El Gran Gatsby viaja en metro.

Brasil

Hace poco vi una noticia en Facebook que me resultó interesante y que algunos amigos “compartieron”, como se dice en esa red. La noticia en cuestión decía que en Polonia quienes leyeran a lo largo del trayecto del viaje en transporte público no pagaban el pasaje. Las noticias compartidas estaban ilustradas con fotos varias de personas leyendo en algún transporte público indiferenciado. Como sé que a lo que se comparte en FB hay que tenerle una desconfianza mayúscula, busqué la información pero no hallé nada al respecto; así que es probable que todo haya sido una de esas noticias falsas y nada más (al margen: hay gente que tiene demasiado tiempo libre o que no sabe muy bien qué hacer de su vida; porque perder el tiempo en crear una noticia falsa es algo bastante idiota). Todo esto viene a colación porque encontré esta otra noticia parecida (aunque no la encontré en FB, sino en Tumblr) y ésta sí que es real.

El asunto es así: como una forma para promocionar la lectura, la editorial de libros de bolsillo L&PM POCKET creó una original campaña para fomentar la lectura en la ciudad brasileña de Sao Paulo (un dato: en Brasil tan sólo se lee una media de 2 libros al año). La iniciativa de Ticket Books consiste en una colección de libros de bolsillo que sirven como billetes de metro. La editorial creó unas cubiertas especiales que ocultaban en su interior una tarjeta de transporte con 10 trayectos gratuitos. Para acceder al metro, tan sólo hay que pasar el libro por el escáner, como si el propio libro fuese un billete de metro. Una vez terminado el libro, el lector puede recargar su Ticket Book para pasárselo a un amigo e incentivar la lectura.

Algunos de los títulos de esta colección son “Hamlet”, de William Shakespeare, “Cien sonetos de amor”, de Pablo Neruda, “Sherlock Holmes”, de Sir Arthur Conan Doyle, “El Gran Gatsby”, de F. Scott Fitzgerald, o “Garfield”, de Jim Davis. Cada uno de los libros tiene la portada de un color diferente y su diseño ilustra una imagen o protagonista de los libros pero trazado como si fuese un mapa del metro.

Los libros se repartieron en diferentes estaciones de Sao Paulo, en las que se instalaron expositores con los diferentes títulos a elegir y se invitó a los viajeros a participar en la iniciativa. Fueron repartidos alrededor de 10.000 libros (de diez títulos diferentes) de los cuales, según la editorial L&PM, más de 2.300 han sido recargados de nuevo a través de su página web (les recomiendo que pasen un segundo por allí; así podrán ver las interesantes portadas de esos libros en su página de inicio).

Éste tipo de incentivos no es algo sencillo; todos sabemos que el mejor momento para lograr el hábito de lectura es en la infancia pero, de todos modos, el intento es atractivo y es posible que algo se logre con él. Esperemos que así sea y que si rinde sus frutos podamos verlo en acción a lo largo y ancho del mundo todo.

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Releer los símbolos.

 

no pago

 

 

 

Los primeros que escucharon a San Pablo fueron los mercaderes de Corinto, y por eso tenemos el vocabulario de deuda y pago en nuestra interpretación de los temas míticos. Mientras que, en el Oriente, la interpretación se hace en términos de ignorancia e iluminación, no de deuda y pago. La explicación por la deuda y el pago deja de servir cuando comprendemos que no hubo ningún Jardín del Edén, que no hubo una caída del hombre, y por lo tanto no hubo ofensa a Dios. ¿De qué se trata entonces eso de pagar una deuda? Ahora tenemos que leer los símbolos con otro vocabulario.

 

Joseph Campbell. Los mitos en el tiempo. Pág. 26.