Carta blanca

Es una tendencia actual la de decir que el lector de un texto puede hacer lo que quiera con él; y con eso quiero decir que puede entender lo que se le antoje y que eso sea considerado con la misma seriedad que lo que cualquier otra persona ha leído. Vamos, que no hablo de otra cosa que de la libertad de interpretación moderna.  Muchos de quienes pasan por aquí saben que en ese tema soy de los que no comulga con esa idea, aunque tampoco me voy al otro extremo para decir que sólo el autor es el dueño del texto; eso me sabe tan a disparate como lo otro. Pero no voy a tratar específicamente ese tema hoy, sino que me dejaré llevar por mi costado lúdico para adentrarme en el terreno del todo vale interpretativo. 

El poema sin sentido de Christian Morgenstern de 1905 Canción del pescado nocturno consigue ser, al mismo tiempo, encantador e incomprensible:Christian Morgenstern 1905

 

Los símbolos significan el metro de la canción silenciosa; La alternancia de símbolos indica una apertura y un cierre de la boca de cada pescado; juntos, se asemejan a la vista frontal de un coro de peces; representan el agua; se asemejan a la forma de un pez sin cabeza ni cola.

Ésta, así como otras interpretaciones del poema, son bastante permisibles. Así tenemos, en el marco de la «literatura sin sentido», un nuevo tipo de poesía visual: un poema de figuras que no imita ninguna forma particular, el poema figura abstracta. “O, expresado de otra manera”, escribe Heinrich Plett en la Retórica Literaria, “la referencialidad de esta configuración isométrica es polisémica”.

¿Qué ven ustedes en ese poema? Me gustaría ver sus lecturas allí abajo, jugando o no, como prefieran hacerlo.

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16 comentarios el “Carta blanca

  1. luluviajera dice:

    Yo no puedo dejar de ver caritas de frente. Algunas sonrientes (con el paréntesis como boca) y otras pensativas (con el guión como boca). No se me ocurre nada literario con todo eso. ¡Tal vez soy demasiado literal!

    Un abrazo.

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    • Borgeano dice:

      No las había visto de ese modo y me gustó mucho “adaptarme” a esa imagen. Lo otro no importa; la idea era jugar un rato… Puestos a inventar, inventemos…

      Un abrazo.

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  2. Bien traído para el comentario. Y cierto lo de delimitar la libertad de interpretación, porque lo que decimos lo hacemos con sentido. Pero también es verdad que en 5, 20, 30 líneas de un poema o un cuento -incluso en las del bueno de Christian Morgenstern- puede haber uno, dos y varios mundos más: solo cabe felicitarse porque afortunadamente somos muchos y muy distintos, tantos como interpretaciones. En definitiva: que también me cuento entre los que huyen de esos dos extremos, y que te felicito por movernos a la reflexión, que siempre es buenísimo. Un abrazo. NOTA: veo muchos peces y poco pescado 🙂

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    • Borgeano dice:

      El tema de la interpretación en sí está siempre abierto a los extremos (sobre todo al extremo del “todo vale”) pero insisto en que creo que hay que evitarlo, de lo contrario cualquier texto puede significar cualquier cosa y de esa manera sólo llegamos al caos. Claro que en el caso de este poema de Morgenstern todo está abierto de manera total, de allí que lo haya tomado como un caso de “carta blanca”
      Tu nota la tomo como una ironía (libertad de interpretación, claro, lo que me deja en la puerta de una contradicción) en referencia a la cantidad de lectores y a la cantidad de comentarios.

      Un abrazo.

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  3. Veo una multitud de gente, unos sonriendo con ojos semicerrados, con ese gesto de sonrisa que nos achina los ojos y hace aparecer las patas de gallo, plácida y alegre, de cierta conformidad… pero a su vez hay otra multitud de gente con los parpados caídos, y una mueca de seriedad, de apretar los labios, quizás con cierto enfado y disconformidad, pero a la vez con resignación… ambos sin ánimo de rebelarse contra la sociedad en la que habitan, unos levemente críticos otros completamente entregados… 😉

    Un abrazo.

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    • Borgeano dice:

      Me encantó esa lectura, Alberto; amplia y agradable (no sé si el término es cien por ciento correcto, pero me resultó bonita, por así decirlo). Estos juegos sirven como buenos ejercicios para desacartonar nuestra veta creativa. Volver a ser niños, como dije hace poco en otra entrada.

