Fantasmas

 

«Fotografiar es colocar la cabeza, el ojo y el corazón en un mismo eje», dijo alguna vez Henri Cartier-Bresson; y eso es lo que sentí al encontrarme con esta serie de fotografías creadas por Jo Hedwig Teeuwisse, consultora de historia nacida en Holanda.

 

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Esta colección de imágenes nos muestra, en una superposición sutil, cómo sería si los fantasmas de la Segunda Guerra Mundial volvieran a nuestras calles. Las fotografías superponen escenas modernas de Francia con fotografías tomadas en el mismo lugar durante la guerra. Jo Teeuwisse comenzó el proyecto después de encontrar 300 negativos viejos en un mercado de pulgas en su ciudad natal; los cuales mostraban lugares muy familiares para ella, pero en un contexto muy diferente.

Ella investigó el trasfondo de cada uno de los hallazgos más interesantes y creó una hermosa serie de imágenes superponiendo las viejas imágenes sobre las nuevas. Luego de ese primer trabajo, encontró una serie de fotografías de soldados en guerra en Francia y en toda Europa y ha creado nuevos conjuntos de diseños evocadores y emocionales. Teeuwisse cree que hacer que las escenas de guerra sean familiares al vincularlas a un lugar que reconozcamos aumenta su impacto porque, tal como dijo alguna vez: «No es lo mismo saber qué es lo que ocurrió allí, que conocer el lugar exacto sumado a detalles particulares. Eso lo grabará en tu memoria visual».

También creo que la serie es notable desde muchos puntos de vista porque, como señaló ese otro fotógrafo notable que fue Dando Moriyama: «Una sola fotografía puede contener múltiples imágenes»; y eso es lo que conforma el trabajo de Teeuwisse.

 

Galería de fotos de Jo Teeuwisse. Para ver las imágenes en mayor tamaño, hacer clic sobre una de ellas.

 

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La poesía es un arma…

Television-Secret Agent - The True Story of Violette Szabo

Violette Szabo

Durante la Segunda Guerra Mundial, el Comando Ejecutivo de Operaciones Especiales británico utilizó poesías para comunicarse con sus agentes en territorio enemigo. El emisor y el receptor se ponían de acuerdo de antemano en un poema y, otorgándole un número a cada letra, producían un sistema de cifrado simple que podía ser utilizado para transmitir mensajes. Debido a que ambas partes podían memorizar el poema, no había libro de códigos que se pudiera perder o ser interceptado, aunque los nazis podían romper el código con bastante facilidad, sobre todo si el poema era bien conocido.

Al darse cuenta de esto, el oficial de códigos Leo Marks comenzó a introducir poemas originales de su propia creación. El siguiente poema se lo dio a la agente francesa Violette Szabo (cuyo nombre de soltera era Violette Reine Elizabeth Bushell) en marzo de 1944:

La vida que tengo es todo lo que tengo,
Y la vida que tengo, es tuya.
El amor que tengo a la vida que tengo
Es tuyo y tuyo y tuyo.

El sueño al que tengo derecho, cuando muera lo tendré,
sin embargo, la muerte no será más que una pausa.
La paz de mis años bajo la larga hierba verde
será tuya y tuya y tuya.

Marks lo había escrito tres meses antes en memoria de su novia Ruth, que había muerto en un accidente de aviación en Canadá. El poema se hizo famoso cuando fue leído en la película de 1958 Carve Her Name With Pride, sobre las hazañas de Szabo en la guerra. Por desgracia, Szabo misma fue capturada, torturada y asesinada antes de que pudiera transmitir el mensaje.

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Carve Her Name With Pride. Reedición en DVD de la película original de 1958.