La beligerancia de Dios (otra vez)

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“Concebimos la historia como conflicto. Toda diferencia es alteridad pero establece un conflicto. La política puede licuarlo o ponerlo al rojo vivo. El mundo no es la danza del caleidoscopio de las diferencias, la armonía y la convivencia de los dialectos. El mundo es oposición y antagonismo. También alianzas, estratégicas o tácticas. Pero todos los sujetos históricos persiguen algo. A veces es lo mismo y ahí late el antagonismo y hasta la guerra y la sangre. La filosofía debe pensar la beligerancia de Dios. Ya que todos lo reclaman como cruzado de su causa. Pero no es más que un estandarte, una excusa con el prestigio de lo sagrado. Dios no nos mira. Hoy, el dios que nos vigila es internet”.

José Pablo Feinmann. Filosofía política del poder mediático (La cursiva es mía).

Historia, política, religión, todas ellas aunadas a través de un solo término: conflicto. Y como otra síntesis, allí, observando todo, internet. Y una nueva pregunta: ¿Quién está detrás de ella?

Nota: A raíz de un comentario por demás rico y que agradezco, volví a esta entrada que subí hace ya más de un año y medio. Creo que la cita y la pregunta final siguen vigentes y como es un tema que sigue interesándome, vuelvo a dejarla aquí para conocer sus pareceres al respecto. no es habitual que uno vuelva a subir entradas previas y hasta es posible que sea poco elegante; pero insisto: el tema me interesa (hasta diría que me apasiona) y a veces eso es todo. ciertas ideas, como ciertas palabras, vuelven a nosotros sin necesidad de que las andemos buscando.

Cristina, Noticias y José Pablo Feinmann

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A lo largo de estos últimos años, la revista Noticias se ha convertido en una fuente constante de provocación sostenida, gratuita, y vulgar enfocada en la figura del ex Presidente Néstor Kirchner y en la de la actual Presidenta, Cristina Fernández.. No me cabe ninguna duda —y esto es una apreciación absolutamente personal— de que lo que está buscando Jorge Fontevecchia (CEO de Editorial Perfil), es que en algún momento censuren a alguna de sus publicaciones. Claro, esto sería el mejor ejemplo de profecía autocumplida; Fontevecchia y otros grupos por demás conocidos por su odio visceral a la figura de la Presidenta, se han cansado de decir que en Argentina no hay libertad de expresión, que hay “listas negras”, que se “compran” periodistas, etc., etc. Que prohíban la circulación de un solo número de la revista Noticias, por ejemplo, sería la prueba evidente de que esto que tanto se denuncia (curiosamente, desde todo tipo de medios gráficos y audiovisuales) es una realidad palpable y de que todos corremos peligro (palabra mágica en manos de los agoreros de turno). 

La tapa que ilustra el comienzo del post fue publicada hace un par de días y fue rápidamente repudiada por asociaciones varias, por parte de la Cámara de Diputados y por personalidades varias, además de por un amplio sector popular. Y es que no deja de ser una afrenta no sólo para la figura presidencial sino, por extensión, para todos aquellos que votaron a la actual conducción nacional. A eso debe sumársele el carácter machista y misógino de muchas otras tapas, en las cuales se muestra a la Presidenta de la Nación presa del éxtasis orgásmico o se la muestra como a una mujer golpeada.

Por fortuna, la revista Noticias no sufrirá censura alguna; por desgracia, Fontevecchia seguirá con su festival del odio y del mal gusto. Por casualidad, hoy leí el capítuo 27 de Filosofía política del poder mediático, de  Jose Pablo Feinmann, del que transcribiré unos fragmentos más abajo. Vale la pena dos minutos más de lectura, les doy mi palabra.

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Hoy, en la mayoría de los países de América Latina, las clases dominantes han perdido el aparato del Estado. Pero no más. La situación es peligrosa. Las clases dominantes no se sienten cómodas si no están en el gobierno. De ahí el ataque a los gobiernos de Chávez, Correa, Evo y Cristina Fernández. Pese a haber perdido el Estado, las clases dominantes (el Poder) conservan el aparato religioso (en la Argentina: la Iglesia Católica, Bergoglio); el aparato escolar (se sigue enseñando la ideología dominante: no se ha alterado la visión oligárquico agraria y financiera de la Historia) y el aparato de información, que es enormemente más poderoso que cuando Althusser lo incluyó en su análisis. En la Argentina, durante 2010, ese «aparato de información» (según enumera Althusser: prensa, radio, televisión) se ha convertido en el arma más agresiva de los sectores hegemónicos. Los medios del Poder están en manos del Poder y difunden la ideología del Poder. Con una virulencia que va de lo brutal a lo soez.

[…] En suma, si se tiene el Estado pero no los medios que diseminan la ideología de las clases dominante, la tarea de mantenerse en el Gobierno es titánica. Salvo que pase el fenómeno que se está dando en la Argentina. La ciudadanía ha perdido credibilidad en unos medios que repiten una y otra vez la misma, compulsiva cantilena, esa monserga, ese fárrago sin nada fáctico que le dé forma, sin un político presentable, sin que nadie, detrás de los insultos, de las chocarrerías de bajo vuelo de personajes impresentables, vea algo consistente, sino sólo la ausencia de un proyecto, la ausencia de alguien capaz de llevarlo a cabo.

[…] Porque a nueva modalidad de este periodismo no es que falsea la verdad, la altera, la modifica de acuerdo a sus intereses. No, este periodismo ha adoptado la mentira como arma legítima de batalla. Los títulos deforman. O mienten. Los copetes son de una inmoralidad insuperable. Las fotos son las peores.

Feinmann, José Pablo. Filosofía política del poder mediático. Pgs. 132 y ss. Octubre, 2013.

 

Mi dios favorito

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De todo el amplio espectro de dioses que pululan o lo han hecho a lo largo de la geografía y del tiempo (listarlos me llevaría demasiado espacio), mi dios favorito es Thot, uno de los dioses del panteón egipcio. Las razones son, básicamente, estéticas (lo cual, bien pensado, no es una mala razón para elegir a un dios).

Para empezar,  Thot fue el inventor de la escritura, patrón de los escribas, de las artes y las ciencias. Como dios de la escritura, era el inventor de todas las palabras, del lenguaje articulado. También está considerado dios de la sabiduría y tenía autoridad sobre todos los dioses.  Es decir que no sólo inventó esta maravilla que usamos a diario y a la que mucho de nosotros les debemos el sentido más profundo de nuestras vidas. Además de ello el tipo era un peso pesado en serio, tener autoridad sobre el resto de los dioses no es para cualquiera.

Thot, desempeñaba un gran número de funciones, considerado un Dios lunar (con esta forma aparece representado algunas veces, portando una media luna encima de su cabeza de Ibis, pues simboliza el lado brillante de la luna que contiene la esencia de la Sabiduría creadora), actuaba como iniciador de los Misterios, también era el guardián de las puertas del inframundo y pesaba el corazón de los muertos para determinar su destino, como Dios del Conocimiento era el Sabio Maestro que confiaba los secretos de su arte a sus iniciados, a los elegidos de entre los humanos,  tuvo como misión iniciar en la tierra “la tradición perenne”, heredada de las jerarquías celestes, a los primeros faraones y sacerdotes  de Egipto.

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¿Algo más? Pues sí, parece que el muchacho tenía tiempo y poder como para hacer algunas cosas más. Por ejemplo: es un dios tan antiguo que participó en la creación del mundo (bueno, en esto se parece a casi todos, es cierto); creador de la música (a través del invento de la lira), Señor de la noche y más. En fin, el tipo las tenía todas. Todos conocemos el inframundo egipcio, allí uno llegaba cuando le llegaba el momento y, en una balanza de platos, el corazón del difunto se pesaba teniendo que pesar igual que una pluma. Bien, la pluma en cuestión era un pluma de ibis, es decir del animal asociado con Thot. Si el corazón pesaba más no se podía pasar al mundo de Osiris, si pesaba igual sí. Y nada podía pesar menos que una pluma de Thot.  Él estaba allí, tomando nota del nombre del muerto y, por supuesto, de su destino.

Ahora, hermanos, unamos nuestras manos y oremos con corazón limpio, profundo y sincero:

Salve, oh Thot, señor del Tiempo. Escribe bien sobre nosotros en tu libro cósmico, haznos conocer nuestro camino y concédenos la estabilidad física y mental necesaria para lograr lo que hemos planeado en el espíritu antes de embarcarnos en este viaje. Ayúdanos a aprender nuestras lecciones en todos los niveles, de manera que podamos merecer realmente el grado espiritual al que aspiramos.”

Antigua plegaria egipcia.