La revista del frío

SPT_April 02 cover-crop

 

Durante la primera expedición antártica de Robert Falcon Scott, entre 1901-04, Ernest Shackleton editó una revista ilustrada, el South Polar Times, para entretener a la tripulación. Cada edición consistió en una sola copia mecanografiada que circulaba entre los 47 lectores a bordo del Discovery, a través de dos inviernos oscuros. Quienes SPT_3 pg 28-cropdeseaban contribuir dejaban sus ensayos, artículos y poemas de forma anónima en un buzón de caoba, y Shackleton componía cada número en una máquina de escribir Remington colocada encima de una caja de embalaje del almacén.

Scott escribió: “Puedo ver otra fila de cabezas inclinadas sobre un nuevo número mensual para escanear los últimos esfuerzos de nuestros artistas y puedo oír, también, la risa sorda de nuestros humoristas. Veo también al orgulloso autor expectante del giro de la página que debe revelar su obra y al tímido autor deseoso de que sus páginas se giren rápidamente”.

SPT_June 11 cover-cropShackleton quedó inválido ese verano y no pudo participar de la siguiente expedición, pero otros miembros de la tripulación se hicieron cargo de la revista ese invierno y también en la segunda expedición de Scott en 1911.

En el archivo de History Extra pueden encontrarse algunas páginas escaneadas de lo que sin duda puede considerarse la revista más austral que jamás se haya publicado.

Historia reciente

el-pseudo-borracho-L-eNv70STodos sabemos que los libros de historia son indispensables para tener una visión completa de las sociedades humanas y, como se dice habitualmente en su aspecto práctico, «para no cometer los mismos errores otra vez». Pero no solo de libros sobre el pasado podemos sacar algunas enseñanzas o mero divertimento (porque la historia, claro está, también puede ser divertida); sino también de algunas publicaciones de esas que ya tienen encima cien años o algo así.

Una de las cosas más divertidas que pueden hacerse con publicaciones viejas es la de fijarse si tienen correo de lectores. Sobre todo las revistas femeninas de antaño sin ideales para esto, porque no publicaban las cartas, sino sólo las respuestas; es así que podemos leer “A Señorita desconsolada: No, de ninguna manera deberías aceptar esa propuesta. Mejor múdate de ciudad”. Lo divertido es inventar la carta que produjo semejante respuesta.

Los artículos tampoco se quedan atrás, por cierto ¡Y ni hablar de las publicidades! Lo que quiero decir es que esas revistas son, también, historia; aunque sea historia no demasiado lejana.

Les comparto dos ejemplos que me dieron una mirada diferente sobre el papel de la mujer no hace mucho tiempo atrás; el primero es un texto de These Women, 1925:

“Va contra el orgullo masculino tener una esposa que ayude a mantener la casa, y una vez que el orgullo de un hombre se rompe, cualquier cosa puede sucederle. …

Una pareja de Chicago. En el momento de su matrimonio el marido ganaba $ 5,000 al año. Dos años después del matrimonio, la esposa comenzó a trabajar y  a ganar más que su marido. Su casa se convirtió en un lugar desolado, porque el trabajo de la esposa la obligaba a viajar a otras ciudades. Impulsado a buscar compañerismo para escapar de la soledad del hogar, el hombre se convirtió en adicto a la bebida. Hoy están divorciados. La mujer es una notable mujer de negocios, y el hombre es un vagabundo borracho.

Pero —las mujeres comentarán—, el marido bebió. ¿Qué culpa tiene ella? Ningún marido bebe en exceso a menos que haya una razón para ello. Si se conociera la verdad, muchos hombres comenzaron a beber porque sus esposas se pusieron a trabajar”.

El segundo caso fue publicado en una columna de consejos en Home Companion, 4 de marzo de 1899:

globo

“«Sweet Briar» nos comparte un gran problema suyo, porque su amante persistirá en su intención de subir en un globo. Ella le insta a no poner en peligro su vida de manera tan temeraria, pero sólo él se ríe de sus temores.

Siento mucho «Dulce Briar», que tu amante te ocasione ansiedad de esta manera, y sólo puedo esperar que finalmente vea la sabiduría de ceder a tus deseos. ¡Qué lástima que no tengamos una ley como la que existe en Viena! Allí no se permite a ningún hombre casado subir en un globo sin el consentimiento formal de su esposa e hijos”.

Me encantó la dualidad de las visiones que pueden obtenerse sobre la mujer. Por un lado la justificación del borrachín en cuestión, quien ni siquiera es quien culpa a la mujer, sino que quien lo hace es otro, desde fuera de la situación. Por otro lado, me parece aún mejor la segunda anécdota, la que me descubre ese dato tan curioso sobre el permiso que los hombres casados deben pedir a sus esposas para poder correr algún riesgo. Jugando con fuego, podría decir: ¡Qué oprimidos que estaban los hombres en Viena!

Querida, llegó el hombre de la casa…

tumblr_lctcvh5RwJ1qao1t8o1_500 ¿Dónde se puede golpear a su esposa?

La respuesta es geográfica. No puede hacerlo en Pittsburgh, pero cierto castigo marital a sido autorizado en Canadá y Chicago.

Revisar publicidades y publicaciones viejas tiene su encanto. Ya alguna vez subí  una entrada sobre viejas publicidades de cigarrillos, en donde se destacaba las bondades de fumar y del atractivo sexual que provoca esa costumbre. Hace unos días encontré el artículo con el que comienzo la entrada de hoy y de inmediato me puse a buscar más material. Curiosamente, no me costó mucho encontrar una gran cantidad de imágenes. Desde recortes de periódicos, artículos, publicidades y hasta viñetas de historietas que promovían estas formas de castigo justificándolas de uno u otro modo.

tumblr_n1a2hp7WZo1suzvb1o1_1280¿Tiene una mujer gruñona? ¡Castíguela!

Aunque falta mucho camino por recorrer, creo que hemos avanzado algo en este aspecto; al menos en occidente. Creo que en los países musulmanes va a llevar algo más de tiempo sacarlos del medioevo donde están estancados. Y un pequeño pedido para las feministas desbocadas: cuídense, queridas amigas, de extrapolar estas imágenes de manera ligera y arbitraria; si bien esto pasaba no hace mucho tiempo atrás, los hombres de hoy somos otros estamos con ustedes en esta lucha por erradicar costumbres como éstas. Peleemos juntos, no unos contra otros; y que estas imágenes sirvan como pequeño adelanto de un breve libro de historia, no como pruebas en una corte o juzgado.

La siguiente galería contiene imágenes en inglés; no las traduje porque la entrada sería excesivamente larga y porque creo que no es necesario. El punto está probado. Para ver las imágenes en mayor tamaño, hacer clic sobre una de ellas.