Un poema que nos incluye a todos

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Compartir un poema no es algo que requiera mucha explicación. Uno lee algo que le gusta, que cree que puede o debe ser compartido con la esperanza de que del otro lado de la pantalla otro sienta lo mismo que uno (lo que no siempre sucede ni tiene porqué suceder) y nada más. Eso es todo. el poema o el texto que se comparte debe hablar por sí mismo, cosa que estoy seguro de que este poema hará con creces. Se trata de Niños y adultos, de José Emilio Pacheco y pertenece a su libro La arena errante.

NIÑOS Y ADULTOS

A los diez años creía
que la tierra era de los adultos.
Podían hacer el amor, fumar, beber a su antojo,
ir adonde quisieran.
Sobre todo, aplastarnos con su poder indomable.

Ahora sé por larga experiencia el lugar común:
en realidad no hay adultos,
sólo niños envejecidos.

Quieren lo que no tienen:
el juguete del otro.
Sienten miedo de todo.
Obedecen siempre a alguien.
No disponen de su existencia.
Lloran por cualquier cosa.

Pero no son valientes como lo fueron a los diez años:
lo hacen de noche y en silencio y a solas.