Retorno a la naturaleza.

Retorno (16)

Muchas veces se ha fantaseado con la desaparición del hombre de la faz de la tierra. En general esta fantasía ha provenido del arte; sobre todo en la literatura de ciencia ficción de los años 60´s y 70´s  y, en la última década, con especial énfasis en el cine. Ahora se han sumado las apocalípticas profecías ecológicas, las cuales parecen tener una mayor base que las otras profecías famosas pero que nunca se cumplieron: las bíblicas. Aquellas viejas novelas de ciencia ficción tenían como base, en su mayor parte, guerras nucleares terminales (no por nada fueron famosas en plena guerra fría) y en menor cantidad otros problemas cercanamente relacionados, como las habituales invasiones alienígenas. La cuestión central pasaba siempre por lo político/militar y el entorno sólo servía como decorado de fondo sobre el cual los héroes desarrollaban la historia principal. Ese decorado de fondo lo podemos ver hoy mismo en muchos sitios diferentes de nuestro planeta. Desde las ruinas de desastres como Chernobyl hasta aquellos sitios que han sido abandonados por otros problemas modernos, como proyectos económicos desafortunados o planes de viviendas mal diseñados. Esos sitios poseen un encanto tétrico, si me permiten el oxímoron (para mí hay encanto y placer en lo oscuro, no puedo evitarlo) y me resultan particularmente intrigantes. Ver cómo la naturaleza vuelve a apoderarse de lo que siempre fue suyo en un retorno a las fuentes que el hombre trata de evitar a toda costa pero que sabemos que tarde o temprano será definitivo, me sabe a profecía inevitable. Esta vez sí que no vamos a poder escapar de ella. La naturaleza es creativa, paciente y, sobre todo, tiene al tiempo de su lado. Como dice Borges al final de un magnífico poema: Agradezcamos los vermes y el olvido.

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Una profecía

Más bello que una cosa bella, es su ruina.

Salvador Dalí