Prórrogas para (más) borracheras

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VESTIMENTA

Te quitas, nos quitamos, os quitáis
abrigos, chaquetas, americanas, blusas
de lana, algodón, mezcla de poliéster,
pantalones, faldas, calcetines, lencería,
ponemos, colgamos, en los respaldos
de las sillas o en las alas de los biombos;
de momento, dice el médico, no es grave,
vístase, descanse, unos días de vacaciones,
tomar en caso de, antes de acostarse, después de las comidas,
volver dentro de tres meses, dentro de un año;
ya ves, y ni creías, y temíamos,
suponíais, él sospechaba;
anudar, abotonar, abrochar con manos trémulas
cordones, corchetes, cremalleras, hebillas,
cinturones, botones, cuellos y corbatas,
y sacar de las mangas, de bolsos y bolsillos
la larga bufanda ajada, a lunares, a rayas, floreada, a cuadros:
su utilidad acaba de ser prorrogada.

 

Wislawa Szymborska, Paisaje con grano de arena, p. 149

Borracho de libros, revistas y notas varias, este mes que acabo de pasar en posición horizontal también me regaló unas cuantas páginas de la inagotable Szymborska. Este poema que acabo de transcribir me pareció perfecto para recomenzar el diálogo suspendido con ustedes hace apenas cuatro semanas. No deja de ser una exageración, por supuesto, pero algo de encantador tuvo el hecho de encontrarme con esas palabras en este momento de mi vida. Además, siempre es una buena idea encontrar una excusa para compartir a la poeta polaca.

Dibujo círculos

Mandala significa círculo o lo que rodea a un círculo, en sánscrito. Esta palabra es también conocida como rueda y totalidad. Más allá de su definición como palabra, desde el punto de vista espiritual es un centro energético de equilibrio y purificación que ayuda a transformar el entorno y la mente. También se le define como un sistema ideográfico contenedor de un espacio sagrado.

Los mandalas son utilizados desde tiempos remotos. Tienen su origen en la India y se propagaron en las culturas orientales, en las indígenas de América y en los aborígenes de Australia. En la cultura occidental, fue Carl G. Jung, quien los utilizó en terapias con el objetivo de alcanzar la búsqueda de individualidad en los seres humanos. Jung solía interpretar sus sueños dibujando un mándala diariamente, en esta actividad descubrió la relación que éstos tenían con su centro y a partir de allí elaboró una teoría sobre la estructura de la psique humana.

Según Carl Jung, los mandalas representan la totalidad de la mente, abarcando tanto el consciente como el inconsciente. Afirmó que el arquetipo de estos dibujos se encuentra firmemente anclado en el subconsciente colectivo.

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Mandala de arena

En uno de los ejemplares de la revista Shambala Sun que poseo y que debe estar en algún lado, había una fotografía del Dalai Lama dibujando, con infinita paciencia, uno de estos mandalas de arena. Estos mandalas poseen significados externos, internos y secretos. En el aspecto externo representan al mundo en su forma divina, en el interno un mapa a trabes del cual la mente ordinaria puede transformarse en la experiencia de la iluminación, y en el aspecto secreto, muestran el balance perfecto entre las energías sutiles del cuerpo y de la clara dimensión de la luz de la mente. La creación de un mandala de arena, según la tradición tibetana, purifica en estros tres aspectos. Estos mandalas de arena suelen construirse sobre una superficie plana de madera. Una vez que se pide permiso y protección a los espíritus dueños de la tierra, se trazan las líneas que servirán de guía para los magníficos dibujos. Todo este ritual es aprendido de memoria y esta basado en las escrituras budistas.

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La arena se coloca desde el centro hacia las orillas, simbolizando el hecho de que al nacer solo somos una gota de esperma y óvulo para ir evolucionando hasta que el universo entero se percibe a través de los sentidos.
Cuando el mandala es terminado se recoge la arena desde las orillas hacia el centro, esta vez, simbolizando el hecho de que al morir todos volvemos a la fuente misma y esencial en el centro de nuestros corazones. Al destruir el mandala se cumple con dos propósitos fundamentales: Mostrar la impermanencia de las cosas promoviendo el desapego, y el beneficio del mundo. Una parte de la arena se reparte entre quienes presenciaron la ceremonia final como una bendición, otra parte de la arena es depositada en un cuerpo de agua, (un río o un lago por ejemplo) con la intención de purificar al mundo y a sus habitantes llevando esta bendición a todos los rincones del planeta.

Todo esto viene a cuento de un poemita que encontré (digo poemita porque no merece el status de poema; hay cosas en mis cuadernos que están allí fruto de un momento y nada más) y que me hizo recordar a aquella foto del Dalai Lama. Espero que algún día pueda recuperar esas revistas; cuando lo consiga —previo paso por el scanner— publicaré la foto-. He aquí el poemita en cuestión:

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Dibujo círculos
uno tras otro
dibujo círculos
se sobreponen o no
algunos envuelven a otros
sin ser concéntricos.

Dibujo círculos
mientras la tarde se va
para siempre jamás.

Mi psicólogo dice que
dibujar círculos
una y otra vez
con la mirada perdida en el papel
sin ver las líneas
que mi mano dibuja
significa que me siento encerrado
preso quizá, estancado en una

problemática, angustia, pérdida, 
confusión, trauma, infancia, búsqueda
(son sus palabras, ésas
que yo no suelo usar nunca)

Mi mano se detiene al mismo tiempo
que mis ojos buscan los suyos
y los encuentran.
hace silencio y unos segundos
más tarde
fijo mi vista en el papel
y dibujo
dibujo círculos
y más círculos
tan sólo
dibujo círculos.