Loas a la cama

cama zen

En ella nacemos y, si somos afortunados, en ella moriremos (La muerte de los justos se llama a esa forma pacífica de marcharse para siempre; pasando, sin saberlo, de un sueño al otro). Ella está allí, casi siempre invisible a nuestros ojos, pero es en ella donde pasamos y pasaremos gran parte de nuestra vida: durmiendo, lo cual ya implica al menos un tercio del tiempo que estaremos sobre esta tierra —y supongo que alguno ya estará haciendo las cuentas de rigor—, amando; compartiendo charlas, juegos, películas, comidas, con el ser elegido para estar a nuestro lado (es decir, otras formas del amor), leyendo o, también, escribiendo; tal vez una carta, tal vez un cuento, una novela o, quizá, unos simples apuntes como esta nota, garabateada en un viejo cuaderno deshojado.

El discreto encanto de saberse nada

Antes de juzgar a otros o reclamar cualquier verdad absoluta, considere que tú puedes ver menos del 1% del espectro electromagnético y escuchar menos del 1% del espectro acústico. Mientras lees esto, estás viajando a 220 kilómetros por segundo a través de la galaxia. El 90% de las células de tu cuerpo llevan su propio ADN microbiano y no son, por lo tanto “Tú”. Los átomos en tu cuerpo son 99,9999999999999999% de espacio vacío y ninguno de ellos es el mismo con el que has nacido; pero todos, de todas formas, se originaron en el vientre de una estrella. Los seres humanos tienen 46 cromosomas, 2 menos que la papa común. La existencia del arco iris depende de los fotoreceptores cónicos en tus ojos; para los animales sin conos, el arco iris no existe; así que no sólo miras un arco iris, sino que en realidad lo creas. Esto es bastante sorprendente, especialmente teniendo en cuenta que todos los hermosos colores que ves representan menos del 1% del espectro electromagnético.

Arco iris

El anterior es un párrafo anónimo que puede resultar algo negativo o pesimista para muchos; pero para mí es uno de esos fragmentos que resultan por demás atractivos porque coloca al lector —mal que le pese— en una posición de la que no puede salir a menos que reconozca la verdad del texto o que se escape buscando refugio en una religión cualquiera. No hay más opciones que esas dos: o aceptamos la nada que somos (y nos adecuamos a ella, lo cual es la verdadera ganancia del asunto) o nos drogamos con lo que tengamos más a mano. Cada quien sabrá lo que hace al respecto. ¡Salud!

Somos, nada más, que copos de nieve

Nieve (8)

Por esas cosas del azar o de la sincronía (tal vez sólo sean nombres distintos para la misma cosa), leí el siguiente párrafo y pocos minutos después me encontré con un artículo fotográfico que mostraba a algunos copos de nieve en el momento previo a desaparecer para siempre. Cuando leí el fragmento que les dejo a continuación no pensé en postearlo; pero al ver las fotos pensé que sería el complemento perfecto el uno del otro. La cita es de Steve Maraboli; del libro Life, the Truth, and Being Free. Las imágenes pertenecen al trabajo del fotógrafo ruso Andrew Osokin. La reflexión corre por cuenta de cada uno de nosotros.

Somos perfectamente imperfectos. Todos hemos oído que no hay dos copos de nieve iguales. Cada copo de nieve toma la forma perfecta para lograr la máxima eficiencia y eficacia para su viaje, y mientras la fuerza universal de la gravedad les da un destino compartido, el espacio expansivo en el aire da a cada copo de nieve la oportunidad de tomar su propio camino. Están, entonces, en el mismo camino, pero cada uno toma una ruta diferente. A lo largo de este viaje impulsado por la gravedad, algunos copos de nieve chocan y se dañan unos a otros, algunos chocan y se unen, algunos son influenciados por el viento… ¡Hay tantas transiciones y cambios que tienen lugar a lo largo del viaje del copo de nieve! Pero, cualquiera que sea la transición, el copo de nieve siempre se encuentra perfectamente formado para su viaje. Podemos encontrar paralelos en la naturaleza como un bello reflejo de esta gran orquestación. Uno de estos paralelos es el de los copos de nieve y nosotros. Nosotros también estamos todos en la misma dirección. Estamos siendo impulsados por una fuerza universal al mismo destino. Todos somos individuos que tomamos diferentes viajes a lo largo de nuestro periplo y a veces chocamos unos con otros, nos cruzamos, nos alteramos… tomamos diferentes formas físicas. Pero en todo momento nosotros también somos 100% perfectamente imperfectos. En cada momento dado somos absolutamente perfectos para lo que se requiere para nuestro viaje. Yo no soy perfecto para tu viaje y tú no eres perfecto para mi viaje, pero soy perfecto para mi viaje y eres perfecto para tu viaje. Nos dirigimos al mismo lugar, estamos tomando diferentes rutas, eso es todo. Piensa en lo que podría significar esta gran orquestación para entender nuestras relaciones. Imagina interactuar con los demás sabiendo que ellos también comparten este paralelo con el copo de nieve. Al igual que tú, se dirigen al mismo lugar y no importa lo que puedan parecerte, ellos han tomado la forma perfecta para su viaje. Cuán fuertes serían nuestras relaciones si pudiéramos ver y respetar esa simple idea: la de que todos somos perfectamente imperfectos para nuestro viaje“.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Felicitaciones

knausgard-1

Karl Ove Knausgård dice en Un hombre enamorado, segunda parte de su famosa obra mayor Mi lucha: “Cuanto más inconsciente, más participante eres. Esos boxeadores sobre los que escribí, ¿sabes? tenían una presencia increíble. Pero eso significaba que no eran espectadores de ellos mismos, de modo que no recuerdan nada. ¡Nada! Comparte el momento conmigo aquí y ahora, ése era el mensaje que ofrecían. Para ellos es parte de su función, siempre volverán al ring, y si te han molido a palos una vez, más vale no recordarlo muy bien, si no, estás perdido”.

Así es la vida. Te muele a palos, incluso a veces hasta te afloja algún que otro diente y, sin embargo, ahí vamos, con ganas, con ímpetu, con miedo, pero siempre arrancamos el nuevo día de una u otra manera. Todos nosotros, pequeñitos humanos, aun los que se consideran más débiles o incapaces; aquellos que siempre tienen miedo o que se saben inseguros, nos levantamos una y otra vez, un día y luego otro y luego otro; y eso no es poca cosa. Felicitaciones a todos, entonces, por ello.

knausgard-2

Por todos

degrassetyson-1

En el marco de una entrevista con Larry King, y ante la clásica cuestión de la muerte o del miedo a la muerte, Neil deGrasse Tyson respondió con la precisión y la lucidez que lo caracterizan: “La forma en que yo lo veo es así: Es el conocimiento de que voy a morir lo que le da sentido al estar vivo. La urgencia del logro. La necesidad de expresar amor ahora, no más tarde. Si viviéramos para siempre ¿para qué levantarse de la cama cada mañana si siempre habrá un mañana? Ese no es el tipo de vida que quiero llevar”. Ante la pregunta de Larry King sobre si no siente miedo a no estar más aquí, la respuesta fue: “Temo vivir una vida donde podría haber logrado algo que no logré. Eso es a lo que temo, no a la degrassetyson-2muerte. ¿Sabes lo que quiero que escriban en mi lápida? Mi hermana tiene las indicaciones para el caso. Lo que quiero que escriban es una cita de Horace Mann, el gran educador: «Ten vergüenza de morir, si no has conseguido un logro para la humanidad».

Creo que quien teme a la muerte lo hace no porque tema a lo desconocido, como habitualmente se piensa. Creo que se teme a la muerte cuando se ha desperdiciado una vida y, de alguna manera más o menos consciente, nos damos cuenta de ello demasiado tarde. Tal vez dejar de mirar nuestro ombligo y ver a los demás como lo que son, parte integral de nuestro ser, sea una buena manera de aprender a morir en paz.

Proyecto de autobiografía

aa9953b43fd1008ba89769cfd0a6806e

Cuando encontré este libro me di cuenta de que así creo que así sería mi autobiografía (y eso si tuviera el derecho, alguna vez, a escribir una autobiografía). ¿Qué es lo que lleva a la gente a suponer que sus vidas son tan interesantes como para dejar por escrito lo que hicieron mientras estaban sobre esta bendita pero también pasajera Tierra? No sé cuál es el porcentaje de personas inteligentes sobre este planeta, pero lo que sí sé es que ese número es ampliamente superado por los que se consideran dignos de quedar en el recuerdo o, pero aún, de vivir para siempre, como si su presencia marcara una diferencia sustancial en la historia humana. De allí que la gran mayoría prefiera creer en un más allá donde ellos habitarán por los siglos de los siglos y un poco más. La verdad es que imagino un cielo lleno de gente sin nada que decir pero satisfechos de estar en ese lugar. La cuestión es estar; llenos de autosuficiencia y soberbio orgullo.

Ese Bla, bla bla que vi en el libro me parece la síntesis de toda vida. Eso es lo que fuimos, lo que somos y lo que seremos; y quien vea en ello una visión pesimista también está equivocado, por cierto. El Bla bla bla es el ruido de fondo que hace nuestra vida en los oídos de los demás o es el ruido que la vida de los demás hace en el nuestro; pero eso no significa que esos monosílabos estén vacíos en nuestra propia vida. Ésa es la pequeña enorme distinción. Llenar nuestros días con Bla bla bla plenos de sentido, aun cuando nadie más los entienda. Y cuando nos toque irnos de aquí, que los demás lean esa página sin entender absolutamente nada ¿Qué puede importarnos eso?

Un vistazo fugaz

chrysalis2-a

A Fleeting Glance (Un vistazo fugaz) es la novena canción del último disco de la banda noruega Opeth. En esa canción se habla, nada menos, que del sentido mismo de la vida (se ve que Mikael Åkerfeldt no tiene problemas, al componer, de meterse en temas delicados o complejos. Bien por él) y en el final, luego de que un complejo “puente” de paso a un grandioso acorde, al darse cuenta de que sólo hemos nacido para morir, nos dice “hay otro “yo” esperando detrás”. La idea de que la muerte no es más que un paso necesario para que la vida continúe es algo que me hizo un poquito de ruido ¿dónde había oído eso antes? ¡Pues claro! No podía ser otro que Lucrecio, el Divino Lucrecio (Ay, humanidad, qué diferente hubiese sido la historia si en vez de darle lugar a las fantasías de la judería y de los predicadores de la muerte hubiese tomado a Lucrecio como evangelista… cuántos dolores nos hubiésemos ahorrado, cuánta miseria, cuanto atraso…). En fin, que busqué el libro y que busqué en el libro y di con la cita en cuestión: “Es la Insaciable y estúpida avidez por la vida lo que nos torna pavorosa la muerte. Quién ha sabido gozar de la vida morirá contento de los placeres que ha gozado; quien no ha sabido vivir bien, es inútil que continúe viviendo mal; quién se encuentra en el vigor de la edad ha vivido ya bastante y quien es viejo ha vivido demasiado: la naturaleza ha cumplido su tarea. Tiene necesidad de muertos, hoy, a fin de que haya vivos mañana y se vayan sucediendo las  generaciones”.

Por si hiciera falta agregar algo más, la cita continúa: “Los hombres tienen miedo de las ficticias penas infernales, pero el verdadero infierno está en su mente. En la tierra está el infierno, en la tierra están los suplicios. La muerte es el término, no el comienzo de los tormentos”. Lucrecio —un verdadero rocker de su tiempo— dijo hace 2100 años lo mismo que Åkerfeldt nos dice hoy desde una canción. Lo dicho: Ay, humanidad…

Aquí pueden escuchar A Fleeting Glance.