      Un abrazo.

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      • Gracias Roberto. Me alegra que te gustase. Siempre es un placer jugar con la escritura, dejándose llevar por lo imaginario, ya sabes que no puedo evitar caer en estos “retos” cuando los proponéis. 😊. Luego vi que lo que yo aprecie en el dibujo era similar a lo que dijo Lourdes. Quizás si hubiese leído primero a Lourdes no hubiese publicado mi texto pensando que ya era poco original.
        Un abrazo.

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      • Borgeano dice:

        Sí, coincidimos en esos placeres lúdicos, lo sé y lo disfruto. Lo que dijo Lourdes es parecido a lo tuyo en parte; me gustó mucho que lo planteaste en términos literarios (quizás si Lourdes si animara a escribir algo de ficción los textos se hubiesen parecido más; pero me parecen que ambos tienen a pesar de las igualdades, un toque que los diferencia. En ese sentido, los considero diferentes).
        ¡Gracias por participar! Lo que importa, más que nada es lo que logramos de manera independiente: crear algo propio, de alguna manera.

        Un fuerte abrazo.

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  4. Me parece muy interesante como poesía experimental, a mi me sugiere como el canto de la lluvia en mi ventana, o también el ir y venir de peces en un acuario, o los ritmos de las rimas en el canto de los niños en una canción infantil, o el sonido del viento materializándose en signos entre las ramas de mi acacia… Puede ser tantas cosas y tener tantas interpretaciones que casi todas serían válidas. También podría ser un trabalenguas de la abuela enseñando a hablar a su nieto o la canción del gallo al amanecer… Creo que todo está relacionado con el anti-arte o el dadaísmo, por decir algo de la poesía fonética o los versos sin palabras… Es interesante el poema de trece versos… Gracias por traerlo a cuento. Un Abrazo.

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    • Borgeano dice:

      Creo que todas tus lecturas son igualmente válidas y me parece que tal vez ésa fue la idea central de Morgenstern, la de dejar la lectura totalmente en manos del lector. Claro, tu referencia al dadaísmo no es gratuita, ya que estamos ubicados temporalmente en la misma época, donde todo parecía carente de sentido o donde el mismo término “sentido” parecía no tener un significado unívoco. Fíjate que tu lectura, al igual que la de Alberto, es sumamente poética; así que podemos agradecerle a Morgenstern por abrir esa puerta que tal vez no hubiésemos abierto de no ser por él.

      Un fuerte abrazo.

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  5. redalmados dice:

    Yo veo…”barcos ) sobre un mar en calma _ ” , por supuesto en un atardecer anaranjado porque siempre me imagino las cosas con color y un te echo de menos.

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    • Borgeano dice:

      Es curioso cómo cada uno ve, dentro de las diferencias, algo que ya está dentro nuestro. Lo que yo veo en tu mirada es lo que siempre vi en ti: una profunda paz, una calma infinita. En ese sentido estos juegos funcionan como una especie de “Test de Rorschach”, donde exponemos lo que somos, no tanto lo que hay allí enfrente.
      Y no tienes ni idea de lo mucho que te echo de menos a ti y de lo feliz que me hace verte por aquí nuevamente.

      Un fuerte, fuerte abrazo.

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  6. Son escamas y son olas y un pez que cierra los ojos cuando asoma la Luna. Todo a la vez.
    También es la vida de alguien que ríe y llora, que se encuentra con otros y que al final de sus días se queda solo y se entristece mucho.
    También son caminos sobre el mar surcados por barcas.
    Y también es una especie de abracadabra en morse que al descifrase dice: «Cómo te he tomado el pelo, ¿eh?» 😀 😀 😀 😀
    El significado dependerá del día y del humor, pero siempre habrá uno y, sin duda, más allá de lo que el propio autor quiso decir o sospecha. Porque sí, los libros (el arte) tienen un significado, pero también están llenos de espacios en blanco que llenamos nosotros al leerlos 😉

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    • Borgeano dice:

      Me has hecho reír mucho, créeme. Por cierto, me gusta esa idea de ser conscientes de que la lectura dependerá del día y de humor; así que podríamos volver a este poema una y otra vez y volver a leerlo de nuevo. ¡Ya no es necesario el horóscopo! Con sólo tomar nota de cómo leemos el texto sabremos qué día nos espera…

      Un abrazo y gracias por participar.

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