El lugar de Juan Gris

 

 

Juan Gris 26

 

Cada vez que nos adentramos en una biografía de alguno de esos artistas que nos gustan pero que no tienen la pátina de la popularidad masiva de algunos otros (los cuales no siempre merecen la posición que detentan) nos vemos obligados a verlos en una constante referencia a ese artista mayor. El caso de Juan Gris es uno de ellos. En lo personal, creo que los trabajos cubistas de Juan Gris (y también los de Georges Braque) son superiores a los de Picasso, pero no hay texto donde no veamos una constante referencia entre uno y otro; como si Juan Gris no tuviese valores por sí mismo y siempre tuviese que ser comparado con su compatriota.

Juan Gris (nacido José Victoriano González-Pérez en Madrid, en 1887) alguna vez dijo: «La pintura para mí es como un tejido, una pieza uniforme con un conjunto de hilos para la representación»; y eso parece notarse de manera inmediata cuando vemos sus cuadros cubistas (cabe acotar que fue Juan Gris quien empezó a trabajar la técnica del papier collé: recortes de cartón y papel, en ocasiones obtenidos de periódicos, que se pegan sobre el lienzo para combinarse con el óleo, y que fue su principal aportación al cubismo). Creo ver, en cada cuadro de Gris, esos hilos de los que habla en su cita. No puedo verlos sin considerar esa estructura o esa puesta en escena detrás de cada uno de ellos.

 

 

Juan Gris 32

 

«Prefiero la emoción a las reglas correctas», es otra de sus frases, la cual no necesita más explicación que, nuevamente, ver alguno de sus cuadros y dejarnos ir al interior de ellos. Las engañosas líneas rectas —las que podrían relacionarse de manera directa con esas reglas correctas—, dejarán, sin lugar a duda alguna, a la emoción de la obra artística en sí y por sí.

No voy a extenderme más con el texto; quisiera, más que nada, dejar aquí parte de la obra de un artista que me parece magnífico pero al que no siempre se le da el lugar que (creo) merece. Para ello, comparto una galería con una muestra de su obra. Para ver las imágenes en mayor tamaño, hacer clic sobre una de ellas.

 

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El alma del vino

Carlos Schwabe fue un artista nacido en Altona, Holstein, Alemania. A corta edad su familia se mudó a Suiza, donde estudió arte. Más adelante se mudó a París, donde comenzó a trabajar como diseñador de papel tapiz y donde se unió al grupo de los simbolistas. Ilustró varias obras literarias, entre ellas la novela Le rêve de Émile Zola; Les fleurs du mal, de Charles Baudelaire; Pelléas et Mélisande, de Maurice Maeterlinck; y Jardin de l’infante, de Albert Samain’s; entre otros.

De Las flores del mal, de Charles Baudelaire, dejo aquí la ilustración para El alma del vino y, a continuación, el poema.

 

El vino

El alma del vino, 1900. Carlos Schwabe (1866–1926)

 

El alma del vino

Cantó una noche el alma del vino en las botellas:
«¡Hombre, elevo hacia ti, caro desesperado,
Desde mi vítrea cárcel y mis lacres bermejos,
Un cántico fraterno y colmado de luz!»

Sé cómo es necesario, en la ardiente colina,
Penar y sudar bajo un sol abrasador,
Para engendrar mi vida y para darme el alma;
Mas no seré contigo ingrato o criminal.

Disfruto de un placer inmenso cuando caigo
En la boca del hombre al que agota el trabajo,
y su cálido pecho es dulce sepultura
Que me complace más que mis frescas bodegas.

¿Escuchas resonar los cantos del domingo
y gorjear la esperanza de mi jadeante seno?
De codos en la mesa y con desnudos brazos
Cantarás mis loores y feliz te hallarás;

Encenderé los ojos de tu mujer dichosa;
Devolveré a tu hijo su fuerza y sus colores,
Siendo para ese frágil atleta de la vida,
El aceite que pule del luchador los músculos.

Y he de caer en ti, vegetal ambrosía,
Raro grano que arroja el sembrador eterno,
Porque de nuestro amor nazca la poesía
Que hacia Dios se alzará como una rara flor!

 

Charles Baudelaire

 

 

El hombre agregado

 

Escribía Van Gogh a su hermano en una de sus cartas: «Todavía no conozco mejor definición de arte que esta: El arte es el hombre agregado a la naturaleza; la naturaleza, la realidad, la verdad, cuyo sentido el artista destaca, como así también la interpretación, el carácter que éste expresa, despeja, discierne, libera, ilumina».

 

van Gogh

Jarrón con lirios – Vincent van Gogh

 

El cuadro Jarrón con lirios se encuentra expuesto en el Museo Van Gogh de Ámsterdam. Es una de las obras realizadas cuando se encontraba ingresado en la clínica psiquiátrica en Sain–Rémy, una localidad cercana a Arlés. Durante la primavera de 1890 Van Gogh va a emplear como modelos de sus trabajos las flores que recogía en el frondoso jardín del hospital de Saint-Paul. Su delicado estado de salud le impedía trasladarse a los alrededores por lo que decidió realizar una serie protagonizada por lirios y rosas en un jarrón. Es una perfecta puesta en escena de la definición de arte que hemos leído más arriba: El hombre agregado a la naturaleza, que la interpreta, la expresa, despeja, discierne, libera, ilumina. Sin duda, a veces la realidad es más realidad a través del arte.

Lo que perdura en la oscuridad

 

Me topé con el trabajo de Michael Ackerman como siempre: por casualidad. La intensidad de su trabajo (siempre en blanco y negro) provocó en mí sensaciones más hermanadas con el silencio que con la sorpresa. El uso del grano grueso en la impresión, el sutil fuera de foco buscado adrede y, por supuesto, los temas elegidos (incluso cuando se trata de autorretratos o retratos), me dejaron más pensativo que subyugado por lo que suele ser un arte más cercano a lo teatral la mayor parte de las veces. Hay, por supuesto, muchos análisis de las obras de Ackerman, pero no me adentraré en ellos, sólo dejaré algunas muestras de su trabajo y sus mismas palabras, todo lo cual debería ser más que suficiente para explicar lo inexplicable.

 

Michael Ackerman 01

 

La fotografía que lo explica todo es una fotografía muerta, la que está viva es aquella que cuestiona, que crea preguntas.

No creo que la fotografía sea una forma de alcanzar la inmortalidad. Por supuesto que no. Pero es una forma de guardar, de conservar cosas, de aferrarme a lo que me importa. Es una forma de preservación. 

 

Michael Ackerman 08

 

Cuando estoy fotografiando me siento muy conectado con lo que fotografío, y eso me hace sentirme más vivo en ese momento. Es un sentimiento persistente. Vivir es algo diferente al mero hecho de existir; tal vez sea la pasión, el amor, creer realmente en algo que sabes que es verdad. También tiene que ver con poder aprender, evolucionar. Con no estar estancado.

Tampoco creo que la fotografía sustituya a la memoria, como tampoco lo hace la escritura. Las fotografías son transformaciones de la memoria, de la experiencia. Así que no creo que fotografiar a alguien te permita recordarlo mejor.

 

Michael Ackerman 15

 

Lo cierto es que tengo una relación conflictiva con el tiempo, no me siento nada cómodo con él. Estoy tan obsesionado con el paso del tiempo que eso puede llegar a ser paralizante. Pienso demasiado en ello y hago muy poco al respecto. Pierdo mucho tiempo pensando en ello.

Los lugares y las personas que fotografío tienen algo en común; que son misteriosos. También son impredecibles, vulnerables, generosos y necesariamente imperfectos.

 

Michael Ackerman 10

 

Muchas veces me pasa que veo a alguien y esa persona me intriga, siento el deseo de fotografiarla, pero no sé cómo, no sé cómo hacer que su cara sea más interesante. No se trata de hacer solo un retrato. Se necesita tiempo, persistencia, convicción y suerte para ir más allá de la superficie. Necesito que la gente que fotografío me ofrezca una forma de entrar. Por eso digo que son generosos y valientes. Y también yo necesito ser valiente para aceptar lo que me ofrecen. Y lo cierto es que a menudo no lo soy.

 

Una galería con otras imágenes de Michael Ackerman. Para ver las imágenes en mayor tamaño, hacer clic sobre una de ellas. Para ver imágenes de su libro Half Life, pueden visitar su sitio oficial, aquí.

 

Entre lo sacro y lo profano

 

Marco Battaglini 22

 

Hace unos días me encontré frente a la obra de Marco Battaglini. Lo primero que me llamó la atención fue lo obvio: el uso de imágenes clásicas en ambientes modernos propios de las grandes urbes del siglo XXI. Busqué algunas imágenes más y, aunque en un primer momento el uso y abuso de este recurso hace que poco a poco las imágenes pierdan un poco de su fuerza expresiva, luego fui «puliendo» las que más me gustaban y las que no y el resultado final terminó pareciéndome más que interesante. Claro está, a medida que uno avanza en la lectura de la obra va encontrando más y más detalles, lo que agrega capas de sentido a cada uno de los cuadros.

 

Marco Battaglini 04

 

Copio la biografía de Battaglini tomada de la página Eden Fine Arts: Marco Battaglini, nacido en Verona, Italia, en 1969, es un artista afincado en Costa Rica que combina de manera magistral los estilos Clásico y Contemporáneo en los pastiches Pop postmodernos. Estudió en academias en Italia durante más de diez años antes de comenzar a crear colecciones notables e icónicas de impresiones en plexiglás.

Battaglini actualiza la historia profundamente tradicional de sus raíces italianas combinando imágenes de pinturas maestras con fondos urbanos profanos. Su obra de arte expone influencias históricas con un toque irónico y contemporáneo en un plano donde el tiempo no existe. El objetivo del artista es revelar las limitaciones temporales y espaciales que interrumpen la interpretación de la realidad al eliminarlas de sus collages, combinando el tiempo y el espacio en un trabajo que combina diosas y graffiti. Las obras de arte de Battaglini combinan lo divino con lo vulgar, lo tradicional con lo iconoclasta y lo sobrio con lo humorístico en una colección complicada y visualmente impresionante. El artista utiliza en su obra una mezcla de estilos, culturas y espacio-tiempo, para invitar a su público a reflexionar sobre la aldea global de hoy y cómo la «democratización» de la cultura ha creado una evolución del conocimiento.

 

Una galería de obras de Marco Battaglini. Para ver las imágenes en mayor tamaño, hacer clic sobre una de ellas:

 

El oxímoron de los murales

México, país de gran tradición muralista, me ha hecho disfrutar, aprender, comprender, saborear, entender y sorprender con este género artístico. La pintura mural ha pasado de ser, para quien esto escribe, una mera exposición grandilocuente (generalmente de una expresión política) a una forma maravillosa de magnificencia expositiva y, al mismo tiempo, de delicadeza detallística. Claro, yo sólo había visto murales en los libros sin comprender del todo que ese oxímoron me impedía ver absolutamente nada. Ahora tomo nota no sólo de los sitios adonde quiero viajar, sino también de las obras que quiero ver y, entre ellas, se encuentra este mural italiano, pintado por Giulio Romano entre 1532 y 1534.

 

Lahabitacion de los gigantes 1

 

Copio: El pintor Giulio Romano decoró el Palazzo del Te fuera de Mantua con una serie de espacios ilusionistas y efectos especiales, que culminaron en una sala desconcertante en la que los gigantes que se han rebelado contra Zeus son aplastados por su transgresión: Giulio «pinta las paredes», dejando al espectador en una ciudad desmoronada en la que Zeus arroja relámpagos desde los cielos. El poeta Gregorio Comanini elogió la fantástica imaginación de Giulio:

«En Mantua, en una habitación en el Palazzo del Te, Giulio Romano ha pintado gigantes golpeados por un rayo en Flegra. Están aplastados bajo los escombros de la roca y la montaña, en posiciones tan extrañas y horribles que cualquiera que viera un espectáculo así en realidad seguramente se horrorizaría y sentiría una gran angustia. Sin embargo, dado que se trata de una imitación y una pintura, cualquier persona agradecería la oportunidad de verla y se sentiría muy complacida con ella, como lo demuestra la frecuencia con la que los visitantes acuden en masa para verla».

 

Lahabitacion de los gigantes 2

 

Giorgio Vasari escribió: «Que nadie piense nunca ver ningún trabajo del pincel más espantoso o más realista que este».

Esa breve acotación de Vasari selló de manera definitiva la necesidad de tener que ver ese mural, algún día, con mis propios ojos. De alguna manera, sigo viendo murales a través de un medio incorrecto: papel o pantalla, poco importa lo inapropiado que sea; lo importante es que sé que estoy perdiéndome algo realmente grande.

Para ver la primera imagen en mayor tamaño y excelente definición, pueden ir aquí.

Para ver la segunda imagen en mayor tamaño, pueden ir aquí (no encontré otra con mejor definición).

Un enlace, también, al sitio oficial, aquí.

Sobre la maledicencia

Leer a José Ingenieros es una tarea no apta para espíritus débiles. Cada página —si no cada párrafo u oración—, es un verdadero mazazo de sentido común y fortaleza moral. En su El hombre mediocre, en el capítulo II (La mediocridad intelectual), encuentro este apartado sobre la maledicencia; esa moda actual que se esparce por todos los ámbitos bajo el amparo de la estupidez general que nos rodea y que gusta más de los chismes que de las verdades y que presta más atención a los prejuicios que a las pruebas. Seguramente ustedes conocen a alguno (yo sí). Dice Ingenieros:

 

Maledicencia

 

«Si se limitaran a vegetar, agobiadas como cariátides bajo el peso de sus atributos, las personas sin ideales escaparían a la reprobación y a la alabanza. Circunscritas a su órbita, serían tan respetables como los demás objetos que nos rodean. No hay culpa en nacer sin dotes excepcionales; no podría exigírseles que treparan las cuestas riscosas por donde ascienden los ingenios preclaros. Merecerían la indulgencia de los espíritus privilegiados, que no la rehúsan a los imbéciles inofensivos.

   Desgraciadamente, suelen olvidar su inferior jerarquía y pretenden tocar la zampoña, con la irrisoria pretensión de sus desafinamientos. Se tornan entonces, peligrosos y nocivos. Detestan a los que no pueden igualar, como si con sólo existir los ofendieran. Sin alas para elevarse hasta ellos, deciden rebajarlos: la exigüidad del propio valimiento les induce a roer el mérito ajeno. Clavan sus dientes en toda reputación que les humilla, sin sospechar que nunca es más vil la conducta humana. Basta ese rasgo para distinguir al doméstico del digno, al ignorante del sabio, al hipócrita del virtuoso, al villano del gentilhombre. Los lacayos pueden hozar en la fama; las personas excelentes no saben envenenar la vida ajena».

A continuación, Ingenieros nos regala, a modo de ilustración de los párrafos anteriores, una lectura de La calumnia de Apelles, el cuadro de Botticelli (si quieren ver el cuadro en detalle, pueden entrar aquí):

 

Botticelli - La calumnia de Apelles medium

 

   «Ninguna escena alegórica posee más honda elocuencia que el cuadro famoso de Sandro Botticelli. La calumnia invita a meditar con doloroso recogimiento: La Inocencia yace, en el centro del cuadro, acobardada bajo el infame gesto de la Calumnia. La Envidia la precede; el Engaño y la Hipocresía la acompañan. Todas las pasiones viles y traidoras suman su esfuerzo implacable para el triunfo del mal. El Arrepentimiento mira de través hacia el opuesto extremo, donde está, como siempre sola y desnuda, la Verdad; contrastando con el salvaje ademán de sus enemigas, ella levanta su índice al cielo en una tranquila apelación a la justicia divina. Y mientras la víctima junta sus manos y las tiende hacia ella, en una súplica infinita y conmovedora, el juez Midas presta sus vastas orejas a la Ignorancia y la Sospecha».