Eso que se siente por las noches.

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¿Existen en realidad las relaciones entre las cosas o son esas relaciones un juego mental que nos hace ver sombras donde en realidad no hay nada? También puede proponerse esta pregunta apelando a lo contrario: ¿Existe el azar?

Noche de domingo. Regreso de un largo y variado paseo. Alguien que me quiere mucho me regaló Teoría del viaje. Poética de la geografía, de Michel Onfray y en las primeras páginas siento que me habla a mí en particular o, de manera más directa, que Onfray habla de mí. Poco después veo algunas fotos de la fiesta de cumpleaños de una sobrina y me siento presa de una profunda nostalgia y no puedo menos que ponerme a pensar en las preguntas que puse al principio. En este viaje que aún llevo, de un modo u otro, adelante (y que en apenas quince días cumplirá dos años) me he encontrado con pruebas suficientes como para avalar ambos términos de la ecuación. ¿Hay alguna relación entre este regalo y el sentimiento que me embarga al ver esas fotos?

Ese sentimiento es, como dije, nostalgia; y tampoco puedo dejar de notar que la misma etimología de la palabra nostalgia viene a sumarse, como si fuese el tercer eslabón de una breve pero sólida cadena, a lo que siento esta noche. En el Diccionario de la Lengua Española encontramos dos acepciones para esta palabra:

1. f. Pena de verse ausente de la patria o de los deudos o amigos. 2. f. Tristeza melancólica originada por el recuerdo de una dicha perdida.

En ambos casos podemos inferir que hay una ausencia que provoca un dolor al ser recordada, lo que nos produce la añoranza de un tiempo o lugar pretérito, que ya hemos dejado atrás. Su etimología precisamente alude a ese dolor; el sustantivo griego νόστος puede significar “vuelta a la patria”, “regreso” y también “llegada” o “viaje”. A partir de este término se ha formado el adjetivo νόστιμος, ον, que alude a aquella persona “cuya vuelta es posible” o “que vuelve a la patria”. También el verbo νοστέω cuenta con varios significados, aunque todos relacionados con la idea de regreso, de llegada o de viaje. Por eso se puede traducir como “volver a la patria”, “venir”, “viajar” (nada menos) o “llegar sano y salvo”. Por su parte, el sufijo -algia alude al dolor provocado por algún motivo en concreto. De hecho, el término ἄλγος significa “dolor”, “pena” o “tristeza” (así pues, en el léxico de la medicina es común encontrar sustantivos acabados en -algia, como lumbalgia “dolor en la zona lumbar”, neuralgia “dolor en un nervio o en la cabeza”, etc.).

En síntesis, nostalgia es una palabra que nos remite a la añoranza, a la melancolía, y que no es otra cosa que la tristeza que nos provoca estar lejos de nuestra patria y de nuestros seres queridos.

Me voy a la cama con Teoría del viaje. Leo el final de la introducción: [El viajero] “Desde los primeros pasos, hace realidad su destino. Por las pistas y los senderos, en las estepas y los desiertos, en las calles de las megalópolis o la desolación de las pampas, sobre la ola profunda o en el aire atravesado por invisibles corrientes, sabe que es inevitable la cita con su sombra; no tiene elección”. ¿”En las calles de las megalópolis o la desolación de las pampas”? No cabe duda: Onfray está hablando de mí; de mí y de la inevitable cita con mi sombra.