Hipatia y la chusma cristiana

Hace unos días escribí un artículo sobre Hipatia, una mujer cuya historia siempre llamó mi atención y sobre la cual -es mi modesto parecer-, las mujeres deberían tener como ejemplo o, al menos, deberían tener un mayor conocimiento sobre ella. Al buscar material me encontré con una película sobre su vida, la cual no había visto y a la que busqué de inmediato.

La película en cuestión es Ágora, del español Alejandro Amenábar.

Impaciente, como de costumbre, me dispuse a disfrutar de las imágenes (para mí, de antemano, el cine es siempre disfrute), pero a los pocos minutos tuve que detener la reproducción. Esperé unos minutos y lo intenté de nuevo; pero no pude seguir. Mi rechazo ante la chusma cristiana es tan grande que cuando empiezo a oir esa perorata sin sentido, ese galimatías de frases inconexas y fútiles se me revuelve el estómago, literalmente hablando. Así que lo único que pude hacer fue echar un vistazo aquí y allá (la ambientación y el vestuario eran notables, lo cual me apenó no poder ver la película completa), pero siempre aparecía un cristiano balbuceando su basura metafísica y… ¡corten! seguimos más adelante. Lo que sí me tragué fue el final, quería ver cómo se las arreglaban con la muerte de la heroína y, luego del descontento por la falta de rigor histórico, me di cuenta de que Amenábar no tenía muchas opciones. En la cinta, un esclavo evita que lastimen el cuerpo de Hipatia y, al quedarse a solas con ella, la asfixia para evitarle un sufrimiento mayor. Luego los cristianos apedrean el cadáver de la matemática y filósofa.

Hipatia siendo asfixiada en al película de Amenábar.

La historia verdadera es muy diferente, Hipatia fue arrancada de su carruaje, arrastrada hasta el templo cristiano, desollada viva, desmembrada, y sus restos fueron arrastrados por las calles de Alejandría hasta una pira, donde fueron quemados. Está bien, me dije, si Amenábar filmaba eso el final de la película iba a resultar una remake de la insoportablemente sangrienta La Pasión de Cristo, de Mel Gibson. En ese sentido Amenábar prefirió el buen gusto al rigor histórico.

Ahora bien, más arriba he hablado de chusma cristiana y, hasta no hace mucho tiempo, cuando decía algo así continuaba con un lamento mucho si a alguien ofendo, o algo por el estilo. Ya no. Si alguien se siente ofendido es problema suyo. Más ofendido me siento yo cuando escucho sus anatemas contra éste o aquel (contra los homosexuales o la educación sexual, por ejemplo)  o cuando me prometen eternos tormentos de fuego y azufre y dolores indecibles por toda la eternidad por el hecho de ser ateo.

Y es que uno no puede menos que sentir desprecio -y eso es decir poco- por esos individuos que sumieron a la humanidad en la más oscura de las noches. Quienes con su ceguera e ignorancia impidieron los avances de las ciencias durante más de mil años ¡Mil años de atraso por culpa de estos esbirros violentos y corruptos! Hay que tener en cuenta que ya para ese entonces Eratóstenes había demostrado que la Tierra era una esfera (sus cálculos, comparados con los de hoy, muestran un error de 394 km sobre una esfera de 40.008 km), ya desde mucho antes se habían establecido las bases de la democracia (precaria, pero democracia al fin) y, para no aburrir con los ejemplos, uno más: los descubrimientos astronómicos de Hipatia debieron esperar Dieciséis siglos hasta ser redescubiertos.

¿Y a qué viene todo esto? ¿Qué importancia tiene hoy un hecho lamentable que ocurrió hace casi dos mil años? Pues esa es la enseñanza de la historia. A veces hay que mirar hacia atrás para entender el presente (frase dicha y repetida mil veces pero que aún no parece haber sido dicha lo suficiente). Todo esto viene a que la chusma cristiana de la que hablo más arriba es igualita a la chusma cristiana de la que voy a hablar (o, mejor dicho: citar), más abajo.

1.- El arzobispo de Granada:  “Si la mujer aborta, el varón puede abusar de ella”.

2.-El arzobispo de Bruselas: “El sida es un acto de justicia”.

3- El Arzobispo de Panamá: “Los homosexuales juegan con fuego”.

4.- El obispo de la prelatura Cancún-Chetumal: “Hay que perdonar a curas pederastas; no sabían lo que hacían”.

5.- El obispo de San Cristóbal de las Casas: “El Erotismo impide respetar a los niños”.

6.- El Obispo de Tenerife sobre la pederastia: “Puede haber menores que sí lo consientan y, de hecho, los hay. Hay adolescentes de 13 años que son menores y están perfectamente de acuerdo y, además, deseándolo. Incluso, si te descuidas, te provocan”.

7.- Obispo de San Sebastian“Existen males mayores que los que esos pobres de Haití están sufriendo en estos días. Nos lamentamos mucho y ofrecemos nuestra solidaridad, pero deberíamos llorar por nosotros, por nuestra pobre situación espiritual, por nuestro materialismo, que es un mal más grande que el que esos inocentes están sufriendo”.

8.- El Obispo de Córdoba: “La Unesco quiere hacer que la mitad de la población sea homosexual”.

9.- El Obispo de Segorbe-Castellón: “La educación sexual en las aulas se reduce a “exaltar la homosexualidad”.

10.- El Obispo de Cracovia: “El Holocausto es un invento judío”.

¿Bonito verdad? Yo me pregunto: ¿qué diferencia hay entre estos degenerados y los que mataron a Hipatia? Como un indicio de respuesta les dejo un breve video del degenerado mayor, su santidad (no olvidemos que Cirilo, quien ordenó la muerte de Hipatia es hoy considerado un santo cristiano) Benedicto XVI, afirmando que la Inquisición fue un progreso.

Repito: si algún cristiano se siente ofendido, pues me importa poco. Si quiere (o le interesa) mi respeto, puede empezar por limpiar su propia casa, por condenar a sus obispos y cardenales y papas (así, con minúsculas) por las atrocidades que han hecho, por las que siguen haciendo y por las burradas que dicen y obligan a sus fieles a creer. Recién a partir de allí podremos comenzar a hablar de igual a igual.