Porque yo lo digo

 

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Todos sabemos que el arte, al menos la plástica, está en crisis. Al menos hay una profunda crisis de sentido que hace que cada tanto aparezcan en las noticias algunas cuestiones que deberían impulsarnos a pensar en estos asuntos, pero que sólo se quedan en la superficie, sin adentrarse demasiado en el tema en sí. Me refiero a esos casos (creo que alguna vez hablé de ellos aquí) donde en un museo confunden una obra de arte con algo que no lo es (como la señora de la limpieza que tiró a la basura una obra que no era otra cosa que un montón de basura tirada en el piso) o aquel otro caso menos gracioso del hombre que murió sentado en un banco y quedó allí un par de días y que la gente tomó como una obra hiperrealista. Esos casos, en general, sirven para que se critique (con no poca razón, claro) al arte moderno en sí pero, sobre todo, sirve para que cualquier neófito que nunca pisó un museo alce la voz y se sienta el Rey de los críticos.

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Hace poco sucedió un hecho similar a los anteriores. En el Museo de Arte Moderno de San Francisco un muchacho colocó un par de anteojos en el piso y se alejó para tomar nota de lo que sucedía después. TJ Khayatan observó, como es lógico, que la gente se detenía a ver a los anteojos, que hablaban sobre ellos y que incluso los fotografiaban como si se tratara de una obra artística.

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T.J. Khayatan

Dije, y eso corrió por mi cuenta, «como es lógico…» ¿Y por qué debería ser «lógico»? Pues porque se encontraba en un museo y se encontraba de modo que pareciera ser una obra de arte. Eso es suficiente para que pudiera ser considerada como tal. Ahora, si esa obra es válida o no es otro asunto; lo que quiero pensar en por qué consideramos arte a toda cosa que encontremos dentro de un museo. Ésa es la pregunta; después, el valor de la obra o qué es el arte en sí es otro asunto que podríamos tratar en su momento.

Ahora, y para sintetizar, me atrevo a decir que la crisis en la que se encuentra el arte en sí es que nadie sabe lo que es si antes una autoridad no ha señalado que tal cosa es arte y tal otra no. La crisis, continúo con la idea, es que las personas ya no confían en su propio gusto o en su capacidad para reconocer los valores estéticos; y eso conlleva dos problemas diferentes: uno es la inseguridad y el desconocimiento de las personas en cuestiones relativas al arte. El segundo punto es que aquí son las propias autoridades las que han prostituido su estatus de conocedores y de guías intelectuales por puro beneficio económico. Así es que ellos determinarán el valor artístico a partir del valor económico, no estético; de allí que cualquier tontería que les brinde beneficio será considerado como arte mientras que una obra de valor, si es de alguien totalmente desconocido o si no rompe récords monetarios, no será tenida en cuenta y, probablemente, olvidada.

 

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Mientras tanto, la gente seguirá mirando con aire pensativo a un par de anteojos en el piso o a un hombre muerto en un banco sólo porque están dentro de un museo y leyendo el folleto explicativo para saber si esa cosa que tenemos frente a nosotros debe gustarnos o no.

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Desde las cenizas

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Universidad de Mosul

En el más que interesante y doloroso Historia universal de la destrucción de los libros, de Fernando Báez, el primer capítulo cuenta los detalles de la destrucción de la Biblioteca Pública de Bagdad en manos del ejército norteamericano. Como si esto no fuese suficiente, años después, ante el avance de otra forma de salvajismo, en este caso del infame ISIS, la destrucción llegó a Mosul. Como bien se sabe, las bestias atacan, antes que nada, a la cultura; y es así que los centros de educación suelen ser los primeros lugares destruidos por la guerra, por lo que no es de extrañar que cuando ISIS tomó el control de Mosul y declaró su califato en 2014, la muy respetada Universidad de Mosul fue atacada rápidamente. Fundada en 1967, la biblioteca de la universidad contenía 200,000 volúmenes, la mayoría de los cuales se destruyeron cuando ISIS incendió la estructura. Antes de esto habían utilizado la biblioteca como lugar de reunión, y allí obligaron a los profesores de la universidad a reescribir libros de texto para un nuevo sistema educativo bajo el califato. Ahora que el primer ministro iraquí ha declarado el final del califato, el bloguero anónimo Mosul Eye continúa su cruzada para reconstruir la colección de la biblioteca.

