Sinfonía sutilísima

il_570xn_354447294_4gk6La Composición 1960 # 5, escrita por el compositor vanguardista La Monte Young es la siguiente:

Una mariposa (o cualquier número de mariposas) se sueltan en el área donde se llevará a cabo la ejecución de la obra. Cuando la composición haya terminado, debe asegurarse que la mariposa salga volando afuera. Dicha composición puede tener cualquier longitud, pero si se dispone de una cantidad de tiempo ilimitada, las puertas y ventanas pueden abrirse antes de que la mariposa se suelte y la composición puede considerarse terminada cuando la mariposa salga de la sala.

“Tenía la certeza de que las mariposas hacían sonidos”, escribió Young, “no sólo con el movimiento de sus alas, sino también con el funcionamiento de su cuerpo… y a menos que uno dicte cuán alto o cuán suave debían ser los sonidos, éstos deberían ser permitidos en el reino de la música. El sonido producido por la mariposa era la música”.41veiz8v0el-_sx321_bo1204203200_

En Visible Deeds of Music, Simon Shaw-Miller escribe: “Un insecto reconocido como de gran belleza, a menudo entendido como un símbolo de transformación en el arte, es aquí el instrumento mismo. Su vuelo actúa como una metáfora visual para la melodía ausente o para el sonido inaudible. Young alguna vez dijo: “¿No es maravilloso que alguien pueda escuchar algo que normalmente se supone que debe ser sólo mirado?”

La idea del vuelo de una mariposa como música me acerca dos ideas que me resultan muy atractivas: la sinestesia, primero; y luego aquella idea de Borges, quien decía que seguramente a lo largo del día decimos —o alguien a nuestro alrededor podía hacerlo— algunas palabras que pueden ser versos maravillosos, pero que no somos conscientes de ello. En un diálogo casual podemos decir esas palabras exactas que el poeta busca afanosa e infructuosamente. La idea, en síntesis, de algo que fue hecho, en un primer momento, con un objetivo determinado pero que puede ser visualizado de otra manera diferente, me parece fantástica y me hace mirar alrededor con la esperanza de encontrar algo similar; aun cuando sé que estos hallazgos son, en general, obras del azar.

La novela como prisma.

book-The-Little-PrinceAlguna vez hablamos aquí de la sinestesia; esa rara condición que permite asimilar de manera conjunta dos tipos de sensaciones diferentes, tales como, por ejemplo, un sonido y un color. Algo de eso recordé al encontrar el trabajo de Jaz Parkinson, una estudiante de arte que analizó la presencia de colores en diferentes libros y creó con esa información una atractiva presentación visual que no sólo expone la presencia de esos colores; sino que también permite otras lecturas; como demuestra la fuerte presencia del negro en El cuervo o los hermosos tonos de El Principito (libro del que también se tomó en consideración las acuarelas originales). Pero (ya saben que soy el hombre de los “peros…”), también creo que hay cierto aspecto personal en ello; ya que, de la presencia del color rojo en Drácula se ha hablado bastante y sin embargo, el color predominante es el blanco (pueden ver más libros debajo y otros más en la página oficial de Jaz Parkinson; Drácula entre ellos). Los colores son una presencia constante en las novelas y cuentos, aunque no siempre les prestemos la atención que se merecen. Incluso desde algunos títulos ya se nos presentan de manera evidente, tales como La letra escarlata, de Hawthorne o El color púrpura, de Walker; pero, más allá de la atención que les prestemos o nos merezcan, me parece que el trabajo de Jaz Parkinson es muy atractivo y, si realmente suma o no a la lectura de la obra, creo que poco importa y que bien vale la pena jugar con esta demostración práctica de sinestesia.

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