Dime cómo te llamas y te diré de dónde eres.

Leo en un artículo de Taringa: «La diversidad y peculiaridad de los nombres con que muchos uruguayos deciden anotar a sus hijos son un caso que no sólo cruza el charco sino que desde hace tiempo captura la atención internacional. Radar se sumergió en la guía telefónica oriental y encontró mucho más que Washingtons y Franklins: Flash, Pejerto, Dulce, Teléfono, Filete, Arbol, Nestos Odio Papito, Esmédico, Democrático Palmera, Leo Dan, Potranca Ruana, Amada Inglaterra, Tocayo, Circuncisión, Feo Lindo, Roy Rogers, Walt Disney, Daniel Pistola y Libre Albedrío, entre otros. No contento con el resultado, molestó a un puñado de vecinos rioplatenses para que explicaran las vicisitudes de llamarse Marca Registrada, Sarli, Arbol, Hitler y Desdichado. Y contestaron».

Este artículo me hizo recordar algunas cosas, primero que esto de los nombres uruguayos ya era tema de conversación cuando yo era pequeño, la permisividad de las leyes uruguayas (en contraposición con la rigidez, también absurda, de las leyes argentinas) era uno de los tópicos graciosos que traía de vuelta algún amigo que había viajado al vecino país. También me recordó a algunos nombres femeninos que conocí cuando viví en Miami. Allí, como es bien sabido, se aloja una importante  comunidad cubana, en las que se oían nombres como Yuleidi Yusnavi (traducciones literales de «you lady» y «U.S. Navy»). Por último, recordé que había visto, alguna vez, una licencia de conducir con el nombre de Disney Landia y algo más, así que me dediqué a bucear un poco en la red y me encontré con algunas de estas bellezas. Por lo visto Uruguay no es el único país con leyes permisivas al respecto. que quede en claro que no hay afán de burla en lo que sigue; al menos no de mi parte, lo que no puedo asegurar es la intención de los padres de estas personas.

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