Tres casas hechas de palabras

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Mientras termino de poner en orden mi cabeza y mis papeles y empiezo a organizar lo que quiero escribir aquí, dejo tres preguntas y tres sintéticas respuestas de mi tío, el gran Jorge Luis Borges, respuestas que, pese a su brevedad, me sirven como tres casas donde entrar y recorrerlas, reconociendo en ellas mucho más de lo que pude verse a simple vista.

¿Cómo justificaría el uso de las metáforas? Las metáforas existen para balancear la pobreza del lenguaje. Al no poder expresar lo que quiero decir me veo obligado a usar un símil, una imagen compleja; es decir, una metáfora. Ella expone la pobreza del lenguaje pero, al mismo tiempo, lo enriquece.

¿Qué nos puede decir del universo? Para las personas, el universo es infinito; para un lector, el universo es un libro. El libro es infinito como el universo: lo contiene y lo supera. Ése es el libro: es parte ínfima del universo y al mismo tiempo lo lleva consigo en su interior y lo explica.

¿Cuál es su mejor libro? Muchos suelen decir “Aún no escribí mi mejor libro” pero eso me parece una torpeza. Si así fuera debería reconocer que no di todo de mí ¿no le parece? En mi caso sólo puedo decir que en cada uno de ellos puse lo mejor de ese momento. Luego el tiempo dirá la última palabra.

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Somos el universo.

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Patrones de ojos y estrellas.

Hace un par de años, luego de brindar una conferencia, le preguntaron al astrofísico Neil deGrasse Tyson: ¿Cuál es el hecho más asombroso que pueda compartir con nosotros sobre el universo? A lo cual deGrasse Tyson dio una respuesta que me parece maravillosa, profunda, abarcadora, casi infinita. Esa respuesta nos permite seguir (y no deberíamos dejar de pasar la oportunidad de hacerlo) adentrándonos en ella y en todo su amplio espectro de posibilidades. Neil deGrasse Tyson, dijo:

«¿El hecho más sorprendente?
Es saber que los átomos que forman la vida en la Tierra, los átomos que forman parte del cuerpo humano los podemos rastrear hasta los crisoles que cocinaron elementos ligeros en elementos pesados, en su núcleo bajo temperaturas y presiones extremas.
Estas estrellas, las más masivas entre todas, se vuelven inestables al final de sus vidas, colapsan y explotan llenando la galaxia de sus entrañas enriquecidas. Entrañas hechas de carbono, nitrógeno, oxígeno y de todos los ingredientes fundamentales para la vida. Estos ingredientes forman parte de la nube de gas que se condensa, colapsa y forma la próxima generación de sistemas solares. Estrellas orbitadas por planetas y estos planetas ahora tienen los ingredientes básicos para la vida.
Así que cuando miro el cielo nocturno sé que sí, somos parte de este universo, estamos en este universo. Pero quizá aún más importante que estos dos hechos es que el universo está dentro de nosotros. Cuando pienso en esto y miro hacia arriba, mucha gente se siente pequeña porque es pequeña y el universo es muy grande, pero yo me siento grande porque mis átomos provienen de esas estrellas. Hay un nivel de conectividad y eso es lo que queremos en la vida, queremos estar conectados, sentirnos relevantes, queremos sentir que formamos parte de las actividades y eventos que suceden a nuestro alrededor y eso es precisamente lo que somos sólo por estar vivos.»

Somos el universo; y el simple acto de estar vivos nos debería resultar maravilloso y aleccionador. No hay motivo o razón para la negatividad o el pesimismo. Hay que vivir, hay que seguir luchando, creciendo (siempre), disfrutando y, sobre todo, amando. Estamos aquí, contra todas las posibilidades, estamos aquí ¿Por qué no festejar abrazándonos esta casi imposibilidad cósmica?