Llamado a silencio

 

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«La salvación sólo es posible mediante la imitación del silencio. Pero nuestra locuacidad es prenatal. Raza de charlatanes, de espermatozoides verbosos, estamos químicamente ligados a la palabra». Dijo Emile Cioran en Silogismos de la amargura. 

Cioran, un pesimista irredento (sin ir más lejos sólo hay que ver los títulos de sus libros: el nombrado Silogismos de la amargura, Del inconveniente de haber nacido, Breviario de podredumbre, por ejemplo) suele ser un observador detallado de la realidad. Otro pesimista irredento Arthur Schopenhauer, dijo: «La cantidad de ruido que cualquier persona puede soportar sin alteraciones está en proporción inversa a su capacidad mental».  Y la verdad es que cuando uno se ve obligado a escuchar el ruido propio de cualquier ciudad moderna (y poco a poco de la naturaleza también, el hombre no deja resquicio sin molestia) se ve que estar de acuerdo con estas ideas es algo más bien inherente a nuestra persona; es casi una necesidad.

Me pregunto, entonces, si estos filósofos tan pesimistas no son llamados así por nuestra necesidad de justificarnos, cuando en realidad lo único que hacen es decir las cosas tal como son. Que no nos guste o no nos convenga a nosotros no significa que no tengan razón, después de todo.

23 comentarios el “Llamado a silencio

  1. Florencia dice:

    Dalai Lama dijo: Esperar lo mejor, pero estar preparado para lo peor.
    Saludos compañero!

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  2. El silencio va de la mano con la oración, la meditación, la creación. El ruido lo encontramos desde los mercados del pasado y en nuestra época, digamos desde la revolución industrial a cada siglo aumentan los decibeles, y hoy con los instrumentos electrónicos arebatan y sacan del cuerpo el placer, pues los chicos del antro dicen, Necesito que las ondas reboten en mi cuerpo para sentir que disfruto, aunque el oído sufra y decline su agudeza, El ruido es contaminante y factor de enfermedad. Un abrazo, me abstengo de hablar de la vervorrea que tb es insultante, Abrazo mi buen

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    • Borgeano dice:

      hay muchos libros que hablan del silencio como parte integral del espíritu humano (entiéndase a éste como la síntesis de lo que tú señalas: oración, meditación, creación). Sin él nos transformamos en meros entes sin voluntad. No es esto una exageración; he visto cómo la gente se vuelve casi autómata cuando se ve envuelta en un entorno ruidoso. El caso de los jóvenes en os antros tal vez sea el más acentuado de todos.
      Por último, la verborrea es, como dices, insultante; no sólo es ruido per se, sino que además tiene por objetivo tratar de imbécil al que escucha.

      Un abrazo.

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  3. evavill dice:

    Estoy de acuerdo contigo y con ellos. No es pesimismo, es lucidez

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    • Borgeano dice:

      He tenido la posibilidad de caminar por selvas, bosques, montañas y playas de muchas latitudes diferentes; y el silencio es indispensable para poder sentir con profunda humildad lo que nos rodea. También he tenido que irme de muchos de esos sitios (he hablado ya de eso aquí), ante el escándalo humano; irme y buscar otro sitio, el cual tal vez no era tan bonito pero en el que al menos estaba solo y en silencio. Sí, el silencio es lucidez.

      Un abrazo.

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  4. Por un lado, actualmente, se subestima el poder del silencio, hasta el punto de transformase en miedo o fobia. De tal manera los pensamientos que nos incomodan de inmediato los calificamos de forma despectiva. Coincido con Evavill, la lucidez molesta.
    Yo necesito silencio para poder escribir, solo en algunas ocasiones, dependiendo de lo ajetreada que esté la mente, escucho música mientras escribo.

    Abrazo

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    • Borgeano dice:

      No sé si hay un término que indique de manera directa la fobia al silencio (si no es así, debería existir); pero una expresión que suele usarse mucho en estos casos y que es por demás correcta es “Horror vacui”. Creo que el asesinato del silencio proviene de ese horror al vacío, el cual, como todo sabemos, nos lleva de manera inmediata a lo interior. Eso es, en definitiva, lo que se quiere evitar: encontrarse con uno mismo. Pensar. Sentir.
      Yo escribo casi siempre en silencio y, en los raros casos en que lo hago con alguna música de fondo, ésta no tiene que ser cantada. En general me inclino por alguna obra clásica no demasiado estruendosa; algún concierto o sonata.

      Un abrazo.

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  5. El silencio es el sonido del alma. Alguien dijo. Cómo es mi alma? Silenciosa…entonces seré silenciosamente feliz.

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  6. Ahora que hablas del silencio, hace ya bastante tiempo que voy buscándolo, quién me lo iba a decir con lo charlatana que soy, pero dejé de ver la tele porque me molestaba el ruido, las reuniones de mucha gente por lo mismo, y estos días en que estreno vida, estoy disfrutando como nunca de mi añorado silencio. La paz que encuentro en mi casa vacía, sólo sentada en el sofá sin hacer nada más que escucharme respirar, es de las cosas más satisfactorias que he experimentado. La soledad elegida, es otra de ellas.
    Cuánto echaba de menos leerte…

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    • Borgeano dice:

      ¡Bienvenida al club! A mí también me gusta mucho charlar y eso está muy bien (sobre todo cuando se lleva a cabo esta costumbre con gente a quien uno quiere o con quien comparte ideas, momentos o intereses) pero también hay que saber llamarse a silencio aunque sea un ratito cada día.
      Hay un silencio forzado y un silencio buscado. Éste último es el que enriquece y eleva. Busquémoslo siempre, por él siempre está esperándonos.
      Y yo tan feliz de tenerte por aquí…

      Besos mil.

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  7. TERESA dice:

    Pues es que decir las cosas.como son no es precisamente malo, es que a veces el pesimismo no los dejaba ver las.cosas buenas, y eran incapaces de decirlas como eran.

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    • Borgeano dice:

      Hola Teresa, antes que nada, gracias por tu comentario. Estos días he estado en cama y, para matar el tiempo, he estado pensando en escribir un ensayo sobre este tema, así que agradezco que me hayas traído de nuevo a esta entrada. Mi idea (la del probable ensayo) es que estos filósofos no son pesimistas, sino realistas; sobre todo Schopenhauer, quien encuentra (dentro de su pesimismo) una salida salvadora: la ascesis, el amor y el arte. ¡Eso es ser optimista, diría yo! Ante el absurdo de cada día, una dosis de amor y de arte y todo se vuelve maravilloso…
      Claro, todo es una cuestión de actitud ¿No? Nosotros elegimos el color del cristal con el cual queremos mirar…

      Un abrazo.

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      • TERESA dice:

        Ohhh, espero que estés bien, que si estás en cama sea por alguna de las cientos de razones buenas para estarlo. Si no, y andas engripado pues espero te recuperes pronto.
        Ahora entiendo ese punto de vista, que a través del pesimismo se puede llegar al entendimiento de lo absurdo de nuestra lucha diaria y así sobrellevarlo o aceptarlo, y cuando eso ocurre se vuelve uno más optimista, porque el simple hecho de saberlo te lleva a poner buena música, un café calientito y combinado con arte como dices se vuelve una maravilla.

        Hoy aprendí algo nuevo de ti. Gracias

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      • Borgeano dice:

        Nuevamente, gracias, Teresa. Sí, es una gripe muy fuerte (creo que lo peor ya pasó) y todavía me quedan un par de días para recuperarme por completo. Recién encendí mi laptop hoy, luego de dos días de no querer hacer absolutamente nada, así que puedo tomarlo como un indicio de que las cosas van mejorando.
        La idea, tal como la planteas, es una buena síntesis de lo que quiero escribir. Yo soy un pesimista irredento (por ejemplo: ateo; no creo en la vida después de la muerte. No creo que la vida tenga sentido. No creo que el ser humano sea algo especial en el mundo ni en el universo, etc.) Sin embargo mis amigos me preguntan cómo puedo justificar mi optimismo o mi vitalismo; mi pasión por vivir; y es que precisamente ese “pesimismo” que me hace ver todo tan absurdo, me ha permitido ver lo maravilloso y único que es el saberse vivo.
        Me permito, para ilustrar este último punto, dejarte un enlace a una entrada antigua de este blog. Sobre todo el último párrafo, el cual pertence a Richard Dawkins. Creo que ese fragmento es una maravilla y que sintetiza a la perfección la otra parte de la idea.

        Un abrazo.

        https://borgeano.wordpress.com/2016/05/10/5756/

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  8. TERESA dice:

    Bueno jajajja… Estaría pérdida a tratar de hablar esto con un filósofo, al menos es buen tema de conversación.

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    • Borgeano dice:

      Y no, no loo estarías. Alguien dijo, alguna vez: “En una discusión gana más el que pierde, porque aprende algo”. Yo por eso siempre trato de hablar con gente que sabe más que yo o con gente que puede dejarme algo. Toda conversación bien llevada nos enriquece, así que aquí, que no hay genio alguno de este lado de la computadora, todo diálogo es bien recibido.

      Un abrazo.

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