Las palabras y las cosas

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Sin pensamiento crítico es muy fácil detonar la barbarie larvada en el ser humano. Hace unos días se desato en Argentina una serie de hechos lamentables que recibieron el aplauso y el apoyo de cierto sector de la sociedad animalizada por el odio generado y generalizado por y desde los medios. También se sumaron, como siempre, algunos políticos de esos que, al no tener altura propia, no dudan en pararse encima de los muertos para que los vean mejor los que están más lejos. La profunda tristeza que provocan estos hechos no implica que no debamos seguir atentos y combativos. Por el contrario, es en estos momentos cuando más firmes nos deben encontrar.

Gracias a Claudia Snitcofsky por acercarme la cita. Por cierto, la oración que abre esta entrada también le pertenece: Sin pensamiento crítico es muy fácil detonar la barbarie larvada en el ser humano.

“E iban matando a todos los judíos que encontraban a su paso, y se apoderaban de sus bienes. . . -¿Por qué a los judíos? –pregunté. Y Salvatore me respondió: -¿Por qué no? Entonces me explicó que toda la vida habían oído decir a los predicadores que los judíos eran los enemigos de la cristiandad y que acumulaban los bienes que a ellos les eran negados. Yo le pregunté si no eran los señores y los obispos quienes acumulaban esos bienes a través del diezmo, y si, por tanto, los pastorcillos no se equivocaban de enemigos. Me respondió que, cuando los verdaderos enemigos son demasiado fuertes, hay que buscarse otros enemigos más débiles. Pensé que por eso los simples reciben tal denominación. Sólo los poderosos saben siempre con toda claridad cuáles son sus verdaderos enemigos.”

(Umberto Eco, El nombre de la rosa)

Eso es un hecho cierto

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Como hay poco o nada que agregar, les dejo el enlace a la página oficial del degenerado en cuestión y a su Tienda oficialya que parece que su odio a los africanos no le impide seguir haciendo negocios. En su página oficial también pueden ir al apartado «Socio colaborador», pero eso ya queda en manos de ustedes. 

Religión o muerte

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“Argentina por la vida” 

“Patria es la extensión del amor al prójimo”

“Religión o muerte”

Se aceptan explicaciones lógicas. Como no voy a recibir ninguna, mejor les propongo un juego: explicaciones (cualesquiera sean) o nuevos slogans para futuras campañas o banderas.

Sexo no, violencia sí

Cuando uno dice que “no ve televisión” suele recibir miradas de desconfianza. Miradas que llevan implícita, en su expresión, cierto desdén, cierta displicencia. Muchas veces se nota algo parecido al menosprecio; esas miradas suelen llevar consigo la expresión “vamos, todo el mundo mira televisión. Sólo que quieres darte aires de intelectual”; o algo por el estilo. En lo personal, termino de trabajar a las 22:00 Hs. Ceno, es cierto, frente al aparato de T.V., pero en cuanto puedo me retiro a mi habitación a leer. Y no porque quiera darme “aires” de intelectual ni nada por el estilo. Simplemente es que lo que se ve en la televisión es, sencillamente, vomitivo.

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Desde hace muchos años, es muy difícil ver películas donde el tema central no sea la violencia. Esto tiene relación con los individuos del post anterior: la cúpula católica. Al menos en mi país, Argentina, la iglesia católica se ha opuesto a la exhibición de cualquier filme que contuviera cualquier cosa relacionada con el sexo. Ya fuese un desnudo, pechos femeninos, caricias, sensualidad toda. Por supuesto que no estoy pidiendo que se muestren escenas de sexo explícito, sino simplemente de escenas que muestren a dos personas amándose y que jueguen un papel necesario en la película.

Ahora sí, si uno quiere ver cómo se deshace a una persona en mil quinientos pedacitos, encontrará, también, mil quinientas formas diferentes de hacerlo. Películas como El juego del miedo, Jeepers Creepers, La masacre de Texas, Destino final (y eso por no nombrar a esas clásicas series que ya todos conocemos) son sólo una muestra interminable de matanzas a cada cual más grosera, bizarra y explícita. Cabezas que revientan o son aplastadas, cuerpos mutilados, atravesados por todo tipo de elemento metálico, métodos varios de tortura. Es realmente cansador y aburridor ver una y otra vez la misma escena con las variantes del caso (de un película a otra de la misma serie lo único que varía es que cada vez las formas de matar se hacen más grotescas y explícitas).

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No voy a cometer el error de culpar de todo a la T.V.; pero vamos, no me van a decir que no hay cierta correlación entre la violencia que se nos muestra constantemente y la violencia que vivimos a diario en nuestras sociedades. Hay un canal —cuyo nombre, sinceramente, no recuerdo— que en una de sus publicidades destaca a varios asesinos seriales que se basaron en películas para cometer sus crímenes, como si imitar a un ídolo del deporte o de la canción se tratara.

La preguntas que siempre me hago son, como siempre, simples: ¿Qué mente enferma considera que un pecho femenino sea algo que debe esconderse? ¿Qué degenerado o enfermo considera que un joven no puede ver a una pareja amarse y sin embargo nada dice cuando un hombre viola y desgarra lenta, meticulosamente, a una mujer inocente e indefensa? ¿Qué patología sufre aquel que prohíbe una escena donde una mujer o un hombre se desnudan inocentemente y nada dicen cuando el cuerpo desnudo aparece descuartizado y en medio de litros y litros de sangre?

Seré simple, seré inocente, seré algo estúpido quizá; pero creo que si les enseñáramos a nuestros hijos el valor de amar, estaríamos bastante mejor. Y no me refiero a las vacías frases de amor de una tarjeta o de un cartelito de esos que aparecen en la red. Me refiero al verdadero acto del amor, al que incluye el cuerpo y el alma; los labios y el sentimiento, las manos inquietas y la bondad, la confianza ciega de entregarse a las manos del otro. Quizá con el paso del tiempo conseguiríamos una generación donde las personas verían la piel del otro como algo digno de acariciar, no un lugar donde marcar una cruz con un cuchillo de quince centímetros.

El «sunicuhijo»

Desde 1820 hasta la abolición de la pena de muerte en su Constitución de 1978, España utilizó un dispositivo de tortura denominado «el garrote vil». El prisionero era sentado de espaldas contra un grueso poste que tenía un orificio ubicado a la altura de su cuello. Por éste se introducía una soga que rodeaba su garganta y emergía del otro lado, donde se insertaba entre la soga un garrote que luego era rotado por el verdugo, hasta estrangular al condenado. Delante de éste se ubicaba un sacerdote, quien sostenía un crucifico frente a su rostro, para que la víctima rezara el Credo mientras el verdugo hacía girar el garrote y tensara la cuerda. El público habitual era tan entendido en este tormento que hasta calculaba el tiempo en el que se produciría la muerte y llegaban  a hacer apuestas. La experiencia mostraba que el promedio de sacrificados sólo alcanzaba a llegar al «sunicuhijo» del Credo. La oración iba (va) así: «Creo en un solo Dios Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible, y en Jesucristo, su único hijo…», y hasta este punto dejaba de rezar el reo, por lo que el habla popular llegó a fundir estas tres últimas palabras en el mentado «sunicuhijo». Durante el espectáculo, no era extraño que quienes habían apostado que el condenado excedería el «sunicuhijo», alentara a la víctima a resistir y continuar rezando, para proteger su dinero; o que en el caso opuesto, lo insultara si lo veía sucumbir tempranamente.

Cereijido, Marcelino. Teoría general sobre los hijos de puta. Pág. 51

Más adelante, el garrote fue perversamente refinado, para pasar a consistir en un collar de hierro que, por medio de un tornillo, retrocedía hasta matar al acusado por asfixia. La variante denominada catalana incluía un punzón de hierro que penetraba por la parte posterior destruyendo las vértebras cervicales del condenado. El garrote, con sus refinamientos, fue instituido porque el ahorcamiento se consideraba excesivamente cruel, ya que el lapso de tiempo hasta la muerte era mucho más largo.
Fernando VII abolió, en 1828, la pena de muerte en horca y dispuso que, a partir de entonces, se ejecutase a todos los condenados a muerte con el garrote:
«en garrote ordinario los reos pertenecientes al estado llano, en garrote vil los castigados por delitos infamantes y en garrote noble los hijodalgo» —Real Cédula de 28 de abril de 1828
Cada tipo de ejecución llevaba aparejada una escenificación distinta, diferenciándose cada una principalmente por el modo de conducir al condenado hasta el garrote: los condenados a garrote noble iban en caballo ensillado, los de garrote ordinario iban en mula o caballo y los de garrote vil en burro o arrastrados. Es la denominación garrote vil la que ha prevalecido y hoy en día se suele usar este nombre para designar tanto al instrumento como a la pena de muerte que lo utiliza.
La ejecución se anunciaba con unos tambores con el parche flojo, no tirante, que se llamaban “cajas destempladas”, de donde ha quedado la expresión.
Fuente: wikipedia
Los últimos condenados por este sistema en España (el anarquista catalán Salvador Puig Antich, en la Cárcel Modelo de Barcelona, y el delincuente común de origen pretendidamente polaco Heinz Ches, en la de Tarragona) fueron ajusticiados el 2 de marzo de 1974.
Portada del periódico francés “Le monde liberetaire” haciendo referencia al garrote vil, pena de muerte medieval que Franco aplicó en España hasta 1974.

Vigilar, controlar, castigar. Parte II

II.I) Según la definición tradicional, la policía sería: “…una fuerza de seguridad encargada de mantener el orden público y la seguridad de los ciudadanos y sometida a las órdenes de las autoridades políticas. Su administración puede ser centralizada a nivel nacional, o descentralizada, con fuerzas de policía local autónomas en gran medida”. Casi todos estamos de acuerdo en esa definición, salvo cuando la policía debe optar entre la defensa de dos ciudadanos de diferente clase social.

La policía moderna, tal como la conocemos hoy nace, aproximadamente, hacia el siglo XVIII; casualmente, nace junto a la Revolución Industrial. Por supuesto que no hay casualidad alguna aquí, los nuevos paradigmas sociales dieron lugar a cambios enormes, entre ellos también nace el concepto de Derechos Humanos, aunque éstos (y evitemos el término “casualidad” aquí), tardarán mucho más tiempo en desarrollarse. De hecho, aun estamos trabajando en ello; no hace falta hojear demasiado periódico alguno para ver que los Derechos Humanos no son universalmente aceptados y, aun en los países desarrollados son, no pocas veces, diariamente pisoteados.

Para sintetizar: la policía nació para defender al capital, al gobierno, a la casta sacerdotal; es síntesis: al poder.

Tampoco hay que hojear demasiados periódicos. Menos aun en épocas de crisis. Un banco se queda con los ahorros de la gente, por ejemplo. La gente reclama, indignada, lo suyo. ¿A quién defiende la policía, a la víctima o al victimario?

Lo mismo ocurre con las fuerzas armadas, pero a mayor escala. Cuando las fuerzas armadas de cualquier país toman el poder (político), éste se vuelve, de inmediato, liberal, capitalista, neocapitalista. Ello conlleva una mayor opresión y actividad policíaco-militar. Es una ecuación inevitable: a mayor liberalidad capitalista, mayor poder policíaco. Lo curioso es que, en líneas generales, la policía pertenece al segmento económico medio-bajo. ¿Cómo es que defienden a quienes les roban a ellos mismos o a sus iguales? Aquí ya entramos en otro tema complejo: el de la educación. Como dijo George Carlin (ya sé que no estoy citando a un gran filósofo -aunque para mí lo es, ni nada por el estilo; pero me gusta cómo lo dijo, por eso está aquí):

En definitiva:

— ♦ —

II.II) Ahora, una última palabra acerca del control. Éste medio que estamos utilizando es y será el panóptico foucaltiano (del que hablé en post anterior) perfecto. Además de grandes sistemas, como el conocido sistema ECHELON (Echelon es considerada la mayor red de espionaje y análisis para interceptar comunicaciones electrónicas de la historia. Controlada por la comunidad UKUSA (Estados Unidos, Reino Unido, Canadá, Australia, y Nueva Zelanda), ECHELON puede capturar comunicaciones por radio y satélite, llamadas de teléfono, faxes y e-mails en casi todo el mundo e incluye análisis automático y clasificación de las interceptaciones. Se estima que ECHELON intercepta más de tres mil millones de comunicaciones cada día). Podemos sumar los nuevos softwares que cualquier persona puede comprar para vigilar a cualquier otra persona (las publicidades los venden como sistemas “de seguridad” -véase que ni siquiera son originales a la hora de los argumentos- dicen cosas como “en estos tiempos de inseguridad, sepa dónde está su hijo/a”. “Sepa si su pareja lo engaña” es otro tópico clásico). En el post anterior hablé del prisionero que se vigila a sí mismo. Bien, ésta es la nueva versión, modificada, mejorada y, encima, hay que pagarla.

Para terminar, un par de noticias algo negativas (como si hubiese escrito algo positivo hasta aquí). No sé si estarán enterados del grave riesgo que Estados Unidos de Norteamérica está poniendo al mundo (sí, una vez más, se ve que es una costumbre que tienen muy arraigada). Se trata del virus -desarrollado en ese país- llamado Stuxnet. Éste virus de última tecnología (dato curioso: pesa unos 20 Mb ) fue diseñado para infiltrarse en las centrales nucleares de Irán (y luego, por supuesto, de todo aquel país que se les ocurra) y afectarlas en forma directa. ¿Se entiende la gravedad del asunto? No sólo detiene la planta nuclear o afecta a su capacidad de generar energía, no. Ellos pueden hacer cualquier cosa que quieran con ella. Y lo peor es que son capaces de eso: de cualquier cosa. (Y otro dato al margen, o no tanto: el virus fue desarrollado bajo el mandato del Premio Nobel de la Paz, Barack Obama).

Pero la cosa no queda allí. Los mejores socios americanos, es decir, el Estado de Israel, tomó en virus Stuxnet y lo modificó para ingresar en cualquier empresa o sistema de gobierno, éste virus se llama Flame y puede atacar ordenadores personales, pero ello es algo raro, sus amos están más interesados en empresas y complejos industriales. Estos virus ya fueron denominados “armas cibernéticas” debido a su peligrosidad y poder destructivo. No voy a decir qué es lo que hacen, pues sería repetirme: hacen lo que el diseñador o dueño del virus quiera. control total y absoluto.

Sectores de infraestructura interdependiente. Stuxnet los controla a todos.

El mundo nuestro de cada día.

“El mundo fue y sera una porquería / ya lo se / En el quinientos seis /y en el dos mil también… Así comienza el que quizá sea el más famoso de los tangos: Cambalache, escrito por Enrique Santos Discépolo en 1934. Pero no es de tangos que voy a hablar aquí, sino del primero de los sustantivos de la letra: el Mundo.

Este es un mapa del mundo donde los países fueron “deformados” en función de su población. Como es evidente, a mayor población, mayor tamaño relativo; y lo pongo en primer lugar para usarlo como referencia sobre los que vendrán después:

En los siguientes mapas las deformaciones serán mayores, según el tema tratado. Sin duda, aquello de que “una imagen vale más que mil palabras” (frase con la que no estoy en un cien por ciento de acuerdo), en este caso se aplica perfectamente. La fuerza de estas imágenes nos exime de mayores comentarios.

Inversión militar (año 2002)

Muertes durante una guerra (año 2002)

Bien, no hace falta ser muy lúcido para ver de qué se trata todo. Varias páginas de datos y cifras quedan sintetizadas aquí de manera notable.

Uno más relacionado a lo anterior:

Países con armas nucleares

Veamos ahora qué sucede, por ejemplo, con el tema salud:

Uso de condones usados por hombres (nota: el de las mujeres varía en muy poco, por eso sólo pondré éste).

Enfermos de Sida

Mortandad maternal

Y por último, al menos por hoy:

Niñas que no acceden a la educación.

Que falta de respeto
que atropelloba la razon
cualquiera es un señor
cualquiera es un ladrón

Si uno vive en la impostura
y otro roba en su ambición
da lo mismo que sea cura
colchonero rey de bastos
caradura o polizón.

Así sigue la letra de Cambalache, y uno tiene la sensación de que Discépolo era un “adelantado” a su época, un visionario; un cínico quizá, pero con una notable capacidad para ver adónde iba a ir a parar el mundo. Nada de eso. Discépolo escribía desde y para su época, la culpa -o la responsabilidad, para no usar una palabra tan desagradable- es nuestra. Somos nosotros los que no hemos avanzado ni un paso desde 1934, cuando se escribió un simple tango en un conventillo perdido de Buenos Aires.

Es por eso que no podemos, no debemos, quedarnos de brazos cruzados. No digo que salgamos a quemar bancos o a linchar políticos, pero al menos, mínimamente, hacer algo; lo que esté a nuestro alcance. Un simple paso, una simple acción. Sumando uno más uno más uno más uno… algo podremos lograr.

 

 

Y, gracias a  la sugerencia de Alberto Dieguez, Cambalache, en la voz de Joan Manuel Serrat: