia de fijarse de esa manera particular que a veces tiene, hasta podemos ser nosotros mismos.

Claro, ese individualismo tiene sus pros y sus contras. El individualista cree que la mínima realidad es la máxima realidad. El individualismo es una exageración minimalista. Dijo Horst Matthai Quelle y algo de razón tiene, pero eso no es todo, claro. Por ejemplo también tenemos a Ernesto Guevara, quien transforma al individualismo en una forma de piedra angular de lo social, cuando dice El individualismo debe ser, mañana, la realización completa de las capacidades de todo un individuo en beneficio absoluto de una comunidad. 

 

Siempre hay uno

 

¿Y la verdad dónde está? Pues como siempre, en algún indeterminado punto medio. La imagen de este hombre en medio de una multitud nazi siempre me resulta conmovedora. Ése es el individualista que se necesita o el que debemos ser. En ese caso me gustaría cerrar con el ejemplo que más me agrada, el que se encuentra en las palabras de Franklin D. Roosevelt, cuando dice Creo en el individualismo… pero sólo hasta cuando el individualista empieza a medrar a expensas de la sociedad. Ése es el caso donde  al final podemos decir: Siempre hay uno. Por suerte.

Libertad condicionada

Arbeit Macht Frei

Dice Primo Levi, en Si esto es un hombre: “”Arbeit Macht Frei”, esto es, “El trabajo nos hace libres”, eran las palabras que se leían sobre la puerta de acceso al Lager de Auschwitz. A lo que parece, debería haber sonado más o menos así: “El trabajo es humillación y sufrimiento, y no nos corresponde hacerlo a nosotros, Herrenvolk, pueblo de señores y de héroes, sino a ustedes, enemigos del Tercer Reich. La libertad que les espera es la muerte”. “(…) pese a algunas apariencias en sentido contrario, el desconocimiento, el menosprecio del valor moral del trabajo era y es consustancial al mito fascista en todas sus formas. Bajo todo militarismo, colonialismo, corporativismo, encontramos la voluntad precisa, por parte de una clase, de aprovecharse del trabajo ajeno y de negarle, al mismo tiempo, todo valor humano”.

Como siempre, en la literatura encontramos todo aquello que necesitamos para entender el pasado, el presente y, hasta cierto punto, también al futuro. En este fragmento de Primo Levi uno encuentra ecos de la división del trabajo creada por los poderosos de siempre en beneficio de unos y de otros; es decir, de ellos y de los demás. Desde aquel poema de Brecht que comienza diciendo “¿Quién construyó Tebas, la de las siete puertas? / En los libros se mencionan los nombres de los reyes. / ¿Acaso los reyes acarrearon las piedras?”; hasta la publicidad de una escuela de inglés online cuyo acento está puesto en la idea de que quien sabe inglés consigue mejores trabajos (y que ha extendido esa idea a su recién abierta escuela junior —”Está probado que los niños que saben inglés consiguen mejores empleos”—), el fascismo del neoliberalismo ya ni siquiera se esconde detrás de unos buenos deseos o de una máscara de bondad. Ya no lo necesita. Sabe que las personas necesitan cosas, muchas cosas, y que harán lo que sea indispensable para conseguirlas, hasta dejar la vida en ello, incluso.

Uno mira alrededor y se sorprende de que esa frase en alemán «Arbeit Macht Frei» no se encuentre impresa en la entrada de cada fábrica y de cada oficina.

De nazis y católicos y facistas y de historias de nunca acabar.

priebke

 

Murió Erich Priebke. El excapitán de la SS y autor de crímenes de guerra en Italia durante la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), murió a los 100 años en la ciudad de Roma, donde se encontraba bajo arresto domiciliario desde que fue extraditado desde Argentina en 1995. Cosas que pasan, nada del otro mundo. Pero lo que llama la atención (y no veo por qué nos sigue llamando la atención cuando esto es moneda corriente), es el apoyo de cierto sector de la iglesia (digo de cierto sector porque es el que sale a hablar; el otro sector también lo apoya, sólo que no dice nada).

anibal

El dominico Aníbal Fosbery,  reivindicó y agradeció el apoyo que recibiera su institución universitaria del nazi Erich Priebke. El artículo completo, aquí.

 

francisco I

 

Dicho sea de paso, encontré esta foto de Fray Aníbal Fosbery y del Papa Francisco. Y esto sí que me llama la atención: ¿Qué símbolo lleva Francisco en el pecho? No tengo a mano mi Diccionario de símbolos, pero en cuanto lo tenga buscaré la imagen y actualizaré los datos.