Otra vez los (maravillosos) perros

Vamos, ya sé qué es lo que van a decir: «¿Es que este tipo no tiene otros temas que tocar?» O alguna variante por el estilo. Y es que uno siempre vuelve a los mismos tópicos  porque se mueve, inevitablemente, en los mismos círculos. Y no es que uno sea limitado (o mejor dicho: a pesar de eso), es que este blog suele ser tan heterodoxo. Lo que sucede es que uno se levanta cada mañana, mira por el agujerito del caleidoscopio y, si no le gusta lo que ve, mueve el tubo de cartón hacia uno u otro lado hasta que la figura cambia y uno encuentra una que le gusta. Pero me estoy yendo por las ramas. Lo que quiero decir es que encontré un video (o vídeo, para mis amigos españoles) notable: “Cómo debe tratarse a un niño con síndrome de Down” podría ser el título; y vale la pena verlo completo, ya que lo mejor está pasando la mitad. De todos modos, dura unos cuatro minutos, lo cual es mucho menos de lo que perdemos viendo anuncios televisivos.

.

¡Oh Capitán mi Capitán!

Gracias a la enorme cantidad de información de que disponemos hoy en día, estas historias son cada día más conocidas, ya que, por lo visto, comunes han sido siempre, lo que sucede es que antes no nos enterábamos. Lo que sí siempre es nueva e inevitable –al menos para quien esto escribe–, es la profunda emoción que historias como esta despiertan.

En Villa Carlos Paz, Córdoba, Argentina, hay un perro que ha pasado seis años al lado de la tumba de su amo. La noticia ya ha dado la vuelta al mundo, tanto como curiosidad como por el sentimiento de ternura que despierta. Trataré de no caer en lugares comunes, pero cada palabra que escribo me lo hace más y más difícil. Mejor transcribo algunos párrafos de un artículo periodístico y les dejo algunas fotos que tomé de distintos medios.

“Capitán es un perro mestizo, con algo de ovejero alemán y otro “de mezcla”. Llegó a la casa de Damián Guzmán (13), en Villa Carlos Paz, a mediados de 2005 como un regalo sorpresa de su padre, Miguel. A Verónica Moreno (52), la madre de Damián, el obsequio no le agradó tanto, porque significaba más trabajo en la casa. Una historia más, de tantas similares. Aunque otra, muy especial, empezó el 24 de marzo de 2006, cuando Miguel murió.

Pasaron los días y nadie notó la ausencia de Capitán. Había dejado la casa, como Miguel.

Al tiempo volvió, olfateó cada rincón y se fue. “Se quedó un tiempo viviendo afuera, a unos metros, a mitad de cuadra de la casa”, cuenta Verónica.

Después el perro desapareció. Lo pensaron muerto, o adoptado por otra familia. “Hasta que un día, cuando fuimos con mi hijo al cementerio, lo encontramos ahí. Damián comenzó a gritar que era Capitán y el perro se nos acercó ladrando, como si llorara”, expresa con emoción Verónica.

Pero al regresar, Capitán no los siguió, aunque lo llamaban. Se quedó en el cementerio, se quedó con Miguel.

Lo que sorprende a quienes conocen la historia es que Miguel murió en el hospital de Carlos Paz y su cuerpo fue trasladado desde allí a una casa velatoria, muy lejos de su vivienda. Según el relato de la familia, ni ese día ni ningún otro el perro los siguió hasta el cementerio.

“El domingo siguiente volvimos a visitar la tumba de Miguel y el perro estaba ahí. Esa vez nos siguió, en el regreso, porque habíamos ido caminando. Se quedó un rato con nosotros en casa pero después volvió al cementerio”, relata Verónica. Hasta hoy, el cementerio es el hogar de Capitán.

“Eso no es todo”. Héctor Baccega es el director del Cementerio municipal de Villa Carlos Paz. Sabe y confirma cada detalle de esta historia, pero agrega un elemento que suma otro punto de asombro: “El perro apareció acá solo y dio vueltas por todo el cementerio, hasta que llegó también solo a la tumba de su dueño. No lo llevó nadie hasta ahí. Y eso no es todo: cada día, a las seis de la tarde, va y se acuesta frente a esa tumba”, precisa.

“Capitán recorre el cementerio conmigo todos los días. Pero cuando llega esa hora se va para el fondo, donde está la tumba de su amo”, cuenta Baccega, antes de arrimar una reflexión: “Nos da una lección. Creo que los humanos tendríamos que apreciar más los recuerdos de los que se nos van. Los animales nos enseñan tanta fidelidad”.

 

Oh Capitán, mi capitán!

Oh Capitán, mi Capitán:
nuestro azaroso viaje ha terminado.
Al fin venció la nave y el premio fue ganado.
Ya el puerto se halla próximo,
ya se oye la campana
y ver se puede el pueblo que entre vítores,
con la mirada sigue la nao soberana.

Mas ¿no ves, corazón, oh corazón,
cómo los hilos rojos van rodando
sobre el puente en el cual mi Capitán
permanece extendido, helado y muerto?

Oh Capitán, mi Capitán:
levántate aguerrido y escucha cual te llaman
tropeles de campanas.
Por ti se izan banderas y los clarines claman.
Son para ti los ramos, las coronas, las cintas.

