Contigo

Para L., que vive temiéndole a todo.

 

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Contigo

¿Mi tierra?
Mi tierra eres tú.

¿Mi gente?
Mi gente eres tú.

El destierro y la muerte
para mi están adonde
no estés tú.

¿Y mi vida?
Dime, mi vida,
¿qué es, si no eres tú?

 

Luis Cernuda (quien nació, dicho sea de paso, un 21 de septiembre de 1902, en Sevilla).

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El predicador

 

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Es por demás conocida aquella expresión con la que Friedrich Nietzsche comienza su Zarathustra: «¡Oh, Sol, qué sería de ti sin aquellos a quienes iluminas!». También podríamos invertir la ecuación y preguntarnos ¿Y qué sería de nosotros sin él? Este poema de Mary Oliver nos marca el camino que podemos tomar si consideramos todo el conjunto con sencillez y humildad. También es una buena formad de comenzar el día, después de todo, la poesía no es más que otra forma de luz y calor.

Por qué despierto temprano

Hola, sol en mi cara
hola, tú que haces la mañana
y la extiendes sobre los campos
y en las caras de los tulipanes
y las glorias del amanecer, asintiendo
y en las ventanas del miserable
y también del irascible.

Eres el mejor predicador que haya existido alguna vez,
querida estrella, eso simplemente sucede
estás donde estás en el universo
para mantenernos lejos de la oscuridad,
para alegrarnos con un toque cálido,
para mantenernos en tus grandes manos de luz
buenos días, buenos días, buenos días.

Mira, ahora, cómo empiezo mi día
en felicidad, en bondad.

Mary Oliver

Tabula rasa

 

Fouquet - Madonna

 

Tabula rasa

Madonna, de Fouquet, 1450

 

La virgen andrógina
de palidez nívea y
un pecho expuesto
perfectamente esférico
manzana de cristal
destino exacto para la boca
los labios, la saliva,
sostiene en su falda
sobre una pierna invisible
oculta bajo los pliegues y repliegues
a un niño con cara de adulto
no de viejo sino
de adulto aburrido
indiferente o ignorante
de todo lo que lo rodea.
Ángeles rojos
como brasas del infierno
o azules
como un ahogado antiguo
protegen su talle diminuto.
Su pecho transparente
(suspiros y besos y gemidos
caben allí y permanecen
hasta que una lengua tensa
los empuja hasta el cuello
y más allá, a esos labios
diminutos)
su boca con forma y tamaño
de almendra roja
sus ojos, líneas imperceptibles
en su mirada baja
como tímida pero no
su ancha frente coronada
su velo traslúcido
y el resumen exacto:
la fórmula perfecta
del erotismo blasfémico
¡Doble erotismo, doble sensualidad!
¡Doble transgresión!
¡Doble Placer!

Todo está allí y no lo está
los pliegues de la falda
cubren y señalan
ese sexo omnipresente
seguramente rasurado
o mejor aún
naturalmente lampiño
como el de la niña que parece
pero que no es
afortunadamente
no
es

La celda

 

Celda

 

La celda

Después de los cien años de perdón
el ladrón reconoce
que robó y eso no cambia
el hecho preciso de su acto
y pide otra prórroga
porque al menos
esos cien años
le sirvieron para pensar
y tomar notas
y estudiar las estadísticas
y los titulares de los diarios
para charlar con los vecinos
o los amigos del café
y para meditar sobre los datos
que reunió durante ese tiempo
y concluye
no sin un dejo de pena infinita
que todos
deberíamos estar presos
o que quizá ya lo estamos
y no nos damos cuenta.

Con mi tozudez habitual

 

 

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¿Cómo se te ocurre?

 

¿Cómo se te ocurre escribir un poema?

¿Cómo crees que una palabra

detrás de otra palabra puede

siquiera

llegar a tener algún significado?

 

                             “Brilla en la noche

                             El silencio magnífico de las estrellas

                             Y su luz, su cuña

                                            su astilla

                                                 filigrana

                                de plata

                               se clava en mi carne

                                                         y mi madero”.

 

Por Dios ¿De dónde sacas esas ideas?

¿Cómo es posible que aún creas

que puedes hacer que una palabra diga

lo que tú quieres que diga?

¿Qué significa

blanco

naranja

peca

nievenubenueve

aguacero

estatua

sabor?

 

La mañana se mide en tazas de té

                                              y la lluvia

                                              en melancolías fugaces,

                                              en tu rostro o tu nombre dibujados

                                              en el vapor condensado en las ventanas.

                             La noche, en cambio,

                                              se mide en olvidos”.

 

Con tu tozudez habitual

insistes.

¿Dices que puedes hacer que un papel hable?

¿Hablas de etimologías, significado, significante

Como si esas no fueran

palabras?

¿Qué norma sigue la palabra «norma»?

 

“Y buceo en un mar

                                                      azul transparente y leve

                                                      leve de nada o de casi nada

                                                      de tan etéreo.

                                       Deambulo entre las curvas        de las mareas

                                                      entre los meandros

                                                                                del aire.

 

 

Por Dios ¿Cómo se te ocurre intentar

siquiera

intentar

escribir un poema?

 

 

.

Breve descanso del caminante

 

Nubes 100

Collage de nubes. Fotos: Borgeano.

En la ruta, sobre todo cuando se recorren largos trechos por tierra y no por aire, se recurre, como siempre, a la lectura para matar las horas. Alguna novela, revistas y, por supuesto, algún volumen de poesías. De una antología variopinta, rescato este poema de Charles Baudelaire; un poco porque así descansamos de tanto retrato sudamericano y otro poco porque acompaña, también, a las Hojas de ruta que preceden a esta entrada y a algunas de las siguientes.

 

El extranjero.

 

-¿A quién amas más, viajero? ¿A tus padres, a tu hermana o a tu hermano?

-No tengo padre ni madre, ni hermana, ni hermano.

-¿A tus amigos entonces?

-Te sirves de una palabra cuyo significado siempre me ha sido incomprensible.

-¿A tu patria, tal vez?

-Ignoro en qué latitud está situada.

-¿A la belleza?

-Bien la amaría, ya que es diosa e inmortal.

-¿Al oro, sin duda?

-Lo aborrezco como tú aborreces a Dios.

-¿A quién amas entonces, misterioso extraordinario?

-Amo a las nubes…, a las maravillosas nubes que van pasando allá abajo…

Corolario

Para terminar, de alguna manera, con las entradas de los dos días anteriores, dejo este poema de A. E. Quintero, el cual no tiene título y sobre el que aconsejo una lectura en voz alta, porque lo amerita.

 

niños de la calle

 

¿Y qué si el chico
ocupa la moneda para droga?

¿Y qué
si la emplea para comprar un cigarro suelto
o para estopa?

¿A ti, qué? ¿En qué te ensucian sus versiones de irse,
sus maneras de evitarse,
el transporte colectivo
en el que sueña no estar rumbo a su cuarto de cemento?

¿A ti qué
si ocupa esa moneda para no ver a su padre
cuando llega a verlo?

Si la gasta en comprarse
invisibilidad o se emborracha
antes, ¿a ti qué?
¿Le vas a dar trabajo?
¿Le vas a borrar de los ojos los ojos de su madre?
¿Le vas a cambiar los huesos
para que duerma más cómodo en las calles?

¿O sólo le vas a hablar de la multiplicación de los panes,
y las ventajas de llevar una cruz al cuello?

¿Tú cómo te evitas? ¿Cómo evades tanta conciencia?

¡Coño, dale la moneda y ya!