El hombre de Altamura

 

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Hace unos 150.000 años, un hombre de Neanderthal estaba explorando la cueva de Lamalunga, en el sur de Italia, cuando cayó en un sumidero. Demasiado herido para salir de nuevo, murió de deshidratación o hambre. Durante los siglos siguientes, el agua que corría por las paredes de la cueva gradualmente incorporó los huesos del hombre en concreciones de carbonato de calcio. Sin ser molestados por los depredadores o por el clima, permanecieron en un estado inmaculado de conservación hasta que los investigadores de la cueva finalmente los descubrieron en 1993.

“El hombre de Altamura” es uno de los esqueletos más completos del Paleolítico jamás descubiertos en Europa, pero hay un inconveniente: los huesos se han vuelto tan profundamente envueltos en su matriz de piedra caliza que nadie ha encontrado una manera de sacarlos de allí sin destruirlos; por lo tanto, y al menos por ahora, toda la investigación debe llevarse a cabo en la cueva.

Oldest Neanderthal DNA Found in Italian Skeleton (2)

Los resultados de las investigaciones (publicados por el Journal of Human Evolution), arrojan unos resultados espectaculares: Este hombre vivió hace entre 130.000 y 172.000 años y su ADN demuestra que sin duda era un Neandertal.  Se cree que es el esqueleto más completo y antiguo y además se trata del ADN más antiguo de esta especie que se ha obtenido nunca.

Como un recordatorio de nuestro futuro, el Hombre de Altamura se haya unido para siempre a la Madre Tierra y desde allí sigue contándonos cosas. Afortunados aquellos que tienen oídos capaces de escuchar esas palabras.

Contra la inmortalidad

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Últimamente he visto la aparición de algunos artículos científicos o pseudocientíficos que cantan loas a un posible próxima logro científico: la inmortalidad. Se supone que estamos cerca de vencer a la muerte y que por lo tanto la inmortalidad está a la vuelta de la esquina. Y no puedo menos que preguntarme algunas cosas:

• ¿Es nuestra vida digna de ser vivida por toda la eternidad? ¿Tan importante es lo que hacemos a diario como para querer hacerlo por los siglos de los siglos?

• Como siempre, los mitos nos enseñan algo y en este caso podemos recordar varias historias al respecto; en general todas ellas nos recuerdan que todo beneficio tiene su contraparte, que nada es perfecto; y cuando los mitos tocan el tema de la inmortalidad siempre el personaje se olvida de algo importante: pedir, también, la eterna juventud. Estos artículos nada dicen de eso ¿Entonces nos darán la inmortalidad pero seguiremos envejeciendo? No le veo el negocio por allí.

• Considerando que la desigualdad ha sido la moneda corriente a lo largo de toda la historia humana, es muy probable que quienes accedan primero a este beneficio sean los ricos y poderosos ¿Están seguros, entonces, que quieren vivir para siempre en un mundo donde gente como Donald Trump, Carlos Slim, Kim Jong-un, el Rey Juan Carlos o Adam Sandler sean inmortales?

Soñar no cuesta nada

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Pues, no; no cuesta nada y es una fuente inagotable de beneficios si se lo hace correctamente. Soñar como punto de partida para la movilización personal; para dar inicio a un camino, sea éste cual fuere. El siglo XX, como bien sabemos, tuvo de todo: las dos guerras más atroces que el hombre haya visto; revoluciones; bombas atómicas; migraciones masivas; pero también vio el germen de una revolución en las artes; aprendimos a volar y a navegar futuro-3por el espacio; expandimos nuestra comprensión del universo que habitamos (hasta la década del 20 del siglo pasado ni siquiera se conocían otras galaxias); y muchas, demasiadas cosas más que ustedes podrán agregar a cada una de las listas. Si nos fijamos bien, lo que integra la segunda lista fue producto, básicamente, de los sueños. Los hombres de aquella época ansiaban romper los límites humanos, querían volar, moverse más de prisa, mirar más allá de lo que nuestros pobres ojos nos permitían ¡y lo hicieron en ambos sentidos!, de lo infinitamente pequeño como a los incomprensiblemente grande.

Pero hoy la sensación que se tiene es otra. ¿Cuáles son los sueños del hombre actual? ¿Aparecer en una pantalla? ¿Volverse millonario? ¿Acceder a la fama sin importar el medio usado para tal propósito? No veo mucho más por allí. Lesfuturo-2 propongo un pequeño ejercicio: busquen una revista de los años cincuenta; una revista, si es posible, de temas o de información general. Estoy seguro de que verán en ella algún artículo titulado “El mundo del mañana”; “Las ciudades del año 2000”; “Los aviones del futuro”; “El hombre en Marte”; etc. Ésas eran las ideas que impulsaban el imaginario social de aquel entonces. ¿Y hoy, dónde están los sueños de futuro; dónde las ansias de avanzar, de sorprender, de crecer o de seguir volando? La verdad es que no los veo por ningún lado; sólo veo personas preocupadas por la imagen y por lo que el otro piense de esa imagen. Lejos que querer pisar la superficie de Marte parece que hoy sólo es necesario una cámara digital.

El consultorio de Dr. Acula

Y uno viene tonteando por las calles, mirando aquí y allá despreocupado, cuando la realidad o el surrealismo o el absurdo lo golpea en la frente y lo despierta de manera terminante con algo como esto:

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A lo largo de mi viaje me he encontrado con muchas muestras de sincretismo, sobre todo el que intenta aunar las ideas religiosas con la sociedad laica o con la ciencia. Muchas de ellas son, hasta cierto punto, comprensibles e inocuas; pero hay veces en que ese sincretismo es bastante más curioso o, me atrevería a decir, que al menos suena más peligroso. Esta imagen la tomé en la ciudad de Quiroga, en México, y la verdad es que me resulta preocupante pensar en las capacidades o métodos del pediatra en cuestión. Teniendo en cuenta de que la medicina moderna intenta ser lo menos invasiva posible, sobre todo con los niños ¿Qué métodos usará el Doctor Ignacio Fuentes para tranquilizar a sus pacientes cuando nos presenta a un ser agonizante y sufriente desde la misma imagen en la entrada? ¿Prescribirá antibióticos o padrenuestros? ¿Creerá en los virus o sólo en el pecado original? Malaventurados los niños que caigan es sus manos…

Sí, existe.

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El cartel que ilustra esta entrada es una muestra patente de lo que yo llamo la odiosa filosofía Facebook. Allí cualquier imbécil dice lo primero que se le ocurre y de inmediato es seguido por una infinidad de estúpidos que ni siquiera se detiene a pensar durante tres segundos si lo que están viendo y leyendo tiene algún asidero lógico o (como en el caso de las citas o de ciertas noticias) si tiene una base real y fundamentada. Este tipo de carteles (o como diablos se los llame) se vuelven de inmediato virales; término que si lo pensamos un poquito poco tiene, también, de amable o halagüeño. El error del cartel precedente es buscar el “error” o la “culpa” donde no está. No es atacando a la ciencia como van a terminarse los problemas; sino que hay que buscar a los verdaderos culpables donde están: en las fábricas de armas (sobre todo en ellas; un par de datos: un bombardero B2 Spiriti cuesta 2.200 millones de dólares. El año pasado EE.UU. firmó un contrato por 55.000 millones de dólares para el desarrollo y la construcción de 20 bombarderos B3). por otra parte, el costo total del programa Curiosity (el que busca agua en Marte) fue de 2.500 millones de dólares; es decir lo mismo que cuesta un solo bombardero. La exploración científica es indispensable para el avance de la humanidad toda y no es recortando lo ya bastante poco que tiene ésta como van a solucionarse los problemas. Insisto: hay que atacar donde el problema está de verdad. ¿Y qué sucede con los actos de corrupción que mueven billones de dólares cuando con sólo una pequeñísima parte de eso podríamos encontrar la cura para muchas enfermedades curables? ¿Y el narcotráfico? ¿Y los billones que están en manos de diez o veinte familias y que además siguen creando más desigualdad para obtener más y más y más dinero? ¿Y las religiones —con el catolicismo a la cabeza de la lista—? Si hay sitios sin agua en nuestro planeta; si no hay comida suficiente en muchos países, si no hay salud en otros tantos, no es porque el dinero se gaste en exploraciones científicas estúpidas; sino que es debido a decisiones conscientes tomadas por políticos y hombres de estado o empresarios para quienes la vida humana tiene menos valor que la cantidad de ceros de su cuenta bancaria. Entre ellos juegan a ver quién al tiene más larga mientras medio mundo se muere de hambre, de sed o por enfermedades evitables.

El dinero para erradicar toda el hambre del mundo se ha calculado en aproximadamente 33.000 millones de dólares. Eso es lo que gastan las naciones en armamentos cada ocho días.

Sí, gente; hay inteligencia en la Tierra; pero no es haciendo carteles como estos la manera de demostarlo.

Más de lo mismo:

Ojo en el cielo.

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La rueda creada por Horace-Bénédict de Saussure

 

¿Cuál es el cielo más azul que has visto en tu vida? Es una excelente pregunta aunque, como todo color, sujeta a los espejismos de la percepción. De cualquier manera, algunos naturalistas han intentado responderla. En 1789 el físico y alpinista Horace-Bénédict de Saussure invento el cianómetro —tal vez el instrumento de medición más poético que se haya inventado—, utilizando un despliegue circular de 53 secciones tonales armado con papeles teñidos que abarcaban todo el espectro del azul, el cual fue probado en experimentos en las montañas de Suiza. Las secciones iban desde el blanco hasta el negro, con cada una teñida por variaciones de azul prusiano. Con este aparato lograron determinar que la “azulidad” del cielo es una medida de transparencia causada por la cantidad de vapor de agua en la atmósfera. Humboldt luego usó este instrumento en sus expediciones.

Saussure sabía que el azul del cielo era un efecto óptico y sostuvo que, ya que el color se desvanecía sutilmente en el blanco de las nubes, ello debía de ser un indicador de su contenido de humedad. El momento definitivo que había inspirado la conclusión de este aparato ocurrió en 1787, cuando Saussure subió al Mont Blanc y observó el que creía era el cielo más azul que había visto jamás y al cual midió en 39 grados de dicha tonalidad,sea  lo que fuere que eso signifique.

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Tarjeta postal con las gradaciones de cyan. ¿Alguien sabe dónde puedo conseguir una?

 

Convergencias.

A. Gaudionlux Letras y cuerpo

De uno de esos estupendos diálogos que Eduard Punset sostiene a menudo con diferentes personalidades de la ciencia, tomo este fragmento que me pareció maravilloso y, para mí, al menos, sumamente esclarecedor. La charla, esta vez, fue con el catedrático de Neurociencia Cognitiva de la Universidad de Londres, Semir Zeki y de él es el fragmento que sigue:

“El sentido del arte es plasmar el ideal creado por el cerebro en un lienzo o en una escultura. Hace poco alguien me preguntó ¿Por qué el arte está tan ligado al sufrimiento? Y la respuesta es muy simple: Está tan ligado al sufrimiento por la dificultad de plasmar en una obra de arte los conceptos del cerebro. De manera que algunos artistas, como Miguel Ángel, dejaron muchas obras inacabadas; y lo mismo sucede con el amor. Creo que no es fácil hacer que todos los conceptos e ideales que el cerebro ha creado confluyan en una persona única. De manera que es una cuestión de compromiso y sucede que a veces ese compromiso no es muy duradero, no está lleno de vida y a menudo se rompe”.

Enlazar los dos temas que considero fundamentales en la vida de las personas, como son el amor y el conocimiento, de manera tan elegante y simple me pareció maravilloso. Ayer hablé del valor que tiene el conocimiento científico como una capa añadida de comprensión y de posibilidad de profundización; hoy Semir Zeki lo demuestra. Entender que la frustración de no poder expresarnos como queremos cuando escribimos un poema, un cuento o cuando queremos componer una canción tiene la misma base y fundamento de la frustración amorosa hace que vea bajo una nueva luz a esas cosas que se me hacen tan necesarias.