El hombre agregado

 

Escribía Van Gogh a su hermano en una de sus cartas: «Todavía no conozco mejor definición de arte que esta: El arte es el hombre agregado a la naturaleza; la naturaleza, la realidad, la verdad, cuyo sentido el artista destaca, como así también la interpretación, el carácter que éste expresa, despeja, discierne, libera, ilumina».

 

van Gogh

Jarrón con lirios – Vincent van Gogh

 

El cuadro Jarrón con lirios se encuentra expuesto en el Museo Van Gogh de Ámsterdam. Es una de las obras realizadas cuando se encontraba ingresado en la clínica psiquiátrica en Sain–Rémy, una localidad cercana a Arlés. Durante la primavera de 1890 Van Gogh va a emplear como modelos de sus trabajos las flores que recogía en el frondoso jardín del hospital de Saint-Paul. Su delicado estado de salud le impedía trasladarse a los alrededores por lo que decidió realizar una serie protagonizada por lirios y rosas en un jarrón. Es una perfecta puesta en escena de la definición de arte que hemos leído más arriba: El hombre agregado a la naturaleza, que la interpreta, la expresa, despeja, discierne, libera, ilumina. Sin duda, a veces la realidad es más realidad a través del arte.

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El Bosco (otra vez)

 

El Bosco 01

 

Hoy voy a hablar poco, ya que la cosa viene de enlaces y placeres compartidos. Quienes me conocen de hace tiempo saben de mi amor por El Bosco, en general; y por El jardín de las delicias, en particular; así que hoy sólo me limitaré a compartir lo que he encontrado en estos últimos tiempos en la red sobre este autor y sobre parte de su obra.

Comienzo con una página magnífica: El jardín de las delicias en formato de gran-gran-gran tamaño. Apto para ver hasta el craquelado que el paso del tiempo dejó en la pintura. Para ello pueden ir aquí.

Hace tiempo escribí una entrada sobre esa página. Para verla pueden ir aquí.

Encontré una estupenda página con un detallado análisis de “«Meditaciones de San Juan Bautista”» (Ca. 1490) donde puede verse la obra tras aplicarle diferentes técnicas: fotografía infrarroja, reflectografía infrarroja y radiografía con rayos X. Para ello, pueden ir aquí.

El Bosco 02El Bosco 05El libro de Walter Bosing El Bosco. Entre el cielo y el infierno, pueden encontrarlo aquí.

En tanto que el libro Hyronimus Bosch and The Lisbon Temptation. A view from the third millenium, pueden encontrarlo aquí.

 

Pueden ver el estupendo documental sobre esta obra creado por el propio Museo del Prado, aquí.

Otro buen documental: PINTORES (El Bosco) 1450-1516, aquí.

 

Por último, mi entrada sobre el Codex Glvteo pueden encontrarla aquí.

y mi entrada sobre Las tentaciones de San Antonio, pueden encontrarla aquí.

 

Espero que algo de todo esto sea de su agrado.

 

Shakespeare Vs. Jonson. El match del siglo

 

Shakespeare

 

El título de la pintura con la que se abre la entrada es Ben Jonson y William Shakespeare jugando al ajedrez. Por desgracia, su autenticidad ha sido objeto de debate durante más de un siglo. Salió a la luz en 1878, cuando fue comprada por $18,000 por el Coronel Ezra Miller; y los documentos de autenticación se perdieron en un incendio 17 años después.

Algunos afirman que fue pintado por Karel van Mander (1548-1606) y, si ese fuera el caso, nos daría nuevas imágenes de Jonson y Shakespeare pintadas por un contemporáneo. Pero una biografía de van Mander, probablemente escrita por su hermano, no hace mención de esta pintura, ni del artista que visitó Londres. Por otro lado, otros señalan que Shakespeare parece ser más joven que Jonson cuando, de hecho, tenía ocho o nueve años más.

«Es comprensible que todavía haya curiosidad por la vida, las características físicas y la reputación de Shakespeare», escribieron los estudiosos del Instituto Roehampton Bryan Loughrey y Neil Taylor en 1983. «Si el retrato del ajedrez fuera realmente un retrato de Shakespeare y Jonson, la pintura sería de un interés único. Desafortunadamente, la mayoría de los argumentos que se han adelantado a su favor son insostenibles».

Real o falso, al menos podemos ver que Shakespeare, en la partida, está en una posición mucho más favorable que Jonson. So se observa el tablero con detenimiento, podemos ver que Shakespeare puede dar mate en una sola jugada. La siguiente:

 

Shakespeare GIf

 

Entre lo sacro y lo profano

 

Marco Battaglini 22

 

Hace unos días me encontré frente a la obra de Marco Battaglini. Lo primero que me llamó la atención fue lo obvio: el uso de imágenes clásicas en ambientes modernos propios de las grandes urbes del siglo XXI. Busqué algunas imágenes más y, aunque en un primer momento el uso y abuso de este recurso hace que poco a poco las imágenes pierdan un poco de su fuerza expresiva, luego fui «puliendo» las que más me gustaban y las que no y el resultado final terminó pareciéndome más que interesante. Claro está, a medida que uno avanza en la lectura de la obra va encontrando más y más detalles, lo que agrega capas de sentido a cada uno de los cuadros.

 

Marco Battaglini 04

 

Copio la biografía de Battaglini tomada de la página Eden Fine Arts: Marco Battaglini, nacido en Verona, Italia, en 1969, es un artista afincado en Costa Rica que combina de manera magistral los estilos Clásico y Contemporáneo en los pastiches Pop postmodernos. Estudió en academias en Italia durante más de diez años antes de comenzar a crear colecciones notables e icónicas de impresiones en plexiglás.

Battaglini actualiza la historia profundamente tradicional de sus raíces italianas combinando imágenes de pinturas maestras con fondos urbanos profanos. Su obra de arte expone influencias históricas con un toque irónico y contemporáneo en un plano donde el tiempo no existe. El objetivo del artista es revelar las limitaciones temporales y espaciales que interrumpen la interpretación de la realidad al eliminarlas de sus collages, combinando el tiempo y el espacio en un trabajo que combina diosas y graffiti. Las obras de arte de Battaglini combinan lo divino con lo vulgar, lo tradicional con lo iconoclasta y lo sobrio con lo humorístico en una colección complicada y visualmente impresionante. El artista utiliza en su obra una mezcla de estilos, culturas y espacio-tiempo, para invitar a su público a reflexionar sobre la aldea global de hoy y cómo la «democratización» de la cultura ha creado una evolución del conocimiento.

 

Una galería de obras de Marco Battaglini. Para ver las imágenes en mayor tamaño, hacer clic sobre una de ellas:

 

Autorretrato del olvido

 

William Utermohlen 01

William Utermohlen (1933- 2007).

 

El 22 del mes pasado publiqué una entrada donde hablé de lo que me hizo sentir un video musical y de las reflexiones que provocó en mí a partir de sus imágenes. Cuando L. lo vió pensó que mis comentarios tuvieron como germen esa dolorosa enfermedad que es el Alzheimer, cosa que yo no había tenido en cuenta en absoluto pero que, sin duda, bien puede ser considerado en este caso (eso fue lo que ella vio en el video y aquí sí puede permitirse aquello de que (casi) toda interpretación es válida). El video cobra, entonces, otra faceta no menos precisa y, por supuesto, no menos penosa.

Mientras charlábamos de lo que cada uno habíamos visto en esas imágenes recordé el caso de un pintor que había iniciado una serie de autorretratos al enterarse de que había sido diagnosticado con Alzheimer. Se trata de William Utermohlen y hablaré muy poco de él aquí (pueden leer un excelente artículo aquí, en inglés), ya que mi intención es seguir ahondando en lo que esas imágenes provocaron en mí. Sí compartiré una serie de imágenes de la obra de Utermohlen porque ello será la síntesis perfecta de lo que significa este tema tan profundamente angustiante: el olvido, ya sea éste producto de una enfermedad o de la inevitable muerte. Sea como fuere, no hay nada que hacer más que enfrentarse a ellos con todas las armas que disponemos y, de ser posible, mejorar su estado, su alcance y su poder. Hay muchas cosas que no pueden evitarse en nuestra vida, pero la angustia es algo que podemos mantener a raya si trabajamos en ello.

 

William Utermohlen, síntesis

William Utermohlen – Síntesis de sus autorretratos

 

De todas las palabras e ideas que cruzamos con L. veo que lo que más me llama la atención son las dos imágenes finales de ambas series, tanto la del video como la de la serie de autorretratos tienen muchísimo en común: una pérdida del sentido de detalle, una vuelta a la sencillez de las formas, un retorno, tal vez, a lo más básico de nosotros mismos. La síntesis de las formas como síntesis del olvido.

 

Una galería de imágenes de los autorretratos de William Utermohlen. Para ver las imágenes en mayor tamaño, hacer clic sobre una de ellas.

 

Sobre la maledicencia

Leer a José Ingenieros es una tarea no apta para espíritus débiles. Cada página —si no cada párrafo u oración—, es un verdadero mazazo de sentido común y fortaleza moral. En su El hombre mediocre, en el capítulo II (La mediocridad intelectual), encuentro este apartado sobre la maledicencia; esa moda actual que se esparce por todos los ámbitos bajo el amparo de la estupidez general que nos rodea y que gusta más de los chismes que de las verdades y que presta más atención a los prejuicios que a las pruebas. Seguramente ustedes conocen a alguno (yo sí). Dice Ingenieros:

 

Maledicencia

 

«Si se limitaran a vegetar, agobiadas como cariátides bajo el peso de sus atributos, las personas sin ideales escaparían a la reprobación y a la alabanza. Circunscritas a su órbita, serían tan respetables como los demás objetos que nos rodean. No hay culpa en nacer sin dotes excepcionales; no podría exigírseles que treparan las cuestas riscosas por donde ascienden los ingenios preclaros. Merecerían la indulgencia de los espíritus privilegiados, que no la rehúsan a los imbéciles inofensivos.

   Desgraciadamente, suelen olvidar su inferior jerarquía y pretenden tocar la zampoña, con la irrisoria pretensión de sus desafinamientos. Se tornan entonces, peligrosos y nocivos. Detestan a los que no pueden igualar, como si con sólo existir los ofendieran. Sin alas para elevarse hasta ellos, deciden rebajarlos: la exigüidad del propio valimiento les induce a roer el mérito ajeno. Clavan sus dientes en toda reputación que les humilla, sin sospechar que nunca es más vil la conducta humana. Basta ese rasgo para distinguir al doméstico del digno, al ignorante del sabio, al hipócrita del virtuoso, al villano del gentilhombre. Los lacayos pueden hozar en la fama; las personas excelentes no saben envenenar la vida ajena».

A continuación, Ingenieros nos regala, a modo de ilustración de los párrafos anteriores, una lectura de La calumnia de Apelles, el cuadro de Botticelli (si quieren ver el cuadro en detalle, pueden entrar aquí):

 

Botticelli - La calumnia de Apelles medium

 

   «Ninguna escena alegórica posee más honda elocuencia que el cuadro famoso de Sandro Botticelli. La calumnia invita a meditar con doloroso recogimiento: La Inocencia yace, en el centro del cuadro, acobardada bajo el infame gesto de la Calumnia. La Envidia la precede; el Engaño y la Hipocresía la acompañan. Todas las pasiones viles y traidoras suman su esfuerzo implacable para el triunfo del mal. El Arrepentimiento mira de través hacia el opuesto extremo, donde está, como siempre sola y desnuda, la Verdad; contrastando con el salvaje ademán de sus enemigas, ella levanta su índice al cielo en una tranquila apelación a la justicia divina. Y mientras la víctima junta sus manos y las tiende hacia ella, en una súplica infinita y conmovedora, el juez Midas presta sus vastas orejas a la Ignorancia y la Sospecha».

Breve ensayo sobre el sentido de la vida (Parte I)

A pesar de lo poco humilde del título de la entrada, lo que me mueve a escribirla (al igual que las que seguirán a ésta) es un honesto sentimiento de pequeñez y de humildad. Trataré de explicarme: desde hace unos días vengo viendo a mi alrededor que algunas personas a las que quiero, se sienten presas de un pesimismo profundo e, incluso, de hasta una notable pérdida del natural deseo de vivir. Quien esto escribe cree, precisamente, que la vida carece de un sentido a priori y, también y por sobre todo, de un sentido soteriológico (es decir, de un sentido que tiene que ver con la doctrina de la salvación cristiana y, por extensión, de toda salvación post morten); en síntesis, vamos, que a esto que llamamos vida no le veo sentido alguno ni del derecho ni del revés; y sin embargo, me veo abrazando a esta oportunidad como a lo que es: la única que tengo y tendré. Es por ello que me animo a escribir esta serie de entradas con este título pomposo (y juguetón, si quieren, algo de eso hay también); porque lo que sí creo fervientemente, es que a la vida le tenemos que dar sentido nosotros mismos; de lo contrario, caemos en la nada más absoluta. Como ha dicho el Dr. Alonso Puig: «Te construyes o te destruyes».

Para empezar con la serie dejaré un video (o vídeo) que es una verdadera joya: Francis Bacon hablando sobre su arte, en la voz de Jeremy Irons. Poco más de tres minutos sin fisuras, sin desperdicio alguno y, por supuesto, con una profunda mirada sobre la vida y sobre cómo darle sentido.