Pequeños milagros

viajar

La finalidad de la vida no es prosperar sino transformarse. Cuando uno se lanza a lo desconocido se salva.

Elena Poniatowska.

Debo sincerarme: se me hace difícil hablar de mí o “desde” mí. Acostumbrado a permanecer en las sombras, decir “esto hice” me parece una impertinencia, una exposición inacepatble de alguien que no merece llamar la atención. Muchos amigos y familiares me han pedido que les cuente todo lo que he vivido en estos últimos meses con la mejor de las intenciones; comparten, de ese modo, lo que uno ha tenido la suerte de recoger a lo largo del camino; pero aun así me cuesta poner por escrito esas cosas. También noto que, cuando miro hacia atrás, más que lugares (que los hubo y maravillosos), veo que tengo la mochila llena de personas, de francas y honestas sonrisas, de cenas compartidas con extraños que fueron amigos por un rato o unos días, de ayuda incondicional de uno y otro lado, de paseos a sitios que uno u otro no conocía e incluso de largos viajes a sitios remotos sólo “porque sí”, sólo porque alguien iba allí y uno le decía “te acompaño” y así se seguía por kilómetros o días (las dos formas diferentes de “medir” las distancias). Me gusta eso, lo reconozco; me gusta ver que más que las fotos inevitables de hermosos paisajes llevo conmigo los nombres y la imagen de muchas personas, algunas de las cuales siguen en contacto conmigo mientras que con otras, no menos importantes, ya hemos tomado caminos diferentes. Cuando uno se lanza a lo desconocido se salva. Dice Elena Poniatowska; y no diré que estoy a salvo, pero al menos saber que lo he intentado (y que sigo intentándolo) me sabe a pequeño milagro. Vaya hablé de mí o desde mí; tal vez la próxima vez me resulte más sencillo…

21 comentarios el “Pequeños milagros

  1. Mariel dice:

    Ya sea en las sombras o a plena luz del día, tu esencia no cambia, en silencio o hablando, te sigo acompañando en éste paso por la vida

    Abracitos

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  2. Shira Shaman dice:

    «Escríbelo
    para que no perezca.
    Escríbelo
    contra el olvido.
    Escríbelo para retenerlo…»
    Cristina Peri Rossi

    Es privilegio de quienes te leemos conocer parte de tu experiencia de viaje, a veces no es sencillo hablar en primera persona, creo que ahora que haces un recuento de esos pequeños milagros, de los lugares y las personas,que te han acompañado, logras darte cuenta que te has transformado.
    Que la luz de las palabras te iluminen en tu recorrido y nos contagien de colores tus experiencias.
    Un fuerte abrazo querido viajero. Y no sea tímido siga hablando en primera persona 🙂

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    • Borgeano dice:

      Estoy recibiendo mucho más de lo que esperaba; gracias infinitas por ello. Los versos de Peri Rossi son un excelente argumento, aunque podría escribirlo «para no olvidarlo» y no mostrarlo ¿no? 😀 Gracias Shira por ese empujón emocional.
      Abrazo.

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  3. Escríbelo y cuentan (desde el punto de vista que quieras); me encantaría que compartieras tu salvación… 🙂

    Un abrazo.

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    • Borgeano dice:

      Gracias Alberto. He pensando, a lo largo del camino, en tus fotos y en tu blog, Enalma. Muchas veces he querido tener una cámara de buen a calidad para poder registrar ciertos lugares con mayor riqueza; pero por razones de practicidad viajé con una pocket y poco más. Gracias por tus palabras Alberto y veré hasta dónde me animo.

      Un abrazo.

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      • Bueno, no se puede llevar todo. Pero lo que quede en tu retina lo podrás rememorar y bajo el tamiz de tus experiencias seguro que haces un gran largo relato que trasladar a todo el mundo.
        Abrazos.

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  4. María dice:

    Camina, cuenta y salvaté. Y luego, compártelo con nosotros desde esa primera persona que acabas de encontrar.
    Que tu viaje esté lleno de sorpresas y que sigas llenando tu mochila de buena gente.
    Un abrazo enorme, viajero.

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    • Borgeano dice:

      Gracias María; veo que cuento con un buen caudal de amigos y eso se siente muy bien (ahora que lo pienso ¿quién dijo que sólo recogí amigos por la ruta? ¡Aquí ya tenía un montón!). Empezaré a poner en orden mis notas y algo saldrá de ellas. Gracias otra vez.
      Abrazo.

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  5. Loretta Maio dice:

    A todos cuesta hablar de sí mismo o desde sí mismo; yo me pongo en tu lugar y te entiendo a la perfección. Lo importante es la riqueza que llevas en tu mochila, que de seguro habrás de compartir cuando lo creas necesario. Te acompaño desde acá, y porqué no con unos ricos mates.

    Que tengas un lindo día 😉

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    • Borgeano dice:

      Sí, así es Loretta; he leído muchos blogs en los cuales sus autores hablan en primera persona constantemente y no me resultan molestos ni egocéntricos, pero cuando quiero hacerlo yo, algo pasa, algo se interpone en mi camino. De todos modos, algunas cosas dejaré por aquí.
      Gracias nuevamente ¡Y vengan esos mates! (Hermoso gesto de amistad, si los hay).

      Abrazo enorme.

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  6. neusalc dice:

    El viaje nunca cesa, primero se recorre el camino y, luego, con el tiempo, se asimila cada paso, detenerse a pensarlo y a comprenderlo no es tarea fácil, y a veces hay tantos estímulos y tantas cuestiones que responder que pasan los años y sigue el recuerdo, la nostalgia y esa sensación de querer volver a cargar la mochila sobre los hombros y perderse de nuevo 🙂

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  7. redalmados dice:

    Una mochila llena de experiencias.
    Por aquí estamos deseando que nos hables en primera persona así que no te cohibas por nada del mundo.
    Muchos besos

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  8. danioska dice:

    Qué encantador que te permitas mostrar el pequeño milagro de tu enorme ser-humano, Borgeano querido. Qué rico lo que cuentas, las personas como el gran hallazgo de tu viaje. No lo dudo pero me encanta corroborar lo que en ocasiones he sentido pero no sabía que sabía, hasta ahora que te leo. Al final, de eso se trata este viaje cotidiano: no de coleccionar fotos ni souvenirs, sino de llenar el alma de sentido y sentidos, ¿no crees?
    Abrazos (y esperamos las entradas «personales»)

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    • Borgeano dice:

      Pues sí querida D.: lo creo fervientemente y me alegra –ya que no me extraña– que hayas sentido lo mismo. Cuando le cuento a alguien sobre algún sitio de manera inevitable se cuelan en la historia las personas con las que compartí esos lugares; eso me hizo notar que lo que más afecto despierta en mí son esos recuerdos; es decir, esas personas. También el hecho de que hay sitios a los que no volvería si no fuese por una persona en particular. Quienes, como tú, yo, y muchos otros a los que tuve por suerte conocer a través del blog o personalmente, sienten que crecer no significa dejar de aprender y de reconocerse en esa evolución constante que es nuestra vida, ver que un viaje en sí ha cambiado nuestra forma de ver las cosas no es asunto menor. Ver, también, que las personas siguen siendo lo que valen, lo es mucho menos.
      Abrazo.

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