La paz es la peor cosa.

Demonstration in Taksim square and Gezi Park

[…]

La confusión es el dios
la locura es el dios
la paz permanente de la vida
es la paz permanente de la muerte.
La agonía puede matar
o puede sustentar la vida
pero la paz es siempre horrible.
La paz es la peor cosa
caminando
hablando
sonriendo
pareciendo ser.
No olvides las aceras,
las putas,
la traición,
el gusano en la manzana,
los bares, las cárceles
los suicidios de los amantes.

[…]

La gente que cree en la política
es como la gente que cree en dios,
succionan el viento a través
de popotes doblados.

[…]

Lo último que escribí, hace ya una semana, fue sobre la presentación de mi libro en un pueblo mágico delicioso llamado Metepec. Pensaba, a continuación, escribir sobre lo que allí había sucedido, lo cual fue estupendo; pero la realidad, como bien sabemos, a veces se encarga de torcer el camino. Y sólo bastaron unas palabras desubicadas para que no pudiera ni quisiera escribir sobre la presentación. En realidad no pude escribir nada durante días, ni sobre ese tema ni sobre ningún otro; y la razón principal es que me hartó la cobardía del anonimato y la excesiva presencia de esta modernidad líquida que torna todo igual al agua destilada. La paz permanente de la vida / es la paz permanente de la muerte, dice Bukowski en los versos que anteceden a mis palabras y hoy quiero cualquier cosa menos eso: paz.

De puro feliz, nomás.

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Creo que no ha pasado desapercibido que no he estado muy conectado en estos últimos días. Hay varios mensajes por allí que aún no respondí y si bien he estado subiendo entradas diariamente se debe a que ya las tengo escritas y archivadas. Las razones de ello son, por un lado, lo de siempre: mi incontenible ataraxia (escribo este término para hacerme el inteligente y ocultar, de esta manera, la verdadera palabra, la cual vendría a ser una sencilla y llana indisciplina).

Por otro lado, tengo una razón mucho más emocionante y agradable. Hoy, miércoles 21 a las seis de la tarde estaré presentando mi En los bordes del silencio en Metepec, uno de los 111 pueblos mágicos (ya hablaré de ellos) de México. Así que de inmediato me iré a dormir, mañana temprano partiré rumbo a Toluca, donde me encontraré con Jorge Herrera, responsable de Diablura ediciones y de allí iremos a Metepec, a la presentación; la cual contará con los comentarios de Pedro Salvador Ale.

Es así que el viernes comentaré cómo salió todo y me pondré al día con todas las respuestas. Los abrazo a todos de puro feliz, nomás.

Razón de ser.

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Revisando algunas carpetas viejas encontré esta notable foto, la cual recibió el primer lugar en la categoría “Temas contemporáneos”, del certamen de fotoperiodismo World Press Photo del año 2013. No la compartí en su momento pero eso no importa demasiado; lo hago ahora compartiendo las mismas simples notas que tomé en ese momento. El fotógrafo que la tomó fue el estadounidense Micah Albert, quien en un basurero municipal en las afueras de Nairobi, Kenia, encontró a esta mujer que trata de rescatar algo de los restos urbanos y que se abstrae del mundo viendo libros.
Quiero creer que la lectura le permite construirse un mundo alterno, mucho menos injusto y sórdido que el de su día a día. Uno está tentado a decir que si la literatura no sirve para nada más, sólo el hecho de brindarle a ella esa oportunidad, da razón de ser a todos los libros que han sido publicados hasta hoy.

4´33´´

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La divinia inspiración de la múscia, Nicolas Regnier.

De Todas las formas artísticas, sin duda la música es la más extraña en todos los términos de la ecuación. Desde la inasibilidad de su forma y contenido hasta la imposibilidad de explicar las sensaciones que produce. Como prueba última de esto es la general creencia de que cada uno escucha la mejor de las músicas jamás compuestas y ejecutadas. Tal vez esto se vea potenciado por el hecho de que la música es también la más abstracta de las artes (terreno que le está siendo  peleado por la plástica, pero a la cual ésta nunca podrá llegar a igualar). Sea como fuere, cuando nos vemos en la tentación de describir una pieza musical nos vemos obligados a elegir entre el sinsentido subjetivo y lo incomprensible de lo meramente técnico. El filósofo Peter Kivy ha catalogado cuatro tipos comunes de la crítica musical:

Biográfica: una descripción del compositor en lugar de su música. “Se nos permite contemplar una vida profundamente agitada, que busca, con un ingente esfuerzo,  intentar sostenerse en el más alto nivel”.
Autobiográfica: una descripción de las impresiones del crítico en lugar de la música. “Cerré los ojos, y mientras se escucha la gavota divina … me parecía estar rodeado por todos lados por envolvente brazos, entrelazando los pies, pelo flotante, ojos brillantes y embriagantes sonrisas”.
Emotiva: una descripción subjetiva de las emociones en los compositores u oyentes. “El primer episodio es un trío regular en el modo mayor, el que parte del consuelo y que dos veces estalla en triunfo”.
Técnica: la frialdad clínica: “La unión entre el segundo movimiento y el tercero se puede es una clásica progresión de D-B ♭ -B ♮, que es paralela a F-D ♭ -D ♮ “.
Ninguna de estas cuatro distinciones parece ser una forma adecuada para transmitir la experiencia de escuchar una pieza de música. “La descripción de la música es, de alguna forma, una cuestión de comunicación única”, escribe Kivy. “Cuando es comprensible para el lego musical, seguramente será tachada de tonterías por el músico contemporáneo. Y cuando el músico o el erudito musical se vuelvan locos por algo que suene por estos días, es probable que a los “no músicos” les resulte tan misterioso como la Cábala y casi tan interesante como un tratado de eliminación de aguas residuales”.

Parece ser que nada mejor, entonces, que dar rienda suelta a la subjetividad más desbocada; esa subjetividad hija de la modernidad más idiota que permite decir que es lo mismo Bach que el reggaeton o que lo mismo vale Cecilia Bartoli que Shakira; ya que todo, en definitiva, es cuestión de opinión.

El cartero salvaje.

faulkner_silverEn diciembre de 1924, un inspector postal de Corinto, Mississippi, elevó una serie de cargos contra el jefe de correos de la Universidad de Mississippi. “Maltrata el correo de todas las clases”, escribió, “incluyendo el correo certificado… Ha tirado correo con franqueo de vuelta garantizado y todas las demás clases en el cubo de la basura por la entrada lateral” y “algunos clientes han tenido que ir a esta basura para obtener sus revistas”.
El administrador de correo perezoso no era otro que William Faulkner. Había aceptado el cargo en 1921 al tratar de establecerse como un escritor, pero pasaba la mayor parte de su tiempo en la parte posterior de la oficina, lo más alejado posible de las ventanas de servicio, en lo que llamaba la “sala de lectura”. Cuando él no estaba allí leyendo o escribiendo, estaba jugando al bridge con sus amigos.

Fue una carrera breve. Poco después de la denuncia del inspector, Faulkner escribió al director general de correos: “Mientras yo viva bajo el sistema capitalista, espero tener mi vida influenciada por las demandas de las personas adineradas. Pero que me condenen si me propongo estar a la entera disposición de cada sinvergüenza itinerante que tiene dos centavos de dólar para invertir en un sello de correos. Esto, señor, es mi renuncia”.

¿De dónde vienen los lirios de van Gogh?

9781606064290_1024x1024Hay palabras en el lenguaje que recrean las cosas del mundo de manera tan vívida, pero sobre todo tan visual, como la impresión que originalmente deja en el “ánimo” el objeto ausente. Pero hay palabras que incluso aguzan ese objeto ausente, sacándole filo a su naturaleza física. Estas palabras son escazas y, dentro de la zoología del lenguaje, son animales ficticios. Los nombres de los colores son un magnífico ejemplo: palabras tan seductoras que “ponen a la vista” el color referido con una minuciosa corona en la frente.

Albayalde, ultramarino, color de malva, bermellón, púrpura de Tiro: nombres que en sí son detalles de un nombre más grande o más “comprehensivo”. Porque si ya las palabras que dan nombre a los colores primarios tienen vocación de espejo (y son científicamente sensuales), aquellas que nombran a los colores más complejos, más elaborados, son espejos privilegiados que pintan ante nuestros ojos toda una sección de la historia del arte. Averiguar de dónde vienen algunos de ellos es tan delicioso como pronunciarlos. ¿De dónde vienen los Lirios de Van Gogh o los tonos de Turner en Modern Rome? El libro The Brilliant History of Color in Art, de Victoria Finlay, hace una hermosa disertación sobre la historia y proveniencia de los colores más emblemáticos del arte. Estos son algunos de ellos:

 

Albayalde:

color-01-albayaldeEn el siglo XVIII en Londres se utilizaba un maquillaje blanco que consistía en una base de plomo que daba a las mujeres una apariencia “endeble”. Era extremadamente tóxico, y eventualmente derivó en enfermedades mentales y físicas. El proceso para hacer este pigmento era igualmente perturbador: los trabajadores apilaban cubetas llenas de vinagre y plomo una arriba de la otra y las tapaban por meses con estiércol. Este método luego transformaría el acetato de plomo en carbonato básico de plomo y, con el tiempo, crearía hojuelas de albayalde. El color puede verse en muchas pinturas holandesas y francesas del siglo XVII: el pigmento daba un halo etéreo o un sentimiento lumínico a los rostros de las mujeres. (Véase: Atala en la tumba, 1808, Anne-Louis Girodet de Roussy.)

 

Amarillo cromado:

color-02-amarillo-cromadoLos colores cromados, creados cuando el cromo interactúa con ácido y álcali, se usaban en el siglo XIX y principios del XX para adornar carteles y señales de tránsito. Al verlos en todas partes en su ciudad, Vincent van Gogh se obsesionó con ellos y comenzó a utilizar amarillos inducidos por ácido y anaranjados inducidos por álcali para contrastar sus Lirios. Un hecho inquietante es que, en uno de sus ataques psicóticos lo encontraron con un tubo de amarillo cromado en la boca (el amarillo cromado está lleno de plomo). (Véase: Lirios, Vincent van Gogh, 1889.)

 

Azul patente:

color-03-azul-patenteLos hermanos Lumiere, Auguste y Louis, son los responsables del azul patente. Usando granulados de almidón de papa, crearon algunos de los primeros filtros de color usados en Autocromo a finales del siglo XIX. Los filtros necesitaban estar extremadamente saturados para no difuminarse durante la exposición, y los resultados fueron azul patente (usado en azul Curaçao), tartracina (amarillo), y rosa bengala (rosa). (Véase: Emir de Bukhara, Sergey Prokudin-Gorsky, 1911.)

 

Púrpura de Tiro:

color-04-purpura-de-tiroCuando los romanos conquistaron a los griegos importaron toneladas de pigmentos y pinturas a Roma. Su preferido fue un pigmento hecho de enzimas maceradas y pequeñas conchas marinas que se convirtió en alta moda y en base del arte: el púrpura. Por un tiempo, este tipo de púrpura estaba reservado sólo a los gobernantes romanos y a la clase alta. “Tiro” viene de la ciudad romana de Tiro, localizada en lo que hoy es Líbano. (Véase: Retrato grabado de Aureliano, anónimo, c. 260-280.)

Compartiendo incunables.

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Días primero y segundo.

La bendita internet tiene, entre sus muchos, muchísimos puntos a favor, uno que para un pobre como yo es una fuente constante de placer y satisfacción: el poder “coleccionar” libros antiguos. Acabo de encontrar una versión maravillosamente digitalizada de Crónicas de Nuremberg, libro considerado como uno de los incunables más preciados.

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Días tercero y cuarto.

Las crónicas de Núremberg (1493) fue escrito por Hartmann Schedel e ilustrado con xilografías de Michael Wolgemut. Representa un lugar monumental en la historia del libro impreso como uno de los textos más hermosamente ilustrados de todos los tiempos. De aproximadamente  600 páginas in-folio (763 en la versión digitalizada que encontré), contiene 1.804 xilografías que comunican al público el cronograma de eventos predeterminado por Dios, comenzando con la Creación y concluyendo con el fin de los tiempos. Schedel comienza su narración de la cosmogonía con el recuento del Antiguo Testamento de la creación misma y dedica el prefacio a describir el proceso del día a día de cómo el mundo llegó a ser. Sin embargo, Schedel también hace aparente cómo algunas fuentes antiguas, paganas, influenciaron el texto, y menciona a autores como Platón, Aristóteles y Plinio para “humanizar” su discurso.

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Días quinto y sexto.

Comparto aquí los siete grabados que corresponden a los siete días de la construcción del universo en el Libro del Génesis, que gradualmente crecen en complejidad para albergar las ordenanzas de las escrituras sagradas; cada ilustración remite a uno de los días de la creación, los cuales no voy a detallar por ser demás conocidos.

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Día séptimo.

El libro completo (tan hermoso que hasta me dan ganas de ponerme guantes blancos para manejar el mousse) puede ser visto en línea o descargarse de aquí:  (Dato al margen: lo más bonito comienza a partir de la página setenta).