El publicista de Bergoglio

Hace unos días me encontré con una foto y una noticia curiosa. En medio de su paso por la Plaza de San Pedro, una paloma blanca vino a posarse en la mano de Jorge Bergoglio, más conocido ahora como el Papa Francisco.

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Por supuesto, muchos portales de internet hablaban de milagro; porque ya se sabe cómo es eso, cualquier cosa fuera de lo común la iglesia católica lo atribuye enseguida a una injerencia directa de su dios; como si éste no tuviera otra cosa que hacer que mostrarse en la corteza de un árbol o en una tostada (dato al margen: Pareidolia se llama al fenómeno psicológico que consiste en que un estímulo [generalmente una imagen] sea percibido erróneamente como una forma reconocible).

Ahora sale a la luz este gracioso y tierno video, donde se ve a un pequeño que corre y ocupa el trono papal y hace algunas gracias junto a Francisco. Nadie lo detiene (y eso que el Papa tiene un sistema de seguridad mayor que muchos presidentes o primeros ministros europeos) y tampoco aparecen los padres, lo cual ya resulta más llamativo. El video que dejo aquí dura menos de un minuto, pero las noticias hablan de que el pequeño estuvo junto al Papa durante unos veinte minutos.

Me perdonarán los bienpensantes de siempre; pero esto huele a estofado mal cocinado para aquellos que quieren creer en milagros a como dé lugar. Sin duda alguna, Bergoglio tiene un publicista muy superior a Ratzinger, y ello se nota en los comentarios del público en general y, sobre todo, en la prensa mundial, la que ya sabemos aliada del poder de turno, sea éste cual fuere. Un ejemplo claro de esto que digo es lo que ocurrió de verdad con el caso del publicitado milagro de la paloma. En realidad, una persona de entre la multitud le acerca a un agente de seguridad una jaula con dos palomas. Francisco, en un gesto notable, único, transgresor, inesperado, las libera; pero la segunda de ellas, asustada, se detiene unos segundos en la mano del Sumo Pontífice. Así que eso es todo; de milagro, nada de nada.

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Lo de la paloma, entonces, no pasa más allá de lo que puede hacer cualquier miembro de una sociedad colombófila cualquiera. Lo del niño colombiano es, en una palabra, repugnante. La iglesia católica toda está manchada con los interminables casos de abusos a menores y con los posteriores encubrimientos a los sacerdotes pedófilos o con supuestas quiebras para no pagar las indemnizaciones correspondientes que fueron dictadas por la justicia. Entonces, hacer actuar a un niño para intentar lavar esas huellas ya indelebles es otra forma de abuso infantil.

La iglesia católica puede hacer mucho más para lavar su imagen que estas patéticas muestras publicitarias. por ejemplo, puede lavar su imagen, pero haciéndolo de verdad.