Tabula rasa

 

Fouquet - Madonna

 

Tabula rasa

Madonna, de Fouquet, 1450

 

La virgen andrógina
de palidez nívea y
un pecho expuesto
perfectamente esférico
manzana de cristal
destino exacto para la boca
los labios, la saliva,
sostiene en su falda
sobre una pierna invisible
oculta bajo los pliegues y repliegues
a un niño con cara de adulto
no de viejo sino
de adulto aburrido
indiferente o ignorante
de todo lo que lo rodea.
Ángeles rojos
como brasas del infierno
o azules
como un ahogado antiguo
protegen su talle diminuto.
Su pecho transparente
(suspiros y besos y gemidos
caben allí y permanecen
hasta que una lengua tensa
los empuja hasta el cuello
y más allá, a esos labios
diminutos)
su boca con forma y tamaño
de almendra roja
sus ojos, líneas imperceptibles
en su mirada baja
como tímida pero no
su ancha frente coronada
su velo traslúcido
y el resumen exacto:
la fórmula perfecta
del erotismo blasfémico
¡Doble erotismo, doble sensualidad!
¡Doble transgresión!
¡Doble Placer!

Todo está allí y no lo está
los pliegues de la falda
cubren y señalan
ese sexo omnipresente
seguramente rasurado
o mejor aún
naturalmente lampiño
como el de la niña que parece
pero que no es
afortunadamente
no
es

Anuncios

La celda

 

Celda

 

La celda

Después de los cien años de perdón
el ladrón reconoce
que robó y eso no cambia
el hecho preciso de su acto
y pide otra prórroga
porque al menos
esos cien años
le sirvieron para pensar
y tomar notas
y estudiar las estadísticas
y los titulares de los diarios
para charlar con los vecinos
o los amigos del café
y para meditar sobre los datos
que reunió durante ese tiempo
y concluye
no sin un dejo de pena infinita
que todos
deberíamos estar presos
o que quizá ya lo estamos
y no nos damos cuenta.

Con mi tozudez habitual

 

 

white stacked worksheets on table

 

¿Cómo se te ocurre?

 

¿Cómo se te ocurre escribir un poema?

¿Cómo crees que una palabra

detrás de otra palabra puede

siquiera

llegar a tener algún significado?

 

                             “Brilla en la noche

                             El silencio magnífico de las estrellas

                             Y su luz, su cuña

                                            su astilla

                                                 filigrana

                                de plata

                               se clava en mi carne

                                                         y mi madero”.

 

Por Dios ¿De dónde sacas esas ideas?

¿Cómo es posible que aún creas

que puedes hacer que una palabra diga

lo que tú quieres que diga?

¿Qué significa

blanco

naranja

peca

nievenubenueve

aguacero

estatua

sabor?

 

La mañana se mide en tazas de té

                                              y la lluvia

                                              en melancolías fugaces,

                                              en tu rostro o tu nombre dibujados

                                              en el vapor condensado en las ventanas.

                             La noche, en cambio,

                                              se mide en olvidos”.

 

Con tu tozudez habitual

insistes.

¿Dices que puedes hacer que un papel hable?

¿Hablas de etimologías, significado, significante

Como si esas no fueran

palabras?

¿Qué norma sigue la palabra «norma»?

 

“Y buceo en un mar

                                                      azul transparente y leve

                                                      leve de nada o de casi nada

                                                      de tan etéreo.

                                       Deambulo entre las curvas        de las mareas

                                                      entre los meandros

                                                                                del aire.

 

 

Por Dios ¿Cómo se te ocurre intentar

siquiera

intentar

escribir un poema?

 

 

.

Breve descanso del caminante

 

Nubes 100

Collage de nubes. Fotos: Borgeano.

En la ruta, sobre todo cuando se recorren largos trechos por tierra y no por aire, se recurre, como siempre, a la lectura para matar las horas. Alguna novela, revistas y, por supuesto, algún volumen de poesías. De una antología variopinta, rescato este poema de Charles Baudelaire; un poco porque así descansamos de tanto retrato sudamericano y otro poco porque acompaña, también, a las Hojas de ruta que preceden a esta entrada y a algunas de las siguientes.

 

El extranjero.

 

-¿A quién amas más, viajero? ¿A tus padres, a tu hermana o a tu hermano?

-No tengo padre ni madre, ni hermana, ni hermano.

-¿A tus amigos entonces?

-Te sirves de una palabra cuyo significado siempre me ha sido incomprensible.

-¿A tu patria, tal vez?

-Ignoro en qué latitud está situada.

-¿A la belleza?

-Bien la amaría, ya que es diosa e inmortal.

-¿Al oro, sin duda?

-Lo aborrezco como tú aborreces a Dios.

-¿A quién amas entonces, misterioso extraordinario?

-Amo a las nubes…, a las maravillosas nubes que van pasando allá abajo…

Corolario

Para terminar, de alguna manera, con las entradas de los dos días anteriores, dejo este poema de A. E. Quintero, el cual no tiene título y sobre el que aconsejo una lectura en voz alta, porque lo amerita.

 

niños de la calle

 

¿Y qué si el chico
ocupa la moneda para droga?

¿Y qué
si la emplea para comprar un cigarro suelto
o para estopa?

¿A ti, qué? ¿En qué te ensucian sus versiones de irse,
sus maneras de evitarse,
el transporte colectivo
en el que sueña no estar rumbo a su cuarto de cemento?

¿A ti qué
si ocupa esa moneda para no ver a su padre
cuando llega a verlo?

Si la gasta en comprarse
invisibilidad o se emborracha
antes, ¿a ti qué?
¿Le vas a dar trabajo?
¿Le vas a borrar de los ojos los ojos de su madre?
¿Le vas a cambiar los huesos
para que duerma más cómodo en las calles?

¿O sólo le vas a hablar de la multiplicación de los panes,
y las ventajas de llevar una cruz al cuello?

¿Tú cómo te evitas? ¿Cómo evades tanta conciencia?

¡Coño, dale la moneda y ya!

Poemas por metro

Uno de los aspectos más difíciles a la hora de escribir un libro es el de la disciplina que se hace necesaria para ello. En general uno de los problemas más comunes para casi todos los escritores es el de encontrar el momento o la inspiración necesaria para abocarse de lleno a su trabajo. Es así que son muchos los que han buscado de manera indirecta tratar de llegar a buen puerto o, al menos, tratar de zarpar de una vez por todas (porque otra cosa es cierta: una vez que se empieza la cosa es más sencilla). De los muchos métodos que se han creado para romper con estas trabas por todos conocidas, me agradó mucho la inventada por Jacques Jouet

 

Paris-Metro-Network-Map

Mapa parcial del metro de París

 

A mediados de la década de 1990, Jacques Jouet introdujo “poemas metro”, poemas escritos en el Metro de París de acuerdo con un conjunto particular de reglas. Él explicó las reglas en un poema:

Hay tantas líneas en un poema de metro como estaciones en su viaje, menos una.
La primera línea se compone mentalmente entre las dos primeras estaciones de tu viaje (contando la estación en la que subiste).
Luego se anota cuando el tren se detiene en la segunda estación.
La segunda línea se compone mentalmente entre la segunda y la tercera estación de tu viaje.
Luego se anota cuando el tren se detiene en la tercera estación.
Y así.

El poeta no debe escribir nada cuando el tren se está moviendo, y no debe componer nada cuando el tren se detiene. Si cambia de línea, entonces debe comenzar una nueva estrofa. Escribe la última línea del poema en la plataforma de la estación final. El poema de Jouet se compuso en el Métro, de acuerdo con sus propias reglas. Presumiblemente, este tipo de escritura podría hacerse en cualquier metro, pero Marc Lapprand señala que el sistema de París lo soporta inusualmente bien: es denso, con 368 estaciones diferentes, incluidos 87 puntos de conexión y un distancia bastante corta entre ellos (543 metros, en promedio). El recorrido aproximado entre dos estaciones en París es de un minuto y medio, lo que significa que el poeta debe pensar rápido para mantener el ritmo.

 

sub-readers-600

 

Levin Becker, quien probó la técnica para su libro 2012 Many Subtl Channels, lo encontró sorprendentemente desafiante: “Constriñe el espacio alrededor de sus pensamientos, no las letras o palabras con las que finalmente los terminará: hay que trabajar rápido para lograr pensamientos del tamaño correcto, para enfocarse en la línea que se tiene a mano sin modificar la anterior o anticipar la siguiente “.

En abril de 1996, Jouet escribió un poema de 490 versos mientras pasaba por todas las estaciones del Metro, siguiendo un mapa optimizado presentado por un teórico gráfico. Aún no he leído el poema, pero lo que me parece interesante es el proceso creativo, la idea primordial que es la que permite jugar con los aspectos creativos que no siempre se hacen presentes cuando más los necesitamos. A falta de metro en la ciudad donde vivo veré qué puedo inventar para sacarle provecho a las calles o a los edificios o a… vaya uno a saber qué.

La lluvia de ayer, la lluvia de hoy

 

 

lluvia-gif-18

 

Leo este poema de Borges que me conmueve con su verso final (ciertas ausencias suelen ser ubicuas). También veo allí la huella de Schopenhauer, para quien el tiempo no era tan lineal como lo consideramos nosotros.

 

La lluvia

Bruscamente la tarde se ha aclarado
porque ya cae la lluvia minuciosa.
Cae o cayó. La lluvia es una cosa
que sin duda sucede en el pasado.

Quien la oye caer ha recobrado
el tiempo en que la suerte venturosa
le reveló una flor llamada rosa
y el curioso color del colorado.

Esta lluvia que ciega los cristales
alegrará en perdidos arrabales
las negras uvas de una parra en cierto

patio que ya no existe. La mojada
tarde me trae la voz, la voz deseada,
de mi padre que vuelve y que no ha muerto.

 

Es posible que este bello soneto haya sido inspirado por otro soneto anterior, de Horacio Rega Molina, escritor argentino nacido en 1899 (el mismo año que Borges) y fallecido en 1957:

 

Lluvia

¿Por qué la lluvia nos conmueve tanto,
si ella baja, con ritmo paralelo,
hoy también como ayer, de un mismo cielo,
con un mismo dolor y un mismo canto?

¿Será tal vez el sugestivo encanto
de que, por un fenómeno gemelo,
nosotros nos hallamos en su duelo
y ella se reconoce en nuestro llanto?

La lluvia trae algún recuerdo ausente
con la bruma del tiempo y la distancia.
Y es tal evocación que, de repente,

se nos figura, desde aquella estancia,
que hemos visto cruzar en la corriente
el barco de papel de nuestra infancia.

 

 

Sea como fuere, más allá de las influencias o las apropiaciones, es imposible no ver allí una línea estética y conceptual que une a ambos poemas. También, siguiendo la misma línea poética, podríamos imaginar que del último verso es de donde Joan Manuel Serrat tomó la inspiración para su canción Barquito de papel. ¿Quién sabe qué verso se habrá tomado de esa canción de Serrat para hacer con él otra obra que continúe la saga?