Las palabras más silenciosas

De Así habló Zaratustra, de Friedrich nietzsche, les dejo este fragmento del capítulo titulado La más silenciosa de las horas. Sin ninguna explicación, sin necesidad de un porqué ni de razón alguna. Sólo mientras espero, precisamente, que vuelvan las horas más fructíferas y que pase esta náusea (que no es otra que la misma náusea de la que habló Sartre).

Y yo respondí: «Ellos se burlaron de mí cuando encontré mi propio camino y marché por él; y, en verdad, mis pies temblaban entonces.Y así me dijeron: ¡has olvidado el camino, y ahora olvidas también hasta el andar!». Entonces algo me habló de nuevo sin voz: «¡Qué importa su burla! Tú eres uno que ha olvidado el obedecer: ¡ahora debes mandar! ¿No sabes quién es el más necesario de todos? El que manda grandes cosas. Realizar grandes cosas es difícil: pero más difícil es mandarlas. Esto es lo más imperdonable en ti: tienes poder, y no quieres dominar». Y yo respondí: «Me falta la voz del león para mandar». Entonces algo me habló de nuevo como un susurro: «Las palabras más silenciosas son las que traen la tempestad. Pensamientos que caminan con pies de paloma dirigen el mundo».