Por ti la multitud se arremolina,
por ti llora, por ti su alma llamea
y la mirada ansiosa, con verte, se recrea.

Oh Capitán, ¡mi Padre amado!
Voy mi brazo a poner sobre tu cuello.
Es sólo una ilusión que en este puente
te encuentres extendido, helado y muerto.

Mi padre no responde.
Sus labios no se mueven.
Está pálido, pálido. Casi sin pulso, inerte.
No puede ya animarle mi ansioso brazo fuerte.
Anclada está la nave: su ruta ha concluido.
Feliz entra en el puerto de vuelta de su viaje.
La nave ya ha vencido la furia del oleaje.
Oh playas, alegraos; sonad, claras campanas
en tanto que camino con paso triste, incierto,
por el puente do está mi Capitán
para siempre extendido, helado y muerto.

Walt Whitman

C. Dumas Al Lavoro (¡Quiero este libro!)

Los animales en general –y los perros en particular– despiertan en mí una sensación de ternura y amistad como pocas personas llegan a conseguir. este libro de Charlotte Dumas es una deliciosa muestra de perros dedicados al trabajo. Para un animal domesticado, “trabajar” significa algo diferente a lo que pensamos en el sentido tradicional, es decir ayudar a cumplir alguna tarea; pero en este caso, Dumas también investiga el acto de compañerismo como una forma de “trabajo”.

De un modo u otro, siempre que el perro en cuestión sea bien tratado, “trabajar”, para ellos es una forma de jugar y de sentirse, más que nunca, parte de la jauría que su amo comanda.

Adoptar es amar.

Vaya que el título me salió cursi. Pero así es, no hay vuelta de tuerca posible; hay que llamar a las cosas por su nombre.

La razón para adoptar animales y no comprarlos es porque detrás del cachorrito juguetón y feliz que vemos en las tiendas, existe una historia triste y cruel. Adoptar un animal, significa terminar con el comercio y el tráfico de mascotas.

En determinadas ocasiones, las mascotas son compradas por puro capricho y como consecuencia aparejada de ello, el animal acabará siendo abandonado, porque llegará un momento en que su dueño, será incapaz de hacerse cargo o simplemente cambiarán sus circunstancias personales y no querrá que el animal entorpezca su vida.

Totalmente de acuerdo con ANTONIO GALA. Se puede decir más alto pero no más claro……

“Maldigo, con la más rotunda de las maldiciones, a quienes por estas fechas u otras, abandonan a sus animales de compañía. Les deseo que un día sean ellos abandonados (y seguramente acabarán por serlo) de sus mujeres, de sus hijos, de sus amigos…Por egoístas despreciables. Por posponer a un ser vivo, dependiente, amable en estricto sentido, generoso y fiel, a sus propios proyectos de vacación y comodidad.Por enseñar a su prole a maltratar a quien se debe proteger. Por rescindir una relación cuando les parece conveniente. Por hijos de la gran puta. Con perdón.” – Antonio Gala

 

Algunas razones simples por las cuales deberíamos adoptar:

♥Le proporcionas amor y cariño a un perro o a un gatoque te lo agradecerá toda la vida. Porque su amor es incondicional.

♥Los animales abandonados son mestizos y estos animales son más fuertes, sanos y menos vulnerables a enfermedades características de los animales “de raza”.

♥Disminuyes el número de sacrificios innecesarios realizados para controlar las poblaciones de gatos y perros que vagan por las calles a diario.

♥Reduces los problemas de basuras en tu ciudad causados por perros y gatos hambrientos que buscan alimento entre los desechos.

 

 

♥Es un acto de gran humanidad adoptar un animal que ha vivido situaciones y condiciones crueles o que podría vivirlas en el futuro.

♥A Evitas o disminuyes el comercio de animales.

♥Disminuyes el número de sacrificios innecesarios realizados para controlar las poblaciones felina y canina.

♥La presencia de un perro en una casa disminuye la ansiedad o el estrés, tanto de los adultos como de los niños, y amortiguan las tensiones emocionales.

 

 

♥El lugar que una mascota “de raza” comprada ocupa en tu casa podría ocuparlo un animalito de la calle que necesita protección.

♥Mejoran el bienestar en general: un perro proporciona protección, compañía, fomenta el compañerismo y estimula la realización de ejercicio físico.

♥El perro es un excelente factor pedagógico, todavia más en el caso de los niños: establecen relaciones muy estrechas y aprenden el uno del otro

♥Bueno, y si después de todo esto aún prefieres comprar una mascota, piensa que el adoptar una podría ahorrarte algo de dinero.

 

Y como el mejor modo de ser coherente es unir las palabras con el acto, les presento a parte de la jauría a la que pertenezco. Yo soy uno más de ellos, sólo es que alguien tenía que estar de éste lado de la cámara:

Todos ellos rescatados de la calle y por ello mismo, sumamente agradecidos (lo sé porque, simplemente,  me lo han hecho saber) De izquierda a derecha: Vizcacha, Cuba, Flaca, Tori y Che. Las dos gatas (Sudelmar y Nevada) se negaron a salir en este post debido al exceso de canes.

Una última de mi gran amigo, Che: