Otra faceta de la clásica dualidad.

heart-vs-mind-900

“No entendí nada ¡Pero me encantó!” ¿Cuántas veces nos hemos encontrado diciendo esta frase luego de ver una película o de haber asistido a una muestra de arte novedosa o particularmente abstracta o experimental? Yo recuerdo varios casos, sobre todo de películas que requirieron posteriores revisiones para poder llegar a la propuesta final: Synecdoche New York, Memento, Imperium son algunos nombres que me vienen a la mente de inmediato. Sin duda, ésa es una frase bastante curiosa. Por un lado tenemos la curiosidad primera de que algo nos guste mucho sin haberlo comprendido por completo; en segundo lugar por la no tan evidente declaración que nos expone sin darnos cuenta: solemos darle más importancia a la razón que al sentimiento. Yo mismo acabo de decirlo (y lo que es peor: acabo de darme cuenta): he tenido que ver varias veces una película porque “Me encantó, aunque no entendí nada”. ¿Por qué hacemos esto? Por supuesto, no tengo ninguna respuesta, al menos hasta ahora. Las primeras  respuestas que se me ocurren son obvias (“Como seres racionales tendemos a la comprensión de las cosas…” o “No comprender nos produce angustia” etc. Como respuestas que vienen rápido y sin mayor precisión, despiertan mi desconfianza. Por experiencia sé que si hay alguna explicación ésta suele ser un poco más compleja). Como bien saben muchos, prefiero las preguntas a las respuestas; así que dejo esto acá mientras me voy a caminar masticando un poco esta idea. Salir a caminar mientras pienso en cosas como esta es uno de mis grandes y modestos placeres; aun cuando a veces regrese y me diga “No entendí nada ¡Pero me encantó!”

Einstein, una respuesta

En 1951, una mujer de nombre Marion Block envió una carta al Profesor Albert Einstein, ya una figura prominente, con la pregunta “¿Por qué estamos vivos?. Einstein se tomó el tiempo de responder, y aunque su respuesta es corta, deja clara su perspectiva sobre la religión y su actitud ante la vida.

“Querida señorita Block,

La pregunta “Por qué” en la esfera humana es fácil de responder: para crear satisfacción para nosotros y para otras personas. En la esfera extra-humana la pregunta no tiene relevancia. Además la creencia en Dios no es una salida, puesto que en este caso se podría preguntar “Por qué Dios”.

Sinceramente,

Albert Einstein.”

000aaa einstein

Breve, conciso, definitivo.