 

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El blogger, que oculta su identidad para protegerse a sí mismo y a su familia, huyó de Mosul en 2016, pero ha continuado la crónica de la vida en la ciudad bajo ISIS. El graduado de la Universidad de Mosul estaba trabajando en la universidad cuando cayó la ciudad, y la biblioteca tiene un significado especial para él. «Cada vez que estaba en la universidad, pasaba la mayor parte de mi tiempo en la biblioteca» dijo. «Cuando no me gustaban las clases de mis profesores, solía ir a la biblioteca para investigar y estudiar libros por mi cuenta».

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Como un paso hacia la reconstrucción, hace un llamamiento a la comunidad internacional para que done libros en todos los idiomas. «Debido a que reconstruir las bibliotecas y llenarlas con libros es una de las formas más significativas de reconstruir Mosul civilmente, lanzamos esta campaña internacional para recolectar libros y todo tipo de productos impresos (revistas, publicaciones periódicas, periódicos, referencias, archivos) en todas las disciplinas de Conocimiento y Ciencia» explica en su sitio web.

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La campaña dio sus frutos y pronto comenzaron a llegar donaciones, tanto de Iraq como del exterior. Estas se agregarán a los 2,000 volúmenes que sobrevivieron a la destrucción de la biblioteca, algunos de los cuales son libros raros y manuscritos. En Bagdad, se realizó un evento en el que se pedía a los ciudadanos que compraran libros de un mercado callejero para luego donarlos a la biblioteca.

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Mosul Eye informa que alrededor de 10,000 libros han sido donados hasta ahora. El objetivo es llegar a 200,000 para la reapertura de la biblioteca. Las donaciones se envían actualmente a la ciudad de Irbil, donde los voluntarios están clasificando y catalogando la nueva colección. Todas las asignaturas son bienvenidas, pero especialmente están en busca de libros sobre medicina, ciencias y humanidades.

 

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Cuando la parte de la ciudad donde se encuentra la biblioteca se liberó en enero de 2017, los voluntarios ingresaron a la biblioteca incendiada para ver si podían recuperar parte de la colección. La biblioteca de la universidad tenía 200,000 volúmenes antes de su destrucción a manos de ISIS y sólo, como se dijo antes, se pudieron recuperar aproximadamente 2,000 libros. La colección original contenía materiales importantes, incluidos mapas históricos y publicaciones periódicas de la era otomana, y manuscritos islámicos antiguos, incluido un Corán del siglo IX.

 

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Los voluntarios trabajan incansablemente para ordenar y catalogar los 10,000 libros que se han recibido para la nueva biblioteca. Esperan llegar a 200,000 donaciones a tiempo para la reapertura a principios de 2018. En mayo de 2017, Mosul Eye organizó un festival cultural en frente de la biblioteca, donde se les pidió a los participantes que trajeran un libro como cuota de inscripción. Varios cientos de libros fueron recolectados en un día.

Para quien quiera o pueda ayudar, he aquí donde puede hacerlo:

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También pueden encontrar a Mosul Eye aquí:

Blog

Facebook

Twitter.

Filosofías erróneas II

 

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Para terminar con lo que comencé ayer, ahora le toca a una señora. Esto no se trata de equivalencias de género ni nada por el estilo, sólo es que hace poco vi un video que me llamó la atención y, uniendo esto y aquello, terminé escribiendo estas dos entradas.

Bien. La señora en cuestión se llama Ashley Graham y es lo que se conoce como una plus model; es decir, una modelo con un cuerpo más exuberante que las anoréxicas de costumbre. En el video, la señora Graham le está hablando a un grupo de estudiantes femeninas en vaya a saber uno qué escuela norteamericana; y el hecho de que fuera en un sitio como ese que dijera lo que voy a destacar a continuación es lo que me impulsó a escribir lo siguiente, ya que si fuera algo privado todo no pasaría de ser una tontería personal, a lo cual cada uno tiene derecho.

Ashley Graham comienza diciendo: «Estoy aquí paraperfección (3) ayudarles a entender que la verdadera belleza es estar bien con quien eres, y estar bien con lo que eres es un acto revolucionario, chicas». Y ya empezamos mal, claro. Sé que a lo que la señora Graham apunta es a lo meramente superficial, es decir, al aspecto exterior de las personas, pero yo lo voy a tomar en todo el amplio sentido de la frase, porque lo que dijo así puede (y debe) ser interpretado. Esa filosofía es errónea por donde se la mire (además de que Graham miente, pero eso lo voy a tratar después): para llevar el asunto a su máxima expresión y terminarlo de un solo golpe, vamos a reducirlo al absurdo. Si alguien debe estar conforme con lo que es (hasta el punto de ser revolucionario), no hay nada que esa persona pueda mejorar. Pero desde el momento en que la perfección no existe, todos podemos (y debemos) mejorar lo que somos. En síntesis: lo que dice Graham es un error, y mucho más cuando se lo dice a un grupo nutrido de estudiantes. La realidad es otra y lo que debería decir es lo contrario: «Las cosas no son fáciles, debes luchar por conseguir tus objetivos, mejorar, estudiar, practicar, entrenar… lo que sea. Pero debes trabajar en ello. Conformarte es el primer paso para ser uno más de la manada». Pero no, nada de eso. Sólo confórmate y serás feliz.

Por cierto, unos minutos después esta mujer cuenta la anécdota de su primer novio (Craig), el cual la dejó por considerarla algo gordita. Ella dice «¿Saben qué, chicas? Craig era un perdedor» para después hablar maravillas de su actual esposo, el cual «la acepta como es». He aquí otra falacia de Graham. Si a alguien (Craig) ella no le gusta, es un “perdedor” mientras que si alguien dice lo que ella quiere “es divino”. Claro, así cualquiera…

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Por último, vamos a la mentira de Ashley Graham. En el video se la ve muy bien; ella es una mujer atractiva con un físico bien moldeado pero sí, algo grande. De todos modos lleva la ropa adecuada para acentuar sus encantos al tiempo que esconde sus defectos. Usa maquillaje y un prolijo corte de cabello, el cual está teñido. Todo eso está muy bien, por supuesto. Se la ve estupenda; pero… ¿Y el famoso empoderamiento dónde quedó? ¿Dónde está el «verse bien como eres es revolucionario»?

Todos, en este mundo, nos vestimos, nos bañamos, nos perfumamos y nos comportamos de la mejor manera posible para ser vistos de la mejor manera posible y no deberíamos llamarnos a engaño por ello. Pararse frente a un montón de adolescentes y decirles «Tú no debes hacer nada. Eres perfecto» es el primer paso para crear un montón de engreídos, torpes y groseros adultos que terminarán creyendo que el mundo les debe todo porque ellos son así, «perfectos». Hasta me atrevería a asegurar que ustedes ya conocen a alguno de ellos.

Filosofías erróneas I

 

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Como es lógico, dentro de la enorme panoplia de artículos, videos, libros, cursos y demás métodos de exposición y comunicación que tenemos a nuestra disposición, hay muchos que intentan ayudar a las personas a lidiar con los problemas prácticos; es decir, con esos problemas del «día a día», como habitualmente se dice. Pero como precisamente esa enorme cantidad de medios también están a disposición de cualquier persona, es muy probable que nos encontremos con que hay mucha hojarasca entre la hierba. El error más común del que parten quienes hacen estos videos o artículos —a veces bienintencionados pero que a la postre resultan todo lo contrario—, es que simplifican en exceso los temas y reducen lo que es un problema complejo a un solo término.

Por ejemplo, hay por allí un video de un tal Seiiti Arata titulado Qué pasa cuando te quejas por todo? (Sic). Como muchos supondrán, lo que el buen Seiiti Arata dice cosas como “Una persona que está quejándose es una persona que está sufriendo…” o “Cuando te quejas tu foco de atención está todo el tiempo buscando por las cosas que están mal…” (Sic) y lo que puedes hacer es… “Decide que a partir de hoy no te vas a quejar más. Para de quejarte y de ahora en adelante enfócate en otra perspectiva”. Voilá! Un genio el muchacho. A partir de este momento se terminaron todos mis problemas…

 

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Bien. El punto es que todo esto no pasa de ser una tontería; pero es una tontería que al ser moda, se torna peligrosa. Lo correcto, y esto es tan estúpido que hasta me da vergüenza tener que ponerlo por escrito, es que cuando hay razones para quejarse hay que quejarse. ¿De dónde sale toda esta tontería de que enojarse está mal? La gente piensa que la realidad se parece cada día más a un jardín de infantes y así se conduce. Está claro que no hay que quejarse porque sí ni por razones baladíes; pero cuando hay que alzar la voz, no hacerlo alto y claro es, literalmente, de cobardes.

Estuve tentado a poner algunos ejemplos, pero luego de escribirlos decidí borrarlos porque todos ellos pueden ser sintetizados en uno solo: Cuando algo está mal, hay que arreglarlo. Punto. ¿Ven? Es tan tonto que hasta da vergüenza ajena tener que ponerlo así de claro.

 

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Me quedo con una idea tangencial para paliar un poco la pobreza del último párrafo; se trata de uno de esos cuentos orientales que son lo contrario de estas filosofías; es decir, esos cuentitos que funcionan al revés: parecen tontos en la superficie pero tienen más sustancia en lo profundo. Como no lo tengo a mano y hace mucho que lo leí, lo transcribo de manera muy sintética: «El discípulo le pregunta al maestro sobre los límites de la violencia y de la tolerancia. “Si estoy meditando y un hombre quiere golpearme con un palo ¿Qué debo hacer?” A lo que el maestro le responde: “Debes ser lo suficientemente violento como para quitarle el palo y lo suficientemente pacífico como para no golpearlo con él”».

Eso es todo. Actuar, pelear, gritar, protestar, enojarse cuando es necesario y el resto del tiempo sí, ahí podemos jugar a ser un rayito de luz.

Aforismos y tiempo

Revista Humboldt

Hace poco tiempo, en una entrada titulada Libros de diez pesos les conté acerca de un mercado callejero que todos los domingos ofrece sus variados productos aquí en Morelia. Allí narré sobre cómo me voy armando con ciertas publicaciones que, además de ser muy económicas en general son difíciles o imposibles de encontrar en otros sitios. Este domingo conseguí un par de libros más y un par de revistas (éstas a cinco pesos mexicanos; es decir: 0,020 euros; y no me equivoqué en la conversión, créanme). Entre ellas una que me gustó porque al hojearla rápidamente vi que incluía varias obras de arte y un artículo sobre Beethoven que incluía copias de su famosa carta a la «inmortal amada». Al llegar a casa la abro al azar, simplemente por ese placer que nos produce pasar las hojas sintiendo cómo el borde se desliza por el pulgar y me detengo en unos aforismos de un tal Heinrich Wiesner, de quien desconozco todo. Tres de sus aforismos luego harán que me ponga a pensar seriamente en cómo leemos y en cómo somos nosotros los que modificamos al texto que tenemos frente a nosotros. Esos tres aforismos son los siguientes:

Negros en Europa: África manda misioneros.

Cambio de símbolo: La muerte ha dejado a un lado la guadaña. Está sentada al volante.

El nuevo Colón navega por profundidades de tiempos de luz.

Sin referencia alguna, ya que la lectura me había sumergido en el abismo de las palabras, no pude menos que tomar nota del acierto de Wiesner. El primero de los aforismos, sin duda alguna, hacía referencia a las oleadas de inmigrantes que cruzan o intentan cruzar el Mediterráneo. El segundo hace clara alusión a la nueva moda de asesinar inocentes por medio de autos que corren a toda velocidad por sectores peatonales. El último, no tengo la menor duda de ello, no es más que una metáfora de internet ¿Qué otra cosa puede ser ese «navegar por profundidades de tiempos de luz»?

 

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Luego de revisar algunas páginas más y de certificar que hice una compra notable (ah, el azar…) leo los datos editoriales y así ver si puedo encontrar más revistas como ésta. La revista se llama Humboldt, curiosamente se imprime en Alemania y el número que tengo en la mano es de 1970…

Al notar esto vuelvo a los aforismos y los leo otra vez, lentamente, uno a uno y con la conciencia de que Weisner dijo otra cosa de lo que yo leí pero que ahora, luego de casi cincuenta años, hablan de una manera diferente. No puedo menos que sonreír ante el hecho de que nunca voy a saber lo que significaba para ese hombre la expresión «navegar por profundidades de tiempos de luz» (tampoco me importa saberlo, me basta con lo que significa hoy); también me hace sonreír, aunque un poco menos, la referencia a la muerte sentada tras el volante; tal vez Weisner sólo estaba criticando a un creciente parque automotor y nada más. Pero lo que no me hace reír en lo más mínimo es el primer aforismo. Sea como fuere, haya pasado el tiempo que haya pasado, lo cierto es que esos «Negros en Europa» siguen pareciéndome tan actuales como nunca. Y es en ese punto donde se termina la literatura.

 

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El círculo y el arco

 

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Oliver Wendell Holmes Sr., en su The Autocrat of the Breakfast-Table, de 1858 («El autócrata de la mesa del desayuno» —me encanta ese título—), nos deja una interesante reflexión: «Digo que el engreimiento es algo tan natural para las mentes humanas como lo es un centro para un círculo. Pero los pensamientos de las personas de mente pequeña se mueven en círculos tan pequeños que una conversación de cinco minutos te da el tiempo suficiente como para determinar toda la curva de su arco. En cambio, un arco en el movimiento de un intelecto grande no se diferencia sensiblemente de una línea recta. Incluso si tiene la tercera vocal como su centro [Se refiere a «I», el cual en inglés es el pronombre de primera persona; es decir «yo»], no lo traicionará pronto. El pensamiento más elevado es el más aparentemente impersonal y éste, obviamente, no implica ningún centro individual».

Las paráfrasis siempre son interesantes cuando son inteligentes, y la de Wendell Holmes me parece una de ellas. Ejemplificar un tema apelando a unas imágenes totalmente ajenas a ellas es una excelente forma de hacernos ver aquello que a veces se pierde en la bruma de las palabras abstractas. En síntesis, la imagen usada por Holmes en la siguiente:

 

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Antes de que alguien se sienta ofendido (la nueva costumbre que a todos permite sentirse émulos de Einstein sólo porque sí), aclaro que la diferencia entre el círculo pequeño y el grande es la que destaca Holmes en el mismo principio de su texto: «engreimiento» es la palabra que él usa.  El círculo pequeño es, entonces, el engreído que pretende ser el círculo mayor sin siquiera notar la diferencia; así que nada de racismos ni xenofobias ni nada por el estilo por aquí. Es sólo una cuestión de tamaño y quien quiera ser una línea recta, pues entonces que empiece a ensanchar sus horizontes.

De cómo una botella de licor nos lleva de la mano hasta una mujer desnuda

 

Lady Godiva by John Collier

Lady Godiva, por John Collier

Termina la cena y el anfitrión trae, entre otras botellas varias, una de un licor de chocolate Godiva. Alguien pregunta si el licor toma su nombre de leyenda de Lady Godiva y otro asegura que así es. Lo que nadie puede asegurar es si esa historia es verdadera o si es, como se dijo antes, sólo una leyenda. En esa sobremesa nadie cometió la torpeza de buscar en su smartphone la respuesta a esta pregunta; pero ya solo en casa no pude con mi genio y me dispuse a constatar la verdad detrás de ese asunto (estoy seguro de que al menos uno —tal vez dos— de las personas que estaban allí hicieron lo mismo).

La leyenda dice que esta dama anglosajona se solidarizó con los sufrimientos y apuros de sus vasallos, a los que su marido esquilmaba con tributos abusivos y que cabalgó desnuda atravesando la ciudad como forma de protesta. El primero en dejar constancia de esta historia fue el cronista del siglo XIII Roger de Wendover; quien dejó escrita la legendaria historia de Godiva, la esposa del duque Leofric que lució su desnudez por las calles de Coventry para lograr así que su marido bajara los impuestos locales.

En realidad, aquella noble británica sí existió en el siglo XI, tal y como queda constatado en las crónicas de Florence de Worcester. En ellas habla de Godiva, una bella joven que estaba casada con Leofric, uno de los nobles más importantes del siglo XI. Sin embargo, no hay ninguna referencia al célebre paseo a caballo, algo que parece haber surgido o de la imaginación del pueblo o del propio puño de Wendover.

Algunos historiadores creen que en realidad lo hizo vestida tan sólo con un camisón, la ropa interior de la época, pero que para la moral de aquellos días ya se consideraba como si fuese desnuda. La leyenda, que según los historiadores puede estar basada en una historia real —al menos parcialmente—, finaliza aclarando que Leofric, conmovido por el gesto de su esposa, cumplió su promesa y rebajó los impuestos (que tomen nota las primeras damas de países varios).

Para finalizar, vuelvo al licor de aquella sobremesa: Es cierto que  una de las marcas de bombones de lujo más populares se llama Godiva Chocolatier en homenaje a esta figura histórica. Con los años, sus cajas doradas de bombones con el dibujo de la condesa desnuda se han convertido en un souvenir típico de Bélgica.

Una galería de obras varias sobre esta figura histórica y mítica al mismo tiempo. Para ver las imágenes en mayor tamaño, hacer clic sobre una de ellas: