Siempre son los otros.

Hay una página muy graciosa en Facebook titulada La gente anda diciendo; la cual transcribe cosas oídas al pasar en cualquier calle (aunque últimamente ha bajado un poco el nivel; tal vez se deba a que la gente ya no dice tantas cosas interesantes o tal vez se deba a que a ellos les está costando mucho recopilarlas). Ha tenido tanto éxito que ya han publicado dos libros con selecciones de las mejores frases. Aquí les dejo una de muestra y como disparador para pensar en el sentido profundo de ella, es decir, para ir un poquito más allá de la mera gracia.

La gente anda diciendo

El tema es uno que he venido tocando en estos últimos días: la incapacidad de ciertas personas para reconocer en el otro a un otro (valga la redundancia); a alguien con el derecho a pensar diferente; a sentir diferente, a opinar de manera diferente. Me imagino el modo de razonar del individuo en cuestión: ¿Cómo no va andar el mundo como anda si la gente siempre está pensando tonterías? YO tengo razón, por lo tanto lo que digan los otros, si no es lo mismo que digo YO, carece de sentido. Después de todo ¿qué son los otros? Ah, sí; como dijo Sartre: El infierno son los otros.