Thomas Hobbes tenía razón

¿Se ha sentido más agobiado últimamente? ¡Normal! El mundo se está cayendo en pedazos y la información que consumimos día con día no ayuda. ¿Es egoísta darse un pequeño descanso de todo lo que llega a nuestros ojos y oídos sólo para evadir un poco la realidad? Puede ser, pero a la vez lo que realmente tendríamos que reflexionar ante toda esta explosión de información es sobre la incapacidad de desarrollar pensamiento crítico que tanta falta nos hace como sociedad. Estamos constantemente siendo bombardeados sobre la catástrofe que es estar vivos y lo asumimos de momento, uno tan fugaz como la estrella que se llevó todos los deseos de nuestra infancia, porque después toda esa catástrofe se nos olvida ver más allá de los encabezados, sin verificar fuentes, sin realmente tener curiosidad o un ápice de espíritu de investigación. No es de sorprender que los índices de ansiedad y depresión vayan en aumento, pero ¿qué tanto es culpa de nuestras propias decisiones? ¿Por qué nos cuesta tanto trabajo discernir? ¿Por qué la apatía crece y crece y a un año de pandemia sigue habiendo gente que le importa un carajo el otro, incluso si este mismo es de su propia familia?

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El texto anterior lo tomé de una publicación de una amiga de Facebook. Estaba ilustrado con dos noticias contradictorias, que son las que siguen:

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El enojo o malestar de la persona que escribió el texto es totalmente entendible y compartido por mí y por algunos más sobre los que hemos charlado sobre este asunto. El tema de los medios y la veracidad de su información es algo que ya hemos hablado aquí y que se se ha tratado en todos los ámbitos; así que no creo necesario ahondar demasiado en ello. La verdad es que, por el momento, hay que desconfiar de todos ellos en la misma medida (aún de aquellos que dicen lo que a nosotros nos gusta; tal vez especialmente de ellos, ya que posiblemente sean los que vamos a citar en algún momento).

El tema de la responsabilidad personal y social también lo hemos tratado aquí y lo que se ve a lo largo y ancho del mundo no hace más que reafirmar lo que ha dicho Thomas Hobbes (y que hace que la discusión con Jean-jacques Rousseau quede saldada para siempre): «El hombre es un lobo para el hombre».