Esos atorrantes II

 

Dogs

 

La mesa estaba llena de objetos, vasos, libros, papeles, botellas. Corrimos las cosas para comenzar la partida. Neil empezó a repartir las fichas mientras Darío mezclaba el mazo con pericia y, sobre todo, con la intención de que los otros tres viéramos que lo hacía de esa manera. No sólo hay que ser honestos, ya lo sabemos, sino también hay que parecerlo. Federico no hacía nada; sólo se tusaba el espeso bigote y nos miraba de esa forma como sólo él sabe hacerlo; de esa forma que uno no sabe si abrazarlo o tenerle miedo.

Las primeras manos fueron silenciosas, pero poco a poco la conversación fue tomando forma. Federico dijo algo sobre el amor y Darío no lo dejó terminar:

—El amor no existe. Es una construcción que inventamos para paliar el dolor de la soledad. —Luego, como si una cosa fuese consecuencia de la otra, dobló la apuesta.

—Si vamos a hablar de cosas que no existen prefiero algo más tangible. —dijo Neil mientras arrojaba con desgano las fichas correspondientes sobre la mesa—. Por ejemplo, los colores. ¡Los colores no existen! Son sólo representaciones mentales de cierto tipo de ondas electromagnéticas. Ésa es la verdad.

—No hay verdad, sólo interpretaciones. —Dijo Federico antes de empujar todas sus fichas al centro de la mesa y empezar a reír como loco.

—Bueno —dije yo al ver que todos miraban en mi dirección y sin saber si lo hacían porque tenía que decir algo o sólo subir la apuesta—, si bien es cierto que el amor, los colores y la verdad no existen como tales, tenemos que hacer de cuenta de que sí son reales; de otro modo no veo cómo podríamos vivir en este mundo que nos ha tocado en suerte…

Y como vi que el asunto no iba por ahí hice una inútil pausa de dos segundos y arrojando las cartas sobre la mesa dije «Me voy; mejor en esta, paso».

Nota: las citas pertenecen, en orden, a Darío Sztajnszrajber (filósofo argentino), Neil deGrasse Tyson (astrofísico) y Friedrich Nietzsche (habitué de la casa).

Por todos

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En el marco de una entrevista con Larry King, y ante la clásica cuestión de la muerte o del miedo a la muerte, Neil deGrasse Tyson respondió con la precisión y la lucidez que lo caracterizan: “La forma en que yo lo veo es así: Es el conocimiento de que voy a morir lo que le da sentido al estar vivo. La urgencia del logro. La necesidad de expresar amor ahora, no más tarde. Si viviéramos para siempre ¿para qué levantarse de la cama cada mañana si siempre habrá un mañana? Ese no es el tipo de vida que quiero llevar”. Ante la pregunta de Larry King sobre si no siente miedo a no estar más aquí, la respuesta fue: “Temo vivir una vida donde podría haber logrado algo que no logré. Eso es a lo que temo, no a la degrassetyson-2muerte. ¿Sabes lo que quiero que escriban en mi lápida? Mi hermana tiene las indicaciones para el caso. Lo que quiero que escriban es una cita de Horace Mann, el gran educador: «Ten vergüenza de morir, si no has conseguido un logro para la humanidad».

Creo que quien teme a la muerte lo hace no porque tema a lo desconocido, como habitualmente se piensa. Creo que se teme a la muerte cuando se ha desperdiciado una vida y, de alguna manera más o menos consciente, nos damos cuenta de ello demasiado tarde. Tal vez dejar de mirar nuestro ombligo y ver a los demás como lo que son, parte integral de nuestro ser, sea una buena manera de aprender a morir en paz.

Somos el universo.

patrones

Patrones de ojos y estrellas.

Hace un par de años, luego de brindar una conferencia, le preguntaron al astrofísico Neil deGrasse Tyson: ¿Cuál es el hecho más asombroso que pueda compartir con nosotros sobre el universo? A lo cual deGrasse Tyson dio una respuesta que me parece maravillosa, profunda, abarcadora, casi infinita. Esa respuesta nos permite seguir (y no deberíamos dejar de pasar la oportunidad de hacerlo) adentrándonos en ella y en todo su amplio espectro de posibilidades. Neil deGrasse Tyson, dijo:

“¿El hecho más sorprendente?
Es saber que los átomos que forman la vida en la Tierra, los átomos que forman parte del cuerpo humano los podemos rastrear hasta los crisoles que cocinaron elementos ligeros en elementos pesados, en su núcleo bajo temperaturas y presiones extremas.
Estas estrellas, las más masivas entre todas, se vuelven inestables al final de sus vidas, colapsan y explotan llenando la galaxia de sus entrañas enriquecidas. Entrañas hechas de carbono, nitrógeno, oxígeno y de todos los ingredientes fundamentales para la vida. Estos ingredientes forman parte de la nube de gas que se condensa, colapsa y forma la próxima generación de sistemas solares. Estrellas orbitadas por planetas y estos planetas ahora tienen los ingredientes básicos para la vida.
Así que cuando miro el cielo nocturno sé que sí, somos parte de este universo, estamos en este universo. Pero quizá aún más importante que estos dos hechos es que el universo está dentro de nosotros. Cuando pienso en esto y miro hacia arriba, mucha gente se siente pequeña porque es pequeña y el universo es muy grande, pero yo me siento grande porque mis átomos provienen de esas estrellas. Hay un nivel de conectividad y eso es lo que queremos en la vida, queremos estar conectados, sentirnos relevantes, queremos sentir que formamos parte de las actividades y eventos que suceden a nuestro alrededor y eso es precisamente lo que somos sólo por estar vivos.”

Somos el universo; y el simple acto de estar vivos nos debería resultar maravilloso y aleccionador. No hay motivo o razón para la negatividad o el pesimismo. Hay que vivir, hay que seguir luchando, creciendo (siempre), disfrutando y, sobre todo, amando. Estamos aquí, contra todas las posibilidades, estamos aquí ¿Por qué no festejar abrazándonos esta casi imposibilidad cósmica?