Carta de presentación.

Modigliani

En el capítulo 3 de Rayuela leo: “La Maga era de las pocas que no olvidaban jamás que la cara de un tipo influía siempre en la idea que podía hacerse del comunismo o de la civilización cretomicénica, y que la forma de sus manos estaba presente en lo que su dueño pudiera sentir frente a Ghirlandaio o Dostoievski.” Recordé aquella canción de David Byrne que dice algo así como “nuestra cara es un reflejo de lo que somos”. Ese tipo de ideas no es demasiado extraña; ya que todos, de manera más o menos consciente la ponemos en práctica. Sin ir más lejos, hay una sonrisa que me vuelve loco y a la que le agrego todas las virtudes que puedan imaginárseles. Todas las virtudes y ninguno de los defectos que seguramente debe tener y que siguen sin importarme. Por ahora me pliego a esa idea de que un rostro, un gesto o un detalle físico es suficiente carta de presentación.

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