La otra cara de las prohibiciones.

04 Sheikh Lutf Allah Mosque,Isfahan, Iran

Si hay algo bueno que puede sacarse de las prohibiciones, es que éstas obligan a los hombres a usar la creatividad en otros aspectos diametralmente opuestos, pero siempre con resultados por demás ricos y novedosos. El ejemplo más común lo dan las dictaduras (independientemente del color de su banderas); las cuales logran que sus artistas encuentren los caminos más variados y creativos para poder expresar lo que de algún modo siente que deben expresar. Un caso particular (y tal vez el más notable en cuanto a la originalidad de sus trabajos) es la prohibición, en el Islam, de representar figuras humanas o animales. Aunque no hay en el Corán palabra alguna que exprese tal prohibición las autoridades religiosas de antaño, basándose en una lectura particular de la tradición, determinaron que la representación de este tipo de imágenes era contraria a los designios divinos; es así que el arte islámico tuvo que buscar un camino alterno. El resultado fueron los conocidos trabajos de caligrafía cúfica (mediante versículos del Corán), la lacería (mediante líneas entrelazadas formando estrellas o polígonos) y el ataurique (mediante dibujos vegetales). Estas tres ramas artísticas se cruzan, sobre todo, en los trabajos arquitectónicos y se utilizan tanto en los techos como en las paredes o en los pisos (en este último caso no se utiliza la caligrafía cúfica; ya que de ser así se pisarían los versículos sagrados). Los notables trabajos que pueden encontrarse en los templos islámicos de todo medio oriente son de una belleza sin par por su factura y su originalidad. Les dejo una extensa galería de estos trabajos para que lo vean por ustedes mismos. Como siempre, para ver las fotos en mayor tamaño (además allí figuran los nombres y la ubicación de los templos), hacer clic sobre una de ellas. Que Alá salve a esos arquitectos.