Regreso

 

Cesare Pavese

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Como bien se sabe, la poesía es intempestiva; es decir, que se escribe u ocurre fuera del tiempo. Ese carácter personal y único que posee es el que nos brinda la posibilidad de leerla y comprenderla en cualquier momento o en cualquier latitud. Es por ello, también, que este poema de Cesare Pavese, el que fue escrito hace ochenta años, es leído como escrito para nosotros o para este año (es decir, también para aquellos que no leen poesía o que no leen nada; Pavese es tan grande que también los incluye a ellos). Alguien podrá decir que el poema sólo habla de la esperanza y que, por ende, en cualquier momento en que nos sintamos carentes de ella, tanto en lo personal como en lo social, el poema se sentirá como adecuado a esas circunstancias. Y sí, claro, de eso estoy hablando ¿Qué cosa más intemporal podemos poseer que el sentimiento humano y la más bella exposición de ellos, que es la poesía?

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reencuentro

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Regreso de Deola

Volveremos a la calle a mirar transeúntes
y también nosotros seremos transeúntes. Idearemos
cómo levantarnos temprano, deponiendo el disgusto
de la noche y salir con el paso de otros tiempos.
Le daremos en la cabeza al trabajo de otros tiempos.
Volveremos a fumar atolondradamente contra el vidrio,
allá abajo. Pero los ojos serán los mismos,
también el rostro y los gestos. Ese vano secreto
que se demora en el cuerpo y nos extravía la mirada
morirá lentamente en el ritmo de la sangre
donde todo se pierde.

Saldremos una mañana,
ya no tendremos casa, saldremos a la calle;
nos abandonará el disgusto nocturno;
temblaremos de soledad. Pero querremos estar solos.
Veremos los transeúntes con la sonrisa muerta
del derrotado, pero que no grita ni odia
pues sabe que desde tiempos remotos la suerte
-todo lo que ha sido y será- lo contiene la sangre,
el murmullo de la sangre. Bajaremos la frente,
solos, a media calle, a escuchar un eco
encerrado en la sangre. Y ese eco nunca vibrará.
Levantaremos los ojos, miraremos la